Francia sacudida por disturbios masivos: más de 1.200 detenidos en una jornada de caos

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Francia vive una oleada de protestas masivas y disturbios: más de 1.200 detenidos

Francia afrontó el pasado sábado una de las jornadas de protestas más intensas de los últimos años, caracterizada por una escalada de violencia en diversas ciudades y un saldo de más de 1.200 personas detenidas. Los disturbios, que se extendieron por todo el país, dejaron tras de sí cuantiosos daños materiales, ataques a edificios públicos y comercios saqueados, en un clima de tensión política y social que pone en el punto de mira al Gobierno de Emmanuel Macron.

Incendios y asaltos a ayuntamientos y edificios públicos

Más allá de la capital, París, la violencia se hizo sentir con especial crudeza en Limoges, donde el Ayuntamiento, un edificio emblemático inaugurado en 1883 e inspirado en el de París, fue gravemente dañado por las llamas tras ser asaltado por manifestantes. Episodios similares se registraron en Marsella y Lille, cuyos consistorios también sufrieron daños al ser forzadas sus puertas e irrumpidos por grupos de protesta.

Otros edificios emblemáticos, como una oficina de turismo en el centro de Lyon y la fachada de un edificio universitario en Ruán, resultaron igualmente afectados por incendios y actos vandálicos. En Burdeos, la residencia de la prefecta fue asaltada, sumándose a la lista de infraestructuras públicas atacadas durante la jornada.

La violencia se extiende por las ciudades francesas

En París, el ambiente estuvo marcado por la proliferación de incendios y saqueos. Numerosos comercios fueron atacados en distintos barrios de la ciudad, incluyendo zonas comerciales clave como el distrito de los grandes almacenes. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, calificó la situación como «grave» y de «inmensa magnitud», estimando que los daños a espacios públicos y monumentos vandalizados serán significativos.

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Los incidentes no se limitaron a la capital. Varias ciudades reportaron daños al mobiliario urbano, saqueos y ataques coordinados a diferentes objetivos. Según las autoridades, hasta las 20:00 horas se habían producido unas 400 detenciones, cifra que aumentó a lo largo de la noche y alcanzó los 1.200 arrestos al cierre de la jornada.

Reacciones políticas y debate sobre responsabilidades

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, atribuyó los disturbios a una «maniobra política» y anunció que el Ministerio de Justicia ha instruido a los fiscales para solicitar prisión provisional para los detenidos. Lecornu subrayó su apoyo a las fuerzas del orden, entre las cuales se contabilizaron más de 150 heridos durante los enfrentamientos.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló a grupos de ultraizquierda y «delincuentes oportunistas» como principales responsables de los ataques, mientras que el Gobierno y la ultraderecha apuntaron directamente a la formación La Francia Insumisa y a su líder, Jean-Luc Mélenchon, por alentar las protestas.

Mélenchon, por su parte, rechazó las acusaciones de incitar la violencia y responsabilizó a la dirección policial de haber gestionado de forma «aberrante» la situación, lo que, según él, habría «abierto la puerta al caos». La polémica se intensificó con la intervención de Marine Le Pen, candidata de la extrema derecha para las presidenciales de 2027, quien acusó a Mélenchon de «legitimar la violencia» y de querer sumir al país en el caos.

El sector comercial y la condena a los saqueos

El presidente de la Federación de Comercio y Distribución (FCD) y consejero delegado de Carrefour, Alexandre Bompard, condenó en nombre de las principales cadenas comerciales los daños sufridos por numerosos establecimientos en todo el territorio. Bompard destacó que la jornada tuvo «graves consecuencias» para el comercio y pidió que se ponga fin a los saqueos y actos vandálicos.

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El mensaje del presidente Macron

El presidente Emmanuel Macron adoptó un tono institucional para reiterar que «no hay ningún lugar para la violencia» en Francia y advirtió que se aplicarán sanciones ejemplares contra los responsables de los disturbios. Macron, que encara los últimos meses de su mandato rodeado de críticas por parte de los manifestantes, insistió en la necesidad de mantener un «frente unido» ante quienes buscan desestabilizar las instituciones y limitar el derecho a la protesta pacífica.

Balance provisional y un país a la espera

El balance definitivo de los daños podrá conocerse en los próximos días, a medida que las autoridades y los comercios afectados evalúen las pérdidas. Lo que ya es evidente es que la jornada del sábado marca un nuevo episodio de elevada tensión política y social en Francia, con acusaciones cruzadas entre Gobierno, oposición y sectores sociales, y con la violencia como telón de fondo de un país en plena efervescencia preelectoral.

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