Marruecos intensifica la presión en la ONU con el respaldo de Trump para consolidar su plan de autonomía en el Sáhara Occidental
El conflicto en el Sáhara Occidental vuelve a situarse en el centro del debate internacional a medida que se acerca la renovación del mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para el 31 de octubre. Marruecos, respaldado por el reconocimiento de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump en 2020 y el apoyo posterior de Israel, busca suprimir cualquier mención al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui en las resoluciones del Consejo de Seguridad y posicionar su propuesta de autonomía como la única vía de solución.
- Marruecos intensifica la presión en la ONU con el respaldo de Trump para consolidar su plan de autonomía en el Sáhara Occidental
- El trasfondo de la misión de la ONU y el giro diplomático
- La resolución de 2025: un precedente favorable a Rabat
- Marruecos apura para eliminar la autodeterminación de la agenda
- Tensiones en las negociaciones y crisis de confianza
- El Frente Polisario busca ganar tiempo
- Resistencia diplomática y militar
- El papel de la MINURSO y el temor a un vacío normativo
El trasfondo de la misión de la ONU y el giro diplomático
La MINURSO fue establecida en 1991 con el objetivo de organizar un referéndum que permitiera a la población saharaui decidir sobre su futuro tras la retirada española y años de conflicto armado entre Marruecos y el Frente Polisario. Sin embargo, más de tres décadas después, el referéndum nunca se ha celebrado y el proceso se ha visto estancado por el pulso diplomático entre Rabat y el Polisario.
El escenario internacional se ha tornado especialmente desafiante para el Frente Polisario en los últimos años. En diciembre de 2020, el entonces presidente estadounidense Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un movimiento que coincidió con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel. A este respaldo se sumó el reconocimiento del gobierno israelí en 2023. Además, el Polisario ha manifestado su desconfianza hacia el enviado personal del Secretario General de la ONU, Staffan de Mistura, cuestionando su imparcialidad en el proceso.
La resolución de 2025: un precedente favorable a Rabat
El año pasado, Marruecos logró un hito diplomático con la aprobación de la resolución 2797, que por primera vez respaldó unas negociaciones basadas explícitamente en el plan de autonomía presentado por Rabat en 2007. La resolución reconocía que «una autonomía genuina bajo soberanía marroquí podría constituir la solución más factible», aunque mantenía referencias al principio de libre determinación en el preámbulo y solicitaba una solución que contemplara este derecho para el pueblo saharaui.
Argelia, principal aliado del Polisario, no participó en la votación, mientras que Rusia, China y Pakistán se abstuvieron. La prensa marroquí celebró el texto como el más favorable a Rabat en la historia reciente, mientras que el Frente Polisario se aferró a las menciones supervivientes a la autodeterminación.
Marruecos apura para eliminar la autodeterminación de la agenda
Este año, la estrategia de Marruecos apunta a reducir o eliminar cualquier referencia al derecho de autodeterminación en la nueva resolución del Consejo de Seguridad. El contexto le es propicio: Argelia dejó de ser miembro del Consejo en diciembre y varios de los nuevos integrantes –Baréin, República Democrática del Congo, Liberia y, más recientemente, Colombia– han reconocido la soberanía marroquí o abierto consulados en el territorio.
Estados Unidos, principal redactor de las resoluciones relacionadas con el Sáhara Occidental, considera la propuesta marroquí la base para una solución, un enfoque compartido por Francia, Reino Unido y España, cuyo gobierno cambió su postura en 2022 para calificar la autonomía de Marruecos como “la base más creíble” para resolver el conflicto.
Tensiones en las negociaciones y crisis de confianza
Las negociaciones en Naciones Unidas se llevan a cabo a puerta cerrada y cada párrafo del texto es objeto de intensas discusiones. En este contexto, recientes declaraciones atribuidas a Staffan de Mistura, que habría señalado la negativa del Polisario a considerar la autonomía como un obstáculo central, provocaron una fuerte reacción del movimiento independentista. El Polisario acusó a De Mistura de faltar a su mandato de neutralidad y advirtió que podría reconsiderar su colaboración si persiste la desviación de la imparcialidad.
No es la primera vez que la figura del mediador está en entredicho. En 2008, el Polisario suspendió negociaciones tras unas declaraciones similares del entonces enviado Peter van Walsum, y en 2012 Marruecos retiró su confianza al mediador estadounidense Christopher Ross. Estas crisis suelen congelar el proceso de diálogo y obligan a iniciar una nueva y larga búsqueda de un enviado aceptable para ambas partes.
El Frente Polisario busca ganar tiempo
Fuentes próximas a las negociaciones reconocen que la posibilidad de que el Polisario retire su confianza al actual mediador está sobre la mesa. Aunque esto no alteraría de inmediato el contenido de la resolución, sí podría paralizar el proceso y dar al Polisario el margen temporal que necesita para esperar un cambio en el contexto internacional.
El calendario político externo también juega un papel: Israel celebra elecciones el 27 de octubre, justo cuando expira el mandato de la MINURSO, y Estados Unidos afronta comicios legislativos el 3 de noviembre. El Frente Polisario confía en que un cambio político en estos países pueda enfriar el respaldo internacional a Marruecos.
En el plano interno, el Polisario ha constituido una comisión para preparar su XVII Congreso, previsto para principios de 2027, donde esperan analizar el nuevo escenario internacional y redefinir su estrategia.
Resistencia diplomática y militar
La estrategia del Frente Polisario se centra en resistir hasta que el entorno internacional sea menos adverso, evitando la aprobación de una resolución que entierre definitivamente el derecho a la autodeterminación y la posibilidad de un referéndum. “Queremos blindar el reconocimiento del derecho a la autodeterminación y que la autonomía no sea el único marco”, señalan fuentes cercanas al movimiento.
En el terreno militar, los enfrentamientos de baja intensidad persisten desde 2020. Durante 2026 se han registrado ataques con cohetes y drones en la zona, con víctimas civiles y la muerte de destacados miembros del Polisario, lo que evidencia que el conflicto sigue lejos de una solución definitiva.
El papel de la MINURSO y el temor a un vacío normativo
Para el Frente Polisario, la continuidad de la MINURSO, aunque frustrante, resulta preferible a un escenario sin mandato de la ONU. Un veto de Rusia o China a una resolución muy favorable a Marruecos podría dejar la misión sin respaldo legal y, paradójicamente, beneficiar a Rabat al eliminar el marco normativo de 1991 que reconoce el derecho a la autodeterminación.
A pesar de las dificultades, representantes del Polisario mantienen la esperanza en el futuro. Recuerdan que el derecho a la autodeterminación saharaui fue reconocido por la ONU en 1963 y confían en que, pese a los cambios políticos y diplomáticos, el principio del derecho internacional prevalecerá.
Nota:
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