Presión sobre la prensa española en Marruecos: el funcionario responsable fue condecorado por España en 2023
La reciente crisis migratoria en Ceuta ha intensificado las tensiones entre España y Marruecos, abriendo un nuevo frente: la creciente presión sobre los corresponsales españoles que cubren la actualidad en territorio marroquí. La aplicación estricta del Código de Prensa marroquí, con sus conocidas “tres líneas rojas” —el rey, el islam y la unidad territorial—, afecta desde hace una década tanto a periodistas locales como extranjeros.
Expulsiones y restricciones a corresponsales españoles
El 15 de agosto, mientras las fuerzas de seguridad marroquíes intentaban frenar una nueva entrada irregular de personas hacia Ceuta, los corresponsales de RTVE y la agencia Efe, destacados en Rabat, recibieron la orden de abandonar de inmediato Castillejos, localidad fronteriza con la ciudad autónoma española. Según relataron los periodistas afectados, la expulsión se produjo “sin explicaciones ni justificación”. Posteriormente, intentaron cubrir los hechos desde Tetuán, donde nuevamente fueron interceptados por las autoridades y obligados a regresar a Rabat, sede de sus corresponsalías.
La prensa marroquí justificó estas medidas como una reacción de “reciprocidad”, aludiendo a las dificultades que experimentó la cadena pública marroquí 2M para informar desde Ceuta. Sin embargo, periodistas españoles desplazados en la zona insisten en que las trabas para los medios marroquíes respondían a cuestiones burocráticas y de permisos para introducir equipos técnicos en territorio español.
El papel de Mustafa Amdjar y la política de acreditaciones
El responsable de gestionar las acreditaciones y permisos para la prensa extranjera en Marruecos es Mustafa Amdjar, director de Comunicación y Relaciones Públicas en el Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación. Este departamento es el encargado de ejecutar las expulsiones de corresponsales y de vigilar el cumplimiento de las normas informativas impuestas por Rabat.
En los últimos años, varios periodistas españoles han sido obligados a cesar su actividad en Marruecos, entre ellos Carla Fibla (Cadena Ser), Luis de Vega (ABC), Ignacio Cembrero (El País) y otros profesionales destacados. El control sobre la prensa se ha intensificado, afectando directamente al flujo informativo entre ambos países.
Reconocimiento oficial a un alto cargo marroquí
En mayo de 2023, el embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, condecoró a Mustafa Amdjar con la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil. Este reconocimiento oficial a la figura responsable de las acreditaciones y, en última instancia, de las restricciones a la prensa española, ha generado controversia y debate en círculos periodísticos y diplomáticos.
El Código de Prensa marroquí y sus consecuencias
Desde 2016, los periodistas que solicitan renovar su acreditación para trabajar en Marruecos deben firmar un documento que los somete al Código de Prensa y Publicaciones local, equiparándolos legalmente a los profesionales nacionales. Este código, reformado ese año, eliminó las penas de prisión para ciertas infracciones, pero en la práctica los periodistas pueden ser condenados por cargos fabricados. Casos como el de Hajar Raissouni, encarcelada tras ser acusada de mantener relaciones prematrimoniales y de interrupción de embarazo, ilustran los riesgos. Raissouni fue liberada tras un indulto real motivado por la presión internacional.
El Código de Prensa sigue permitiendo al gobierno suspender publicaciones o cerrar sitios web —nacionales o internacionales— por orden judicial si se considera que atentan contra el islam, la monarquía, la integridad territorial o el orden público. Además, aunque el artículo 1 garantiza la libertad de publicación, el artículo 41 tipifica como delito punible con prisión de tres a cinco años cualquier discurso, manifestación o mensaje público que cuestione estas “líneas rojas”.
Vigilancia y represión tecnológica
A pesar de los avances legislativos, la represión sigue siendo una realidad. Organizaciones como Amnistía Internacional han documentado el uso de software espía como Pegasus contra periodistas críticos, como Omar Radi, quien fue encarcelado tras revelar casos de corrupción. Incluso tras ser indultados, muchos periodistas siguen afrontando presiones y se ven forzados a abandonar el país.
- El Proyecto Pegasus identificó a Marruecos como uno de los Estados que utiliza tecnología israelí para espiar a la prensa.
- La vigilancia no se limita a herramientas digitales: periodistas locales denuncian que la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) utiliza métodos tradicionales, como infiltrar su entorno social o manipular espacios públicos para facilitar la escucha y el seguimiento.
Una paradoja en el reinado de Mohamed VI
Resulta paradójico que, al inicio del reinado de Mohamed VI en 1999, no había periodistas encarcelados en Marruecos; sin embargo, al cumplirse sus 25 años en el poder en 2024, varios profesionales de la información han sido indultados tras pasar por prisión. La represión, lejos de ceder, se ha sofisticado gracias al uso combinado de legislación restrictiva y tecnología de vigilancia.
El caso de Mustafa Amdjar y su reconocimiento oficial por parte de España pone sobre la mesa el delicado equilibrio entre la cooperación diplomática y la defensa de la libertad de prensa en el contexto hispano-marroquí.
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