Trump eleva la presión nuclear y prepara posible ofensiva contra Irán

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Tensión creciente en Irán: Trump retoma la retórica nuclear y se prepara para una nueva ofensiva

La situación en Irán vuelve a acaparar la atención internacional tras una semana de relativa calma mediática. A partir de los ataques estadounidenses de julio de 2025, que destruyeron instalaciones clave del programa nuclear iraní, la Casa Blanca liderada por Donald Trump ha intensificado la presión sobre Teherán, abriendo la posibilidad de un nuevo asalto cuyo objetivo aún no se ha esclarecido.

Recrudecimiento de la crisis: despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico

La reciente reorientación de la flota estadounidense hacia el Golfo Pérsico, encabezada por el portaaviones Abraham Lincoln, marca una escalada significativa en la región. Tras haber centrado momentáneamente su atención en Groenlandia, el presidente Trump vuelve a poner el foco en el programa nuclear iraní, advirtiendo a través de Truth Social que un siguiente ataque podría ser «mucho peor». Esta demostración de fuerza hace temer a los analistas una posible extensión del conflicto a nivel regional, aunque la administración estadounidense insiste en que no busca una guerra total.

Retórica nuclear y presiones diplomáticas

El discurso nuclear, que había quedado en un segundo plano tras la denominada Operación Martillo de Medianoche en junio de 2025, reaparece ahora en el centro de la estrategia estadounidense. Según el análisis de expertos, esta táctica responde tanto a la necesidad de mantener la presión sobre Irán como a la intención de medir la capacidad de respuesta del régimen de los ayatolás, debilitado por la crisis económica y social interna.

La politóloga iraní Nazanín Armanian destaca que este giro no es sorprendente: «Las guerras humanitarias no existen», afirma, subrayando que las operaciones militares rara vez tienen como objetivo central la protección de la población civil. Por su parte, Moisés Garduño, profesor de la UNAM, señala que el verdadero motivo de preocupación de Estados Unidos e Israel radica en el arsenal de misiles balísticos y de crucero iraníes, más que en el avance nuclear per se.

Negociaciones y límites estratégicos

El programa nuclear iraní se ha convertido en el principal punto de negociación, ya que, a diferencia de su capacidad de defensa convencional, Teherán puede ceder parcialmente en este ámbito sin renunciar a su soberanía militar. Si Irán acepta limitar el enriquecimiento de uranio por debajo del 2%, Estados Unidos podría presentar esto como una victoria diplomática, mientras que Irán conservaría su capacidad misilística.

Actualmente, la situación se encuentra en un punto intermedio entre la posibilidad de alcanzar un acuerdo y el riesgo de una escalada militar de grandes proporciones.

Impacto de la crisis económica y las sanciones

Irán enfrenta una profunda crisis económica, agravada por la inflación —que alcanzó un promedio anual del 50% en 2025— y por el desplome del rial. Las sanciones internacionales, endurecidas recientemente por la Unión Europea y otros países, han afectado gravemente el desarrollo del país. A pesar de ello, la venta de petróleo a China y otros socios euroasiáticos sigue siendo un salvavidas económico para el régimen, que a cambio recibe apoyo tecnológico y militar.

La «paciencia estratégica» que caracteriza la doctrina militar iraní prioriza el gasto en defensa frente al desarrollo social, lo que ha contribuido tanto a la resiliencia militar como al deterioro del bienestar interno.

Presiones internas y externas sobre la Casa Blanca

Dentro del entorno de Trump, figuras como Miriam Adelson y Mike Huckabee ejercen una influencia significativa en la política hacia Irán. El apoyo financiero de sectores empresariales cercanos a Israel y a la línea dura republicana condiciona, en parte, la estrategia estadounidense. La posibilidad de perder este respaldo ante una actitud menos agresiva podría influir en el devenir de las próximas elecciones legislativas en Estados Unidos.

  • Miriam Adelson, viuda de Sheldon Adelson, mantiene una activa agenda diplomática y de presión en favor de Israel.
  • El exgobernador Mike Huckabee y otros líderes conservadores presionan para mantener una línea dura frente a Teherán.
  • Jared Kushner y Pete Hegseth conforman, junto a Adelson y Huckabee, el núcleo más belicista del entorno de Trump.

Fragmentación social en Irán y el papel de las fuerzas armadas

Las protestas sociales de los últimos meses evidencian la fractura interna en Irán, aunque tanto los Guardianes de la Revolución como el Ejército mantienen su unidad en torno al régimen. Según informes de inteligencia estadounidenses, no existen señales claras de división significativa dentro de estas estructuras militares, lo que refuerza la capacidad de respuesta ante amenazas externas.

El sentimiento antiestadounidense sigue siendo fuerte entre la población iraní y sus aliados en la región, lo que podría traducirse en una reacción conjunta ante un ataque masivo de Estados Unidos. Las milicias proiraníes en Irak, como Kataib Hezbolá, ya han manifestado su disposición a responder en caso de escalada.

China y el equilibrio geoestratégico

China desempeña un papel fundamental como socio económico y proveedor de armamento para Irán. Aunque los analistas consideran poco probable una intervención militar directa de Pekín en apoyo a Teherán, la presencia estadounidense cerca del estrecho de Ormuz también responde a una estrategia de disuasión frente al gigante asiático, principal consumidor del petróleo iraní.

El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en caso de un conflicto abierto, podría desencadenar una crisis energética global. Ante este escenario, Estados Unidos ha buscado diversificar su abastecimiento, incluyendo acuerdos petroleros con Venezuela, aunque esto no resuelve del todo la dependencia de otros actores regionales como Arabia Saudí o Turquía.

Perspectivas y escenarios futuros

La ventana para una solución negociada permanece abierta, aunque el margen de tiempo es limitado. Las delegaciones diplomáticas de Irán, Turquía y Arabia Saudí están intensificando sus contactos para evitar una escalada incontrolada, mientras que los sectores más belicistas en Washington e Israel presionan en sentido contrario.

  • El desenlace de las próximas elecciones legislativas en EE.UU. será clave para definir la postura de Trump.
  • La presión social interna en Irán sigue latente, pero el aparato militar se mantiene leal al régimen.
  • Una escalada militar podría arrastrar a otros países de la región e impactar en el suministro global de energía.

En un contexto de alta volatilidad, la comunidad internacional permanece a la expectativa de la próxima jugada de Estados Unidos. Los expertos coinciden en que el desenlace podría conocerse en cuestión de días, con consecuencias que irían mucho más allá de las fronteras de Irán y del propio Golfo Pérsico.

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