La amenaza latente de las 678 bombas sin detonar bajo los escombros de Gaza
La Franja de Gaza enfrenta una crisis silenciosa y letal: cientos de artefactos explosivos permanecen ocultos bajo los escombros tras los intensos bombardeos sufridos desde octubre de 2023. Los riesgos que generan estos explosivos no solo amenazan la vida diaria de la población gazatí, sino que también dificultan la ayuda humanitaria y la reconstrucción del territorio.
Víctimas civiles y un peligro persistente
Al menos 24 personas, incluidos 16 menores, han perdido la vida por la detonación inesperada de explosivos ocultos en las ruinas de Gaza. Otras 46 muertes se encuentran bajo investigación, ya que podrían estar relacionadas con este mismo tipo de incidentes. La cifra de víctimas podría aumentar a medida que se esclarecen nuevos casos y se accede a zonas aún inaccesibles.
Desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023, se han lanzado aproximadamente 65.000 toneladas de explosivos sobre la Franja, una cantidad que equivale a la potencia de tres bombas atómicas como la de Hiroshima. Sin embargo, entre el 5% y el 10% de estas bombas no han explotado, dejando un saldo de al menos 678 artefactos sin detonar de acuerdo con cifras iniciales del Programa de Acción contra las Minas de la ONU (UNMAS). Las autoridades advierten que este número podría ser significativamente mayor, ya que muchas áreas siguen inaccesibles incluso para los equipos de emergencia.
Explosivos de gran potencia y diversidad
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), se han identificado bombas aéreas de los modelos MK 82, MK 83 y MK 84 —con pesos que oscilan entre los 200 y los 900 kilogramos— tanto en la superficie como sepultadas bajo calles e infraestructuras destruidas. Además, UNMAS señala la presencia de municiones convencionales y artefactos explosivos improvisados, empleados por diversas partes del conflicto.
La densidad de explosivos sin detonar en Gaza es una de las más elevadas del mundo en relación con su reducido territorio, lo que agrava el peligro para la población civil, especialmente para los niños, quienes resultan más vulnerables por su tamaño y desconocimiento del riesgo.
Desafíos para el desminado y la reconstrucción
La magnitud del reto para limpiar Gaza de estos explosivos es tal que incluso Hamás solicitó ayuda internacional para afrontar el problema, sin que haya constancia de una respuesta efectiva. Las autoridades israelíes han restringido las evaluaciones de riesgo y las misiones conjuntas entre organismos humanitarios y la ONU, lo que dificulta el acceso seguro a las zonas contaminadas.
Actualmente, ni la propia UNMAS se atreve a estimar cuánto tiempo llevará eliminar los artefactos. Las labores de desminado y remoción de escombros requerirán una inversión significativa y podrían ralentizar cualquier plan de reconstrucción. La situación ha influido incluso en las negociaciones políticas internacionales sobre el futuro de Gaza, donde la presencia de explosivos no detonados representa un obstáculo central.
Impacto en la ayuda humanitaria
La contaminación por explosivos complica la distribución de ayuda humanitaria y la prestación de servicios básicos. El personal humanitario enfrenta riesgos extremos, lo que obliga a restringir movimientos y a implementar protocolos de seguridad más rigurosos. Cada operación requiere evaluaciones previas de riesgo y la asistencia técnica de UNMAS para garantizar vías de acceso seguras.
Esta situación retrasa la llegada de ayuda y condiciona cualquier plan para la retirada de escombros, paso fundamental para la recuperación de la Franja. Los artefactos no detonados se suman a las amenazas diarias que padecen los gazatíes, quienes ya enfrentan hostilidades, condiciones climáticas adversas y el colapso de infraestructuras.
Esfuerzos de prevención y educación
Ante la imposibilidad de esperar a una solución definitiva, las agencias de la ONU han desarrollado programas de concienciación y prevención de accidentes para la población de Gaza. Más de 950.000 personas han recibido formación básica sobre cómo actuar ante la presencia de artefactos explosivos, con el objetivo de reducir el número de víctimas.
Desde el inicio del conflicto, UNMAS ha registrado 198 incidentes relacionados con explosivos enterrados, que han dejado un saldo de 383 heridos y 70 fallecidos, aunque solo una parte de estos casos ha podido ser verificada. Los niños y niñas han sido los más afectados.
Un futuro incierto bajo amenaza
Las autoridades de la ONU insisten en la necesidad de contar con los recursos y el equipamiento adecuado para acelerar las labores de desminado y salvar vidas. Sin estos medios, la población de Gaza continuará viviendo bajo una amenaza constante, mientras la reconstrucción y la recuperación permanecen estancadas.
La presencia de cientos de bombas sin detonar representa un desafío humanitario, técnico y político de enormes dimensiones, cuya resolución será clave para el futuro de la Franja de Gaza y su población.
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