Activista iraní denuncia el silencio de la izquierda ante la represión en Irán
En medio de una nueva ola de protestas y represión en Irán, el testimonio de una joven activista iraní ha adquirido gran relevancia en redes sociales. A través de un vídeo difundido recientemente, la joven expone la aparente falta de apoyo y solidaridad por parte de movimientos de izquierda occidentales hacia la causa iraní, en contraste con su activa defensa de otros conflictos en Oriente Medio.
Un silencio que revela contradicciones
La activista comienza su intervención cuestionando el motivo por el cual las voces más activas en defensa de Gaza permanecen en silencio ante la situación en Irán. Según sus palabras, reconocer la gravedad de la represión iraní desmantelaría la narrativa ideológica que ciertos sectores han construido en torno a la región.
“La República Islámica de Irán no es una víctima del imperialismo occidental. Es un régimen teocrático y autoritario que sobrevive exportando violencia, financiando a grupos islamistas y reprimiendo a su propio pueblo”, afirma de manera contundente en el vídeo. Además, denuncia que el dinero de los ciudadanos iraníes se destina a financiar organizaciones armadas como Hamás y Hezbolá, en detrimento de una población que sufre inflación y precariedad.
Doble rasero en la solidaridad internacional
Uno de los principales argumentos de la activista apunta a la diferencia de trato que reciben las víctimas según encajen o no en los marcos ideológicos de la izquierda occidental. “Hamás encaja en su narrativa, pero el pueblo iraní no”, subraya. Para la joven, la violencia perpetrada por islamistas contra israelíes suele ser reinterpretada como resistencia, mientras que la ejercida contra los propios iraníes desvela una realidad incómoda para ciertos sectores.
- Desde finales de diciembre, Irán vive una oleada de protestas masivas en casi todas sus ciudades.
- Organizaciones de derechos humanos como HRANA cifran en al menos 544 las personas fallecidas y más de 10.600 los detenidos.
- El número real de víctimas podría ser mucho mayor debido al apagón informativo impuesto por el régimen.
Apagón informativo y falta de reacción internacional
El pasado jueves, las autoridades iraníes bloquearon completamente el acceso a internet y las comunicaciones telefónicas, dificultando la verificación independiente de lo que ocurre sobre el terreno. “Irán, un país de más de 92 millones de personas, está siendo borrado en tiempo real”, denuncia la activista. Esta situación ha coincidido con una ausencia casi total de movilizaciones de apoyo en Occidente, algo que la joven atribuye a una selectividad ideológica.
“No hay protestas de emergencia en los campus occidentales, ni hashtags, ni comunicados de solidaridad, ni megáfonos, ni lágrimas. Porque el sufrimiento iraní no encaja en su agenda”, sostiene.
Crítica directa a la izquierda occidental
La joven va más allá al afirmar que los movimientos de izquierda no se guían por los derechos humanos universales, sino por la indignación selectiva y la lealtad ideológica. Según ella, se condena la censura y la violencia estatal salvo cuando éstas provienen de regímenes islamistas o se justifican bajo argumentos religiosos.
“Corearán ‘Palestina libre’, pero nunca dirán ‘Irán libre’. Hacerlo significaría reconocer que el islam político no es liberación, sino dominación”, sentencia la activista.
Respuesta política en España
Mientras la represión continúa en Irán, la reacción de los partidos de izquierdas en España ha sido limitada. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha solicitado públicamente el cese de la violencia y el restablecimiento de las comunicaciones, aunque se ha manifestado en contra de una intervención militar estadounidense.
Por su parte, ni la vicepresidenta Yolanda Díaz ni las dirigentes de Podemos han hecho declaraciones explícitas de apoyo a las protestas iraníes. El único pronunciamiento relevante provino de Pablo Fernández, portavoz de Podemos, quien calificó a Irán de “régimen totalitario” y expresó su solidaridad con las mujeres reprimidas, aunque advirtió sobre posibles intereses geopolíticos tras las movilizaciones.
Una elección ideológica
Para la activista iraní, este tipo de posicionamientos demuestran una elección consciente. “El pueblo iraní no está en silencio; está siendo silenciado. Y el silencio de la izquierda occidental es una elección”, concluye.
La joven finaliza su denuncia recordando que la historia juzgará a quienes defendieron la libertad universal y a quienes decidieron que algunas vidas valen menos que una narrativa política. “Larga vida a Irán”, proclama como cierre de su mensaje.
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