Kiev acepta negociar retirada en Donbás bajo plan de paz propuesto por Trump

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Kiev acepta negociar su repliegue en el Donbás bajo el plan de paz de Trump, que propone un armisticio según la línea actual del frente

El gobierno de Ucrania ha manifestado su disposición a iniciar negociaciones en torno al nuevo plan de paz presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump. Este plan de 20 puntos, revelado íntegramente por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, plantea un armisticio basado en la actual línea del frente, lo que implicaría la creación de zonas desmilitarizadas en el este y la posibilidad de cesiones territoriales a Rusia en la región del Donbás.

Un proceso de paz inevitable, pero complejo

La guerra en Ucrania y el futuro de los territorios ocupados por Rusia se perfilan como temas centrales de un proceso de negociación que, aunque largo, parece ineludible. El nuevo documento, negociado entre Washington y Kiev, contempla la celebración de elecciones generales en Ucrania y un referéndum para decidir el destino de las áreas ocupadas por Rusia, que Kiev podría perder en parte.

Zelenski ha calificado el plan como “un documento fundacional para poner fin a la guerra”, destacando su carácter político y su involucramiento tanto de Estados Unidos como de Europa y Rusia. El texto revisa sustancialmente el borrador anterior de 28 puntos, presentado en noviembre por Trump, que reflejaba en mayor medida la perspectiva rusa.

Aspectos clave del plan de paz

  • No renuncia expresa a la OTAN: Ucrania mantiene sus aspiraciones de adhesión a la Alianza Atlántica y no reconoce la soberanía rusa sobre los territorios ocupados, incluida Crimea, aunque en la práctica admite que Rusia podría seguir controlando estos territorios temporalmente.
  • Armisticio y zonas desmilitarizadas: El plan propone congelar el conflicto en la actual línea de contacto y negociar el estatus del Donbás, mayormente bajo control ruso. Se contempla la creación de zonas económicas especiales o desmilitarizadas, bajo administración ucraniana y protección internacional, sujetas a la aprobación de un referéndum nacional.
  • Retirada y supervisión internacional: La posible retirada de tropas ucranianas de zonas aún no conquistadas por Rusia requeriría la legitimación vía referéndum o decisión parlamentaria. Zelenski insiste en la presencia de fuerzas internacionales para garantizar la seguridad y evitar la entrada de militares rusos.
  • Condiciones previas: Zelenski exige un alto el fuego de al menos 60 días, supervisado por tropas internacionales, antes de cualquier referéndum. Además, la retirada rusa de otras regiones (Dnipropetrovsk, Nikolaev, Sumy y Járkov) sería condición para la entrada en vigor del acuerdo.
  • Compromiso sobre fronteras: En el punto 15, ambas partes se comprometen a no usar la fuerza para modificar las fronteras acordadas, lo que implica la aceptación de pérdidas territoriales por parte de Kiev.

Reacciones y desafíos

El Kremlin no parece dispuesto a aceptar el plan tal como está, ya que deja a Rusia en un rol secundario y atribuye la iniciativa a Estados Unidos y Ucrania. Además, el avance militar ruso en varias zonas del frente, especialmente en Donetsk, puede reforzar la posición de Moscú en la mesa de negociación.

Recientemente, el ejército ucraniano anunció su retirada de la ciudad estratégica de Siversk, lo que allana el avance ruso hacia las últimas posiciones ucranianas relevantes en Donetsk, como Sloviansk y Kramatorsk. De aplicarse el plan, estas ciudades podrían convertirse en zonas desmilitarizadas, siempre que se logre un consenso sobre el alcance de la retirada de ambos ejércitos, un aspecto que Rusia no parece dispuesta a ceder.

Garantías de seguridad y relación con la OTAN

Uno de los puntos más destacados es la provisión de sólidas garantías de seguridad para Ucrania, principalmente por parte de Estados Unidos. El plan establece que las fuerzas armadas ucranianas contarán con 800.000 efectivos en tiempos de paz y que se otorgarán garantías comparables al Artículo 5 de defensa mutua de la OTAN, aunque la adhesión formal de Ucrania al bloque atlántico queda en suspenso.

Zelenski ha reiterado la aspiración de Ucrania de ingresar en la OTAN, aunque reconoce que la decisión final corresponde a los miembros de la Alianza. Mientras tanto, Estados Unidos ha dejado claro que esa incorporación no está prevista a corto plazo, generando dudas sobre la solidez de las garantías de seguridad.

Economía, reconstrucción y papel de Estados Unidos

El plan de paz contempla un importante papel para Estados Unidos en la reconstrucción de Ucrania. Se promueve la entrada de Ucrania en la Unión Europea y se prevé un paquete de apoyo económico global, incluyendo la creación de fondos para recaudar hasta 678.000 millones de euros, destinados a la recuperación posbélica, con participación de inversiones y créditos internacionales.

Además, el plan facilita la negociación de un acuerdo de libre comercio entre Ucrania y Estados Unidos, lo que podría tener implicaciones en las relaciones económicas de Kiev con la Unión Europea, especialmente considerando la competencia en sectores estratégicos como el gas, donde Estados Unidos busca consolidarse como proveedor global.

Puntos pendientes y cuestiones críticas

  • Control de la central nuclear de Zaporiyia: El destino de la mayor planta nuclear de Ucrania, actualmente bajo control ruso, sigue sin resolverse. El plan sugiere una gestión conjunta tras un eventual acuerdo de paz.
  • Desacuerdo ruso: Rusia rechaza la posible integración de Ucrania en la OTAN y se muestra escéptica ante un plan que considera desfavorable a sus intereses estratégicos.
  • Negociaciones futuras: Zelenski ha solicitado una nueva reunión con Trump para analizar los detalles del plan, aunque el avance dependerá de la disposición rusa a dialogar sobre aspectos aún indefinidos.

Perspectivas para el futuro

El plan de paz presentado por Trump marca un giro en la estrategia diplomática para el conflicto en Ucrania, con Estados Unidos como actor principal y Kiev aceptando negociar bajo condiciones que implican concesiones territoriales y la creación de zonas desmilitarizadas. Sin embargo, la posición de Rusia, el control de zonas clave y la integración de Ucrania en estructuras occidentales siguen siendo factores de incertidumbre. La reconstrucción y la entrada de inversiones internacionales, especialmente estadounidenses, también podrían redefinir el futuro económico y político del país.

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