Andalucía: mayoría se declara de izquierdas, pero el PP lidera intención de voto

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La paradoja electoral andaluza: más ciudadanos se declaran de izquierdas, pero la derecha lidera las encuestas

Andalucía se adentra en un año electoral con un escenario político marcado por una llamativa contradicción: aunque la mayoría de la ciudadanía se identifica con posiciones de izquierda, las encuestas otorgan al Partido Popular (PP) las mejores perspectivas de cara a los próximos comicios. Según el último barómetro publicado por el Centro de Estudios Andaluces (Centra), el 39,3% de la población se declara de izquierdas, frente al 31,8% que se considera de derechas, y un 25,7% que se sitúa en el centro del espectro político.

Un ciclo político decisivo

La legislatura andaluza se acerca a su fin y las elecciones están previstas para junio, cuatro años después de que el PP, liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla, alcanzara la mayoría absoluta. En las próximas semanas se definirá si el partido logra revalidar esa mayoría o si necesitará el apoyo de Vox para gobernar.

Las encuestas reflejan una competencia ajustada. No obstante, el Gobierno autonómico y la figura de Moreno han experimentado un desgaste palpable en los últimos meses, especialmente por la situación de la sanidad pública, un ámbito que fue clave para el ascenso del PP en 2018 y que ahora afronta críticas por su deterioro.

Valoración del Gobierno y tendencias de voto

El Centra realiza sondeos trimestrales que muestran un aumento en la valoración negativa de la gestión del PP en la Junta. En el barómetro de diciembre, el 56,8% de los encuestados calificó la gestión como “mala” o “muy mala”, un incremento de 12 puntos respecto a septiembre. Sin embargo, un 39,9% la consideró aún positivamente, lo que podría mantener al PP como fuerza predominante.

Para el sociólogo Jaime Aja, de la Universidad de Córdoba, este desgaste sugiere la posibilidad de que el PP pierda la mayoría absoluta, aunque sigue mostrando fortaleza. Aja subraya que las encuestas influyen en el comportamiento electoral y que la movilización de la derecha podría intensificarse si se percibe una amenaza a su dominio, mientras que los votantes de centro e izquierda podrían reaccionar ante un posible avance de la extrema derecha.

La paradoja ideológica: más ciudadanos de izquierdas que de derechas

Un dato relevante que arrojan los barómetros es la ubicación ideológica de la ciudadanía andaluza. Tanto en la escala numérica (del 1 a la extrema izquierda al 10 a la extrema derecha) como en la categorización verbal, la izquierda supera claramente a la derecha en identificación ciudadana:

  • Entre el 1 y el 4 (izquierda): 37,2%
  • Entre el 7 y el 10 (derecha): 23,8%
  • Centro (5 y 6): 36,7%

En términos absolutos, el 39,3% se declara de izquierdas, el 31,8% de derechas y el 25,7% se identifica con posiciones de centro.

Para Aja, “en Andalucía hay más gente de izquierdas que de derechas, en todos los grupos de edad, pero está muy desmovilizada”. Entre los jóvenes, las posturas están más igualadas, aunque el problema principal de la izquierda es la falta de movilización y el pesimismo ante la amenaza de la extrema derecha.

Fragmentación y desmovilización de la izquierda

La socióloga Soledad Castillero, de la Universidad de Cádiz, señala que el bloque social de izquierdas es mayoritario, lo que no resulta sorprendente dado el histórico compromiso andaluz con las causas sociales. Sin embargo, advierte que la fragmentación del espacio progresista —con partidos como PSOE, Sumar/Por Andalucía, Adelante Andalucía, Primavera Andaluza y otras formaciones— dificulta la conversión de esa mayoría social en mayorías políticas y electorales.

Esta diversidad de partidos compitiendo por un electorado similar provoca confusión y debilita la movilización. Para Castillero, la falta de diálogo entre las diferentes sensibilidades de la izquierda ha sido un factor clave en los resultados de los últimos años y debería haberse abordado como una prioridad.

El papel de la moderación y la movilización

Moreno Bonilla ha apostado por una imagen moderada con el objetivo de mantener el apoyo electoral que recibió para frenar a la ultraderecha en anteriores comicios y evitar activar a la base de la izquierda, favoreciendo así la caída del PSOE. Sin embargo, su mandato ha estado marcado por polémicas como los fallos en los cribados del cáncer de mama, que han afectado a miles de mujeres, y la respuesta a estas situaciones ha generado movilización social, como la protagonizada por las mareas blancas en defensa de la sanidad pública.

La influencia del contexto estatal

La campaña electoral andaluza estará marcada también por el contexto político nacional. Según Jaime Aja, la percepción negativa de la gestión del Gobierno central de Pedro Sánchez —el 71% la valora mal o muy mal, según el Centra— puede beneficiar al PP en Andalucía. Sin embargo, el discurso de Moreno como “freno a Vox” pierde fuerza, ya que el partido conservador podría verse obligado a pactar con la formación de extrema derecha para formar gobierno.

Por su parte, la izquierda sigue siendo una incógnita. Para Aja, la candidatura de Antonio Maíllo por Por Andalucía supone una apuesta interesante, ya que es una figura conocida y bien valorada, con potencial para disputar el voto urbano al PSOE. Adelante Andalucía, aunque bien valorada por su labor parlamentaria, arrastra la dificultad de la falta de continuidad en procesos electorales municipales.

Desajuste entre estructura social e institucional

Castillero considera que la movilización de la izquierda no solo es relevante para ganar elecciones, sino para garantizar la dignidad democrática y definir el modelo de autonomía que Andalucía necesita. El desajuste entre la mayoría social progresista y su representación institucional plantea un reto crucial para el futuro de la comunidad.

El “trato andaluz” y las contradicciones del modelo económico

La última campaña de la Consejería de Turismo, titulada “El trato andaluz”, busca reconciliar el discurso político del PP con la realidad cotidiana, promoviendo un modelo de turismo sostenible y cercano a la vida local. Sin embargo, Castillero critica las contradicciones entre este mensaje y la expansión de un turismo que, en la práctica, desplaza a la población local y privatiza el espacio público y servicios esenciales.

  • El encarecimiento de los alquileres y la turistificación de los barrios.
  • Cierre o transformación de mercados tradicionales en espacios orientados al turismo.
  • Privatización de servicios públicos como la sanidad y la educación.

Para Castillero, el éxito del PP reside en adoptar una identidad progresista en el discurso, mientras aplica políticas privatizadoras que afectan a la vida diaria de la ciudadanía.

Conclusión: movilización, identidad y futuro político

La paradoja electoral andaluza ilustra la distancia entre la estructura social y la realidad institucional. Aunque existe una mayoría social de izquierdas, la fragmentación y desmovilización del espacio progresista permiten a la derecha liderar las encuestas y mantener el poder político.

El reto para la izquierda andaluza es superar la dispersión y fomentar la participación, con la vista puesta no solo en la victoria electoral, sino en la defensa de los servicios públicos, la cohesión social y la capacidad de la ciudadanía para definir el rumbo de la comunidad autónoma. En palabras de Castillero, “una mayoría social potencial no puede seguir siendo una minoría política permanente”.

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