La ultraderecha europea refuerza su ofensiva para recortar poderes a Bruselas desde dentro

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La estrategia de la extrema derecha para debilitar la Unión Europea desde el interior

En los últimos meses, figuras clave de la extrema derecha europea como Marine Le Pen (Francia) y Alice Weidel (Alemania) han intensificado sus movimientos en el Parlamento Europeo con un objetivo claro: erosionar las competencias de Bruselas y transformar la Unión Europea (UE) en una estructura cada vez más limitada en sus poderes. Este cambio de enfoque responde al aprendizaje derivado del brexit, cuyo elevado coste político y económico ha hecho que la idea de abandonar la UE desaparezca de los discursos y programas de estos partidos.

Un cambio de táctica tras el brexit

El fracaso y las consecuencias negativas sufridas por el Reino Unido tras su salida de la Unión Europea han llevado a la extrema derecha a replantear su estrategia. Lejos de promover la salida de sus países de la UE, ahora abogan por rehacer la organización desde dentro. Tanto Marine Le Pen como Alice Weidel han visitado recientemente el Parlamento Europeo para detallar sus planes de reducir la influencia de Bruselas y devolver competencias a los Estados miembros.

La líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, ha propuesto construir una alianza de gobiernos nacionalistas para transformar la UE en una “Europa de las naciones”. Por su parte, Alternativa por Alemania apuesta por renegociar los tratados europeos y crear una confederación de Estados soberanos, limitando el alcance de las instituciones comunitarias.

El papel de las próximas elecciones

La posibilidad de poner en práctica sus planes depende en gran medida de los resultados electorales. Mientras que en Alemania las elecciones federales están previstas para 2029, en Francia la primera vuelta presidencial se celebrará en abril de 2027. Le Pen ya ha manifestado su intención de unir fuerzas con partidos nacionalistas de España, Italia y Polonia tras sus respectivos comicios, buscando modificar el equilibrio político en el continente.

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Según Le Pen, “estos cuatro grandes países pueden hacer bascular la dirección que la Unión Europea ha seguido durante años y que nosotros cuestionamos formalmente”. De materializarse este bloque, la orientación política de la UE podría cambiar de forma drástica.

Un giro a la derecha y la reacción de los partidos tradicionales

El avance de estas fuerzas nacionalistas se ve favorecido por el actual giro a la derecha en la política europea. Parte del éxito de Le Pen y Weidel dependerá de la respuesta de los partidos conservadores tradicionales. Ariadna Ripoll, profesora del Centro de Estudios de la Unión Europea de Salzburgo, advierte: “si los partidos tradicionales empiezan a adoptar discursos similares, puede ser muy peligroso, no solo para el proyecto europeo, sino para la democracia en general, ya que muchas de estas propuestas son iliberales”.

Desafíos para una coordinación interna

La extrema derecha europea enfrenta importantes obstáculos a la hora de coordinarse, ya que su principal objetivo es la defensa de los intereses nacionales, a menudo divergentes. No obstante, han encontrado puntos de acuerdo en temas como la migración y el rechazo a las políticas medioambientales de la UE, áreas en las que han logrado influir incluso sobre partidos conservadores de centro-derecha.

A pesar de estas coincidencias, la fragmentación de la extrema derecha en tres grupos distintos dentro del Parlamento Europeo refleja las profundas diferencias internas. Por ejemplo, Marine Le Pen ha impedido que Alternativa por Alemania forme parte del grupo Patriotas por Europa, considerando a este partido demasiado radical para su estrategia de normalización política.

Coincidencias y diferencias en los programas

Entre las propuestas compartidas destaca la intención de:

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  • Eliminar las elecciones directas al Parlamento Europeo.
  • Reducir el papel de la Comisión Europea a funciones administrativas.
  • Devolver competencias clave a los parlamentos y gobiernos nacionales.
  • Reducir masivamente los puestos de trabajo en la administración comunitaria.
  • Recortar la contribución financiera de sus países al presupuesto de la UE.

Marine Le Pen, por ejemplo, ha propuesto bajar la aportación neta de Francia al presupuesto europeo de 8.000 a 5.000 millones de euros anuales. Sin embargo, tanto Francia como Alemania, pese a ser grandes contribuyentes, también son grandes beneficiarios de los fondos europeos, lo que hace que estas propuestas sean vistas como discursos populistas y de difícil aplicación.

El Banco Central Europeo, otra fuente de desacuerdo

Uno de los puntos de mayor fricción entre las formaciones lideradas por Le Pen y Weidel es el papel del Banco Central Europeo (BCE). Mientras la política francesa defiende que el BCE impulse el crecimiento económico y la inversión, la alemana apuesta por que se limite estrictamente a la estabilidad de precios y acusa a la institución de financiar indirectamente la deuda pública de los Estados miembros. Este debate cobra relevancia en un contexto de creciente presión sobre la deuda francesa.

El caso italiano: pragmatismo y alineamiento con la UE

Italia, gobernada desde 2022 por la ultraderechista Giorgia Meloni, representa un enfoque más pragmático. Pese a su pasado euroescéptico, Meloni ha optado por defender los intereses italianos desde dentro de la UE, asegurando la llegada de fondos europeos clave para la recuperación económica. Roma ha mantenido además una postura alineada con Bruselas en cuestiones internacionales, como el apoyo a Ucrania frente a Rusia, distanciándose así de los posicionamientos de Le Pen y Weidel, que han abogado por recortar la financiación a Kiev.

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Este modelo de participación activa en las instituciones europeas es el que ahora observa con interés Marine Le Pen, mientras que Alice Weidel se mantiene más reticente a la normalización política.

El futuro de la Unión Europea, en juego

El destino de la Unión Europea podría depender en gran medida de la capacidad de la extrema derecha para superar sus diferencias internas y articular una estrategia común. Más allá de los discursos nacionalistas, la cooperación efectiva dentro del bloque será clave para determinar si logran transformar la UE o si sus divisiones internas seguirán siendo un obstáculo insalvable.

Por ahora, el proyecto europeo se enfrenta a una presión creciente desde dentro, en un momento en que la cohesión y la visión compartida resultan más necesarias que nunca para afrontar los desafíos políticos, económicos y sociales del continente.

Nota:

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