EEUU busca un acuerdo urgente en Ucrania mientras crecen las divisiones entre Moscú, Kiev y Bruselas
En un contexto marcado por el avance militar ruso en el este de Ucrania, los escándalos de corrupción en el entorno del presidente Volodímir Zelenski y una Unión Europea dividida entre las aspiraciones de paz y el suministro acelerado de armamento, la propuesta de alto el fuego impulsada por la administración de Donald Trump enfrenta serios obstáculos. Los intentos diplomáticos de Washington se ven entorpecidos por las profundas brechas que separan a las partes en conflicto y a sus aliados.
- EEUU busca un acuerdo urgente en Ucrania mientras crecen las divisiones entre Moscú, Kiev y Bruselas
- Intensificación de la guerra y diplomacia condicionada
- Propuestas de paz y líneas rojas imposibles de salvar
- Crisis interna en Ucrania y presión sobre Zelenski
- Escalada militar y ataques cruzados
- El papel ambiguo de Europa y el endurecimiento de posturas
- Rechazo ruso a la participación europea en las negociaciones
- Perspectivas inciertas para la paz en Ucrania
Intensificación de la guerra y diplomacia condicionada
Tras la retirada del ultimátum de Trump para alcanzar un acuerdo mínimo de alto el fuego entre Rusia y Ucrania, las negociaciones diplomáticas se han intensificado, aunque más en apariencia que en resultados efectivos. Sobre el terreno, la guerra se recrudece: ambos bandos han aumentado los ataques a infraestructuras energéticas rivales, Rusia ha consolidado posiciones en el Donbás y las fuerzas ucranianas mantienen contraofensivas limitadas. Mientras tanto, Europa acelera el envío de armas a Kiev, evitando reconocer la ventaja militar rusa.
Una delegación ucraniana, encabezada por Rustem Umérov, secretario del Consejo para la Seguridad de Ucrania, inició una visita a Estados Unidos para reunirse con altos cargos, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Aunque este encuentro representa un paso relevante en la discusión del plan de paz propuesto por Trump, no se considera decisivo. La Casa Blanca mantiene la presión sobre Ucrania, insinuando la posibilidad de retirar apoyo en inteligencia y tecnología, mientras busca persuadir a Rusia, que hasta ahora ha resistido el impacto de las sanciones occidentales.
Propuestas de paz y líneas rojas imposibles de salvar
El presidente Zelenski, quien había anunciado una esperada reunión bilateral con Trump, se ha visto relegado a negociaciones indirectas. Trump ha dejado claro que no recibirá personalmente al líder ucraniano hasta que exista un acuerdo por escrito aceptando el plan estadounidense, con o sin modificaciones.
El plan original de la Casa Blanca, compuesto por 28 puntos, resultó inaceptable para Kiev y sus aliados. Entre sus propuestas más polémicas se incluyen:
- Reducción de las fuerzas armadas ucranianas a 600.000 efectivos (actualmente superan los 800.000).
- Renuncia constitucional de Ucrania a integrarse en la OTAN, reconocida también por Europa.
- Cesión de los territorios del Donbás ocupados, así como de otras regiones aún bajo control ucraniano, además del reconocimiento de Crimea como parte de Rusia.
- Entregas territoriales adicionales en Zaporiyia y Jersón.
Rápidamente, Zelenski y sus socios europeos marcaron líneas rojas, mientras en Ginebra se planteaban alternativas más favorables a Ucrania, pero inaceptables para Moscú. El resultado fue una nueva propuesta de 19 puntos que, según Rusia, socava el proceso de paz. Ante la falta de avances, Trump optó por retirar su ultimátum para evitar un nuevo fracaso diplomático.
Crisis interna en Ucrania y presión sobre Zelenski
Al mismo tiempo que se desarrollaban las negociaciones, un escándalo de corrupción sacudió al gobierno ucraniano. Varios ministros, junto a un empresario cercano a Zelenski, fueron acusados de corrupción en el sector energético. El caso afectó directamente a Andri Yermak, mano derecha del presidente y principal negociador en el proceso de paz, generando inquietud en la Casa Blanca y debilitando la posición de Kiev frente a Washington.
La dimisión de Yermak podría dar a Zelenski un respiro temporal, aunque el descontento social por la prolongación de la guerra, las dificultades para reclutar soldados y las críticas al autoritarismo presidencial aumentan la presión interna. El escándalo, además, llegó en un momento crítico, justo cuando los ataques rusos contra la infraestructura energética ucraniana han dejado a cientos de miles de personas sin suministro eléctrico y expuestas a las bajas temperaturas.
Escalada militar y ataques cruzados
Durante la última semana, la guerra se intensificó notablemente. Rusia lanzó ataques masivos con drones, bombas aéreas y misiles, causando víctimas civiles y afectando gravemente el sistema energético ucraniano. Solo en Kiev, más de medio millón de usuarios se quedaron sin electricidad. Según datos recientes, Rusia empleó 1.400 drones con explosivos, 1.100 bombas aéreas y cerca de setenta misiles en los últimos días.
Por su parte, Ucrania respondió con ataques dirigidos a instalaciones energéticas y petroleras en territorio ruso, incluyendo un ataque con drones navales a dos petroleros en el mar Negro y la destrucción de una terminal en Novorosiisk perteneciente al Consorcio Internacional del Oleoducto del Caspio, incidente que fue condenado por Kazajistán.
El papel ambiguo de Europa y el endurecimiento de posturas
La Unión Europea y el Reino Unido mantienen una postura ambivalente, alternando entre el apoyo diplomático a la iniciativa de Trump y la intensificación de la ayuda militar a Ucrania. Líderes europeos reclaman que Rusia reduzca su ejército, pague reparaciones de guerra y se le imposibilite cualquier futura invasión, propuestas que parecen ignorar la actual correlación de fuerzas en el conflicto.
Los países que lideran la política europea más dura —Alemania, Francia y Reino Unido— prefieren incrementar el suministro de armamento a Ucrania y presionar al sector petrolero ruso para debilitar la economía de Moscú. El Parlamento alemán, por ejemplo, aprobó un presupuesto récord de 11.500 millones de euros en armamento para Ucrania en 2026.
Mientras tanto, los ministros de Defensa de la UE evitan discutir un alto el fuego y buscan mecanismos para mantener la ayuda militar, incluso considerando el uso de activos rusos congelados en Europa.
Rechazo ruso a la participación europea en las negociaciones
Rusia mantiene su rechazo a la implicación europea en los diálogos de paz, acusando a la UE de haber saboteado acuerdos previos, como los tratados de Minsk y los intentos de negociación en Estambul en 2022. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, recordó que la intervención occidental fue clave para el fracaso de aquellos procesos y critica que Europa actúe en beneficio propio más que en busca de una solución duradera al conflicto.
Perspectivas inciertas para la paz en Ucrania
La situación actual en Ucrania refleja una compleja red de intereses enfrentados, donde las posibilidades de un acuerdo de paz inmediato parecen remotas. Las grietas entre Moscú, Kiev y Bruselas se profundizan, y el futuro del conflicto depende tanto de los movimientos militares en el frente como de la capacidad de los actores internacionales para encontrar un terreno común en la mesa de negociaciones.
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