Terremoto histórico sacude Colombia y pone a prueba al gobierno de De la Espriella

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El terremoto más devastador de Colombia en medio siglo desafía al nuevo gobierno de De la Espriella

Colombia se despertó el lunes 10 de agosto con la tragedia de un terremoto que azotó la región occidental y central del país a las 7:34 de la mañana. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) confirmó una magnitud de 7,4, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. Las ondas sísmicas se sintieron en al menos dieciséis departamentos y en zonas fronterizas de Panamá, Ecuador y Venezuela.

Hasta la tarde del martes 11, las cifras oficiales fluctuaban: inicialmente se reportaron 224 fallecidos y más de 660 heridos, junto a más de 3.000 personas desaparecidas. Posteriormente, el presidente actualizó el balance a 181 muertos, 2.595 heridos y 195 desaparecidos, aunque estos datos difieren de los reportados por autoridades regionales. Las afectaciones estructurales también son considerables: 48 edificios colapsados (una reducción frente a los 165 contabilizados inicialmente), 8.357 viviendas y 807 centros educativos dañados.

Un cambio de gobierno ante la emergencia

El terremoto ocurrió apenas tres días después de que Abelardo de la Espriella asumiera la presidencia en una ceremonia inédita celebrada en Cali. De la Espriella, abogado penalista y fundador del movimiento Defensores de la Patria, llegó al poder con un discurso de mano dura y promesas de reducir el tamaño del Estado colombiano en un 40%. La crisis sísmica representó una prueba inmediata para su gestión, obligándolo a recurrir a las mismas instituciones que había propuesto eliminar.

En respuesta a la catástrofe, el presidente declaró situación de desastre nacional y estableció un Puesto de Mando Unificado en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El Ejército se desplegó en labores de búsqueda y rescate, mientras que el alcalde de Cali, Alejandro Éder, decretó toque de queda y militarizó diversas zonas para prevenir saqueos.

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Rescate contrarreloj y dificultades en el terreno

Las primeras 72 horas tras un terremoto son cruciales para salvar vidas. Durante la noche del lunes, equipos de rescate continuaron trabajando en condiciones adversas, empleando linternas para localizar sobrevivientes entre los escombros en ciudades como Pereira y Cali. La Federación Internacional de la Cruz Roja advirtió sobre la dificultad de acceso a algunas de las áreas más afectadas, lo que complica aún más las operaciones de auxilio.

El presidente De la Espriella asumió un rol protagonista en la gestión de la crisis, cancelando su agenda y trasladándose inicialmente a Bogotá para liderar la respuesta institucional. Posteriormente, visitó Quibdó, mientras sus ministros se desplazaban a otras regiones impactadas. Su presencia en redes sociales fue constante, alternando mensajes de solidaridad con vídeos de tono dramático.

No obstante, su estilo de comunicación generó controversia. Imágenes previas a su primera comparecencia lo mostraron sonriente y lanzando besos ante las cámaras, momentos antes de anunciar un balance de víctimas superior al centenar. Este gesto fue interpretado por parte de la opinión pública como una extensión de su estilo de campaña, más que como la respuesta solemne que demanda una emergencia.

Respuesta institucional y dimensión religiosa

La gestión de la tragedia también estuvo marcada por referencias religiosas. Durante su intervención, De la Espriella encomendó el país a Jesucristo y pidió fortaleza divina para afrontar la situación. Este lenguaje ya había estado presente durante su toma de posesión y en reuniones previas con su gabinete.

Comparación con tragedias pasadas

El sismo de agosto de 2026 es el más fuerte registrado en Colombia en lo que va de siglo. Para encontrar un precedente de mayor magnitud, hay que remontarse al terremoto de Tumaco en 1979 (8,1), que causó 454 muertes y generó un tsunami. Sin embargo, el evento más letal en la historia reciente del país fue el terremoto de Armenia en 1999, con cerca de 2.000 víctimas fatales. El SGC indica que la energía liberada en el sismo de 2026 fue 150 veces mayor que la de Armenia, aunque la mayor profundidad atenuó el impacto superficial.

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  • Departamentos más afectados: Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Chocó.
  • Impacto en infraestructuras: Edificios y hospitales colapsados en Cali, derrumbe de una torre de la catedral de Manizales y más de sesenta estructuras destruidas en Pereira.

Contexto regional: una ola sísmica en Sudamérica

El terremoto ocurrió menos de dos meses después de los devastadores sismos que golpearon Venezuela el 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5. En Venezuela, la tragedia dejó más de 6.300 muertos y 73.000 personas atendidas en hospitales. La diferencia clave radica en la profundidad: los sismos venezolanos fueron más superficiales, causando mayor destrucción en el área metropolitana de Caracas y La Guaira, en un contexto de crisis política y económica.

Un modelo de Estado puesto a prueba

Más allá de la emergencia, el terremoto evidenció las contradicciones del programa político de De la Espriella. El Puesto de Mando Unificado se instaló precisamente en la UNGRD, una entidad que el nuevo gobierno planeaba suprimir según su “Política de Balance Fiscal 2026-2027”. Este documento, elaborado por su principal asesor fiscal, Daniel Raisbeck, proponía reducir la Rama Ejecutiva de 216 a 82 entidades, mediante la eliminación, fusión o privatización de 136 organismos públicos.

Otras instituciones clave en la respuesta al desastre, como la Superintendencia Nacional de Salud y la Unidad para las Víctimas, también estaban en la lista de posibles recortes o fusiones. La red hospitalaria, supervisada por la Superintendencia, ha sido puesta al límite, con tres hospitales colapsados y dieciocho dañados solo en Cali. La Unidad para las Víctimas, señalada para su eliminación, es esencial para la atención de miles de familias damnificadas.

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Durante su campaña, De la Espriella argumentó que “un país pobre como este no puede ser el primer empleador”, prometiendo eliminar cerca de 700.000 cargos públicos y reducir el número de ministerios de 19 a 10. Su primer decreto presidencial fue la congelación del gasto público, una medida que, tras la catástrofe, se enfrenta a la dura realidad de las necesidades de una nación en emergencia.

Conclusión

El terremoto de agosto de 2026 se ha convertido en el mayor desafío para el naciente gobierno de Abelardo de la Espriella, poniendo en tela de juicio sus propuestas de recorte estatal y su capacidad de liderazgo en tiempos de crisis. Mientras continúan las labores de rescate y la cifra de víctimas sigue siendo provisional, la gestión de la emergencia representa un punto de inflexión tanto para la administración actual como para el futuro institucional de Colombia.

Nota:

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