Netanyahu presiona a Trump para lanzar un ataque masivo contra Irán en medio de incertidumbre política en Israel
La tensión internacional se eleva ante la posibilidad de un ataque a gran escala contra Irán, una decisión que estaría siendo considerada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, bajo la presión directa del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El contexto político en ambos países, marcado por elecciones recientes y sin resultados concluyentes, añade incertidumbre a la ya compleja situación en Oriente Medio.
Presiones en un contexto de caos político
Los comicios legislativos celebrados en Israel el 27 de octubre no arrojaron un ganador claro, dejando a Netanyahu en una posición comprometida para renovar su mandato. En paralelo, Estados Unidos se prepara para las elecciones de medio término, con la posibilidad de que los demócratas obtengan una ventaja sobre los republicanos de Trump. Este escenario de inestabilidad política está siendo utilizado por Netanyahu para insistir en la necesidad de «terminar el trabajo» iniciado meses atrás por Washington y Tel Aviv contra el régimen iraní.
Netanyahu busca, además de debilitar al gobierno islámico de Irán, desviar la atención de la opinión pública israelí hacia el conflicto externo para fortalecer su posición política interna. La guerra, hasta ahora reducida a ataques puntuales con drones y sabotajes en el estrecho de Ormuz, podría escalar significativamente si prosperan sus esfuerzos de persuasión.
Trump sopesa retomar la ofensiva
En Estados Unidos, la crisis energética y el aumento de los precios de los combustibles han aconsejado a Trump pausar los ataques a Irán, permitiendo al Pentágono reabastecer sus arsenales y revisar una estrategia que, hasta ahora, no ha logrado sus objetivos. Sin embargo, fuentes cercanas al entorno presidencial, citadas por medios internacionales como Financial Times y Axios, señalan que Trump estaría dispuesto a reactivar la ofensiva militar en cualquier momento, dependiendo de los resultados electorales y de las negociaciones en curso.
Durante un reciente mitin en Iowa, Trump advirtió que la reanudación de los ataques es solo cuestión de tiempo: “La única razón por la que aún no he terminado con Irán es que quiero ser amable… Pero, en algún momento, vamos a tener que darles un mazazo”. Además, minimizó el impacto del conflicto en los precios del combustible, calificándolo como “un precio muy pequeño a pagar” por la seguridad global.
Advertencias internacionales y negociaciones en la sombra
La gravedad de la situación ha provocado reacciones a nivel internacional. Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, calificó de “extremadamente alarmantes” las señales de nuevas acciones militares contra Irán. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha declarado que Trump “no ha tomado una decisión” definitiva sobre la posible reanudación de la guerra.
En este escenario, las negociaciones diplomáticas entre Teherán y Washington continúan discretamente, con Catar ejerciendo de intermediario. Irán ha manifestado su disposición a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz si Estados Unidos acepta ciertas condiciones, entre ellas el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su control sobre la vía marítima. Sin embargo, la mayoría de estas demandas parecen inaceptables para la administración estadounidense.
- Fin del bloqueo a puertos y buques iraníes
- Descongelamiento de activos iraníes en el extranjero
- Reconocimiento del control compartido de Ormuz por Irán y Omán
- Levantamiento de sanciones internacionales sobre el petróleo iraní
El papel de Netanyahu en la escalada
Netanyahu es señalado como uno de los principales promotores de la presión para atacar a Irán. Informes recientes indican que ha compartido sus planes de intensificar los ataques con altos mandos estadounidenses, incluyendo al secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una visita a Israel. El objetivo: coordinar una ofensiva mucho más contundente que las realizadas en meses anteriores, abarcando infraestructuras críticas y figuras clave del régimen iraní.
Se especula que el ataque, que originalmente estaba previsto para mediados de octubre, habría servido como un impulso electoral para Netanyahu, dada la alta aprobación de la guerra contra Irán entre la población israelí. Sin embargo, la situación global del mercado energético y las dudas sobre el impacto en las elecciones estadounidenses llevaron a posponer la acción.
Posibles objetivos de una nueva ofensiva
De concretarse la ofensiva, los objetivos incluirían tanto instalaciones militares como civiles, destacando los centros de investigación nuclear de Fordow y Natanz, ya atacados previamente. Estados Unidos e Israel sostienen que el programa nuclear iraní tiene fines militares, pese a las reiteradas afirmaciones de Teherán sobre su carácter pacífico. Además, se menciona la isla de Jarg, crucial para la exportación petrolera iraní, cuya destrucción supondría un duro golpe para la economía del país persa.
- Bombardeos a instalaciones nucleares subterráneas
- Ataques a infraestructuras energéticas clave
- Destrucción o captura de la isla de Jarg
Trump ha llegado a afirmar públicamente que Estados Unidos podría “eliminar la amenaza nuclear iraní en diez minutos”, restando importancia a la magnitud de la operación y asegurando que está “planeada y lista para ejecutarse”.
Impacto y perspectivas
En Irán, las autoridades consideran que el resultado de las elecciones estadounidenses no alterará sustancialmente la política de la Casa Blanca ni la del gabinete de guerra israelí hacia el país. El principal temor en Teherán es que una ofensiva a gran escala destruya infraestructuras vitales y agrave la ya crítica situación económica, marcada por una inflación del 89% anual.
Independientemente de los resultados electorales, Trump mantiene el control de la presidencia por dos años más, lo que deja abierta la posibilidad de una escalada militar impulsada por factores internos o por la presión israelí. Tanto Netanyahu como Trump coinciden en que la resolución del conflicto podría producirse “muy pronto”, aunque la magnitud y consecuencias de una nueva guerra contra Irán son motivo de preocupación global.
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