Reino Unido atraviesa una crisis política ante la fuga masiva de conservadores hacia el partido ultraderechista de Nigel Farage
El panorama político del Reino Unido vive momentos de agitación sin precedentes, marcado por una ola de deserciones en el histórico Partido Conservador. La formación, que ha dominado la escena política británica durante gran parte del último siglo, enfrenta ahora su mayor amenaza: la migración masiva de sus miembros y votantes hacia Reform, el partido ultraderechista liderado por Nigel Farage.
Los peores pronósticos para los conservadores
De acuerdo con los más recientes sondeos, el Partido Conservador podría registrar el peor resultado electoral de sus 190 años de historia, superando incluso la debacle sufrida en las elecciones generales de 2024. Según datos del agregador de encuestas de Politico, si hoy se celebrasen elecciones, los conservadores obtendrían solo el 17% de los votos. En contraste, Reform lidera las encuestas con un 29%, seguido por el Partido Laborista con un 19%, el Green Party con un 15% y los Liberal-Demócratas con un 13%.
Estos resultados auguran un Parlamento en el que los conservadores podrían quedar reducidos a apenas medio centenar de escaños, un escenario que dejaría a sus espaldas décadas de influencia política y relegaría al partido a un papel marginal.
Deserciones clave y crisis interna
El éxodo conservador se ha visto protagonizado por figuras de alto perfil. El caso más reciente fue el de Suella Braverman, exministra del Interior, quien apareció públicamente junto a Nigel Farage y criticó duramente la gestión migratoria de los conservadores. Braverman exigió una postura más firme respecto a la salida del Reino Unido del Convenio Europeo de Derechos Humanos, punto central en la agenda de la extrema derecha.
A este movimiento se sumaron otros prominentes como Robert Jenrick, exministro de Justicia en la sombra, y Andrew Rosindell, exministro de Exteriores en la sombra, ambos expulsados del Partido Conservador antes de formalizar su adhesión a Reform. Nadhim Zahawi, exministro de Economía, también abandonó el partido, calificándolo de “marca difunta”. En total, cerca de una veintena de altos cargos han roto filas en el último año.
Intentos de contención y radicalización interna
Frente a esta crisis, la líder conservadora Kemi Badenoch ha endurecido su discurso, asegurando que el partido “se ha movido hacia la derecha cada día” desde que asumió el liderazgo. Badenoch ha puesto énfasis en la necesidad de controlar la inmigración y fomentar el crecimiento económico, intentando frenar la fuga de apoyos.
El ascenso de Reform y la figura de Farage
Nigel Farage, conocido por su papel central en el Brexit, ha sabido capitalizar el descontento social y político. Su partido Reform ha centrado su programa en cuestiones como la migración, la seguridad y el alto coste de vida, temas que resuenan especialmente entre antiguos votantes conservadores, abstencionistas y sectores desilusionados del laborismo.
El discurso polarizante y antisistema de Farage ha erosionado la base electoral de los tories y ha situado a Reform como la nueva referencia de la derecha británica.
Fragmentación y nuevos actores en la política británica
La crisis no se limita a la derecha. El gobierno laborista de Keir Starmer también enfrenta una pérdida significativa de apoyo, según los sondeos, después de arrasar en las elecciones de 2024. El endurecimiento de la postura laborista en materia migratoria y la falta de propuestas sociales ambiciosas han impulsado el crecimiento del Green Party, que registra cifras históricas de respaldo.
Además, una parte de la izquierda laborista, encabezada por el exlíder Jeremy Corbyn, ha dado lugar a la formación de un nuevo partido, You Party, sumando mayor fragmentación al escenario político.
- Reform lidera las encuestas por delante de laboristas y conservadores.
- El Green Party alcanza niveles inéditos de apoyo.
- Nuevos partidos emergen desde la izquierda, como You Party.
Un sistema político británico en transformación
El avance de Reform supone una amenaza real al tradicional bipartidismo británico, dominante durante más de un siglo. Tanto laboristas como conservadores observan con preocupación cómo Farage encabeza las encuestas desde abril de 2025, anticipando una fragmentación que podría desencadenar un periodo prolongado de inestabilidad política.
Aunque las próximas elecciones generales están previstas para 2029, la debilidad del liderazgo de Starmer y el clima de incertidumbre no descartan la posibilidad de un adelanto electoral. Este escenario podría abrir las puertas de Downing Street a Nigel Farage y consolidar el giro radical en la política británica.
Perspectivas y retos futuros
En medio de este terremoto político, el Reino Unido se enfrenta al reto de redefinir su mapa político, con fuerzas emergentes que desafían las estructuras tradicionales y un electorado cada vez más polarizado. El futuro del país dependerá de la capacidad de los partidos para adaptarse a este nuevo escenario y responder a las demandas de una sociedad en cambio constante.
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