Lula se posiciona para la reelección en 2026 con cifras históricas de empleo y reducción de la pobreza
Luiz Inácio Lula da Silva afronta el tramo final de su tercer mandato presidencial en Brasil con una popularidad cercana al 50% y una economía que exhibe indicadores sociales y laborales sin precedentes. A sus 80 años, el mandatario ha confirmado su intención de buscar la reelección en las elecciones generales de octubre de 2026, lo que podría convertirlo en uno de los presidentes más longevos de la historia de Brasil y de América Latina, acumulando un total de 16 años en el poder si resulta elegido nuevamente.
Un legado construido sobre éxitos económicos y sociales
El actual contexto macroeconómico favorece la candidatura de Lula, quien ha capitalizado mejoras notables en el mercado laboral y la lucha contra la pobreza. Según el último informe del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la tasa de desempleo cerró 2025 en el 5,4%, el nivel más bajo en 14 años, con más de 103 millones de brasileños empleados. Paralelamente, la extrema pobreza cayó hasta situarse en torno al 4,4% de la población, el registro más bajo desde que existen datos sistemáticos en la actual serie.
Brasil también ha logrado avances significativos en la seguridad alimentaria. Menos del 1% de la población se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, según el gobierno federal, una mejora respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que retiró al país del mapa mundial del hambre a mediados de 2025. El programa “Brasil sin Hambre”, relanzado en esta administración, ha sido clave para sacar a cerca de 30 millones de personas de la inseguridad alimentaria en solo dos años, mediante una estrategia integral que incluye:
- Refuerzo de bancos de alimentos
- Expansión de cocinas comunitarias
- Transferencias directas de ingresos condicionadas a la escolarización
Estas políticas han fortalecido especialmente la base electoral de Lula en el nordeste del país y en los suburbios de las grandes ciudades, donde se concentra gran parte de la población con menores ingresos y empleo informal.
Un escenario político favorable para Lula
Las encuestas mantienen a Lula y al Partido de los Trabajadores (PT) como claros favoritos ante una oposición fragmentada. La extrema derecha brasileña, debilitada tras la inhabilitación y encarcelamiento del expresidente Jair Bolsonaro, carece actualmente de un liderazgo consolidado capaz de disputarle el poder al PT.
La economía brasileña, la mayor de América Latina, creció un 2,4% en 2025, con una inflación controlada en torno al 4,5%. El dinamismo del consumo interno y las exportaciones récord de productos agrícolas, principalmente hacia China, han permitido al país mantener una recaudación suficiente para financiar políticas sociales expansivas, como subsidios al transporte y programas de vivienda social.
El liderazgo de Lula y los desafíos internos del PT
La candidatura de Lula cuenta con el respaldo casi unánime de la izquierda brasileña, que no ha logrado consolidar sucesores políticos de peso tras los gobiernos de Dilma Rousseff y la derrota electoral de Fernando Haddad en 2018. La dependencia estructural del PT respecto a su líder histórico se hace patente ante la ausencia de alternativas con capacidad de competir eficazmente contra la derecha y la extrema derecha.
No obstante, el gobierno de Lula ha tenido que apoyarse en una amplia coalición política para aislar a Bolsonaro, estrategia que se reflejó en la elección de Geraldo Alckmin, figura moderada de la derecha y exgobernador de São Paulo, como vicepresidente. Esta alianza ha limitado el alcance de algunas políticas tradicionales del PT y ha dotado al Ejecutivo de un perfil más pragmático.
Una política exterior más pragmática y centrada en lo doméstico
A diferencia de sus primeros mandatos, Lula ha mostrado un enfoque menos ideologizado en política internacional. Aunque Brasil mantiene fuertes lazos comerciales con China y ha manifestado críticas en cuestiones como la situación en Venezuela, el bloqueo a Cuba y el conflicto en Gaza, el país no ha desempeñado un papel activo en estos escenarios, priorizando una agenda principalmente orientada a los asuntos internos.
Perspectivas para 2026
A medida que se acercan las elecciones generales, Lula se apoya en los logros económicos y sociales de su administración para consolidar su candidatura. Con una oposición debilitada y sin un liderazgo claro, el presidente parte como favorito para extender su legado político. Sin embargo, persiste el desafío de preparar una transición generacional dentro del PT, mientras el partido continúa dependiendo del carisma y capital político de Lula.
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