La nueva ley de alquileres reaviva la fractura en el Gobierno de coalición

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La política de vivienda pone en tensión al Gobierno de coalición

La política de vivienda vuelve a situarse en el centro de la discordia dentro del Gobierno de coalición en España. El reciente anuncio del presidente Pedro Sánchez sobre un nuevo Real Decreto-ley para frenar la especulación en los alquileres ha desatado un fuerte rechazo por parte de Sumar y otros aliados parlamentarios, quienes consideran que algunas de las medidas propuestas no abordan el problema de fondo y, en algunos casos, pueden incluso agravarlo.

Sánchez presenta nuevas medidas para el alquiler

El presidente Pedro Sánchez, acompañado por la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, comunicó la inminente aprobación de un Real Decreto-ley con tres ejes principales:

  • Una bonificación fiscal del 100% en el IRPF para los propietarios que no suban el precio del alquiler al prorrogar los contratos.
  • Regulaciones específicas para evitar fraudes y abusos en los alquileres de temporada.
  • Normas para controlar el arrendamiento de habitaciones.

Estas medidas buscan, según el Ejecutivo, contener la escalada de los precios del alquiler y evitar prácticas especulativas en el mercado inmobiliario. Sin embargo, la propuesta fiscal ha generado la mayor controversia.

Rechazo frontal de Sumar y el bloque progresista

Desde Sumar, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, expresó su desacuerdo en redes sociales, al considerar que “la vivienda es un derecho constitucional, no un regalo fiscal”. La formación sostiene que no apoyarán incentivos fiscales a los propietarios en plena crisis habitacional.

El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, también criticó la medida calificándola de “injusta e ineficaz”, argumentando que destinar recursos públicos a los propietarios solo aumenta la brecha con los inquilinos. Para Bustinduy, la verdadera solución pasa por aprobar la propuesta presentada por Sumar en octubre, que incluía la prórroga automática de contratos de alquiler para proteger a más de 1,6 millones de personas.

Alberto Ibáñez, portavoz de Vivienda de Sumar en el Congreso, fue aún más explícito: “El Real Decreto-ley que plantea hoy el presidente del Gobierno está pensando en los rentistas y, por tanto, no lo vamos a apoyar”. Sumar insiste en que las bonificaciones fiscales no formaban parte del acuerdo de Gobierno y rechaza cualquier medida que premie a los propietarios.

Aliados parlamentarios y colectivos sociales se suman a las críticas

El rechazo no se limita a Sumar. Otros socios parlamentarios habituales del Gobierno, como ERC y EH Bildu, han manifestado públicamente su disconformidad. Oskar Matute, diputado de EH Bildu, calificó de “tomadura de pelo” la exención fiscal para los caseros. Por su parte, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, advirtió que estas políticas pueden alejar aún más a la izquierda de la ciudadanía y erosionar la confianza en el Gobierno.

Los colectivos sociales y de inquilinos han reaccionado con dureza, acusando al Ejecutivo de crear un “paraíso fiscal para los caseros” en un contexto de máximos históricos de precios. Desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid denuncian que las bonificaciones solo perpetúan alquileres abusivos y exigen regulaciones más estrictas y protección efectiva para quienes están en riesgo de perder su vivienda.

La postura del Gobierno y el debate sobre la constitucionalidad

Desde Moncloa se mantiene la confianza en que las medidas saldrán adelante con el respaldo de sus socios, aunque se muestran abiertos a negociar y a incorporar algunas de sus demandas. Fuentes del Ejecutivo subrayan que las competencias en materia de vivienda corresponden a la ministra Isabel Rodríguez y consideran que una intervención directa del mercado, como reclama Sumar, podría ser inconstitucional. Argumentan que, a diferencia de lo aprobado durante la pandemia, el actual contexto no justifica una intervención tan drástica.

El Gobierno defiende que la Ley de Vivienda aprobada en la legislatura anterior otorga a las comunidades autónomas herramientas suficientes para controlar el alza de los precios, pero denuncia el boicot de ejecutivos autonómicos del Partido Popular que se niegan a aplicar la normativa.

Podemos y la izquierda reclaman más intervención pública

Podemos, a través de su secretaria general Ione Belarra, ha calificado de “impresentable” la propuesta y reclama una intervención pública más decidida, como la bajada legal de los alquileres o la prohibición de la compra de viviendas con fines especulativos. Belarra acusa al Gobierno de beneficiar a los rentistas a costa del contribuyente y advierte del peligro de no atender las necesidades reales de los inquilinos.

El desafío de la crisis de vivienda en España

La polémica evidencia la dificultad de alcanzar consensos en un tema tan sensible como la vivienda. El enfrentamiento entre las distintas sensibilidades del bloque de la izquierda, así como la presión desde los movimientos sociales, pone en jaque la capacidad del Gobierno para aprobar reformas que realmente frenen la subida de los alquileres y garanticen el derecho a la vivienda.

Mientras tanto, más de 1,6 millones de personas están en riesgo de perder su hogar en 2026 si no se abordan medidas de protección efectivas. Desde los colectivos de inquilinos se insiste en que sin regulaciones firmes y sanciones a los abusos, cualquier incentivo fiscal será insuficiente para resolver la crisis habitacional.

Conclusión

El debate sobre la nueva política de vivienda del Gobierno de coalición refleja las profundas diferencias en la izquierda sobre cómo abordar la emergencia habitacional en España. El resultado de esta confrontación puede marcar el futuro de millones de inquilinos y la estabilidad del propio Ejecutivo, en un contexto donde la presión social y política exige soluciones urgentes y eficaces.

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