El ascenso de Keiko Fujimori dispara las visitas al Lugar de la Memoria en Lima
La reciente llegada de Keiko Fujimori a la presidencia del Perú ha generado un notable incremento en la afluencia de visitantes al Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), espacio dedicado a recordar el periodo de violencia vivido en el país entre 1980 y 2000. El museo, que aborda tanto los crímenes cometidos por grupos terroristas como las graves violaciones de derechos humanos perpetradas por el Estado durante el régimen de Alberto Fujimori, padre de la actual mandataria, se ha convertido en centro de atención y debate nacional.
Temor ante posibles cambios o cierre del museo
La inquietud por el futuro del LUM se ha extendido principalmente entre los jóvenes, quienes a través de plataformas como TikTok e Instagram han alertado sobre la posibilidad de que el gobierno de Keiko Fujimori modifique o cierre el museo. La preocupación surge debido a que la exposición del segundo piso relata los crímenes cometidos por el Grupo Colina, un escuadrón de la muerte creado durante el gobierno de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por su responsabilidad en las masacres de Barrios Altos y La Cantuta ocurridas en la década de los noventa.
En los días posteriores a la asunción de la nueva presidenta, el LUM ha visto multiplicada su asistencia, pasando de un promedio de mil visitantes diarios a cerca de cuatro mil. Familias enteras y grupos de amigos han formado largas filas bajo el sol para ingresar al museo, que fue inaugurado en 2015 gracias, en parte, a un aporte de dos millones de euros por parte del gobierno alemán.
Un espacio para comprender el pasado
El Lugar de la Memoria ofrece una visión integral sobre las causas y consecuencias del conflicto armado interno que asoló al Perú durante dos décadas. Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que investigó estos hechos a principios de la década del 2000, los grupos subversivos fueron responsables del 54% de las víctimas mortales, mientras que las fuerzas del orden provocaron el 27%. El periodo se saldó, además, con aproximadamente 20.000 personas desaparecidas.
El museo se ha transformado, especialmente en la última semana, en un destino viral en redes sociales y en una visita imprescindible para quienes buscan informarse y reflexionar sobre el pasado reciente del país. El interés ya no se limita a excursiones escolares, sino que abarca a ciudadanos de todas las edades y procedencias.
Controversias políticas y revisiones históricas
El debate sobre el papel del LUM se ha intensificado tras declaraciones y acciones de figuras políticas asociadas al fujimorismo y a partidos de derecha. Legisladores han realizado visitas de «supervisión» al museo, mientras que Martha Chávez, histórica congresista fujimorista y actual senadora, ha criticado públicamente la narrativa del museo, sugiriendo que su enfoque debería replantearse por considerarlo parcial.
El historiador José Ragas, especialista en el régimen de Fujimori, advierte sobre la intención de sectores autoritarios de imponer una narrativa única sobre el pasado reciente del país. «El fujimorismo considera muy relevante imponer una versión donde se exalte el papel de Alberto Fujimori como responsable de la derrota del terrorismo y la estabilidad económica, minimizando o justificando los crímenes cometidos por agentes del Estado», sostiene Ragas.
Testimonios de los visitantes
Diversos asistentes al LUM han manifestado su preocupación por el futuro del museo. Muchos coinciden en que su visita obedece al temor de que el espacio sea modificado o cerrado por las nuevas autoridades. Un estudiante de Economía residente en España aprovechó su estadía en Lima para conocer el museo y evaluar personalmente su objetividad. Por su parte, César Cabrera, ingeniero de minas jubilado, expresó su deseo de despedirse del lugar antes de que desaparezca, recordando la profunda impresión que le causó su primera visita hace una década.
Docentes y alumnos de la Universidad La Cantuta, escenario de una de las masacres más emblemáticas del periodo, también acudieron al LUM. Mariana, profesora de matemáticas, transmitió en vivo su recorrido mostrando vitrinas con objetos de víctimas de desaparición forzada y carteles históricos. Ana, otra docente que estudió en la universidad durante la intervención militar, considera que la intención de modificar o cerrar el museo responde a la incomodidad que genera la exposición de los crímenes perpetrados por el Estado.
Visitantes de otras regiones, como una estudiante de Psicología clínica de Arequipa, recalcaron la importancia de conocer la historia nacional «para reflexionar como nación y evitar repetir los errores del pasado».
Leyes de amnistía y concentración de poder
Desde diciembre de 2022, tras el fallido intento de autogolpe del expresidente Pedro Castillo, el fujimorismo ha fortalecido su control político desde el Congreso, en alianza con partidos cuyos líderes enfrentan investigaciones por corrupción. Entre 2024 y 2026, el Parlamento aprobó varias leyes que otorgan amnistía e impunidad a miembros de las fuerzas de seguridad implicados en delitos contra civiles, y trasladaron al fuero militar-policial los nuevos casos ocurridos en regiones bajo estado de emergencia.
La memoria, en el centro del debate nacional
El Lugar de la Memoria se ha convertido en símbolo de la lucha por la preservación de la memoria histórica y los derechos humanos en el Perú. Su futuro, ante las presiones políticas y sociales, se mantiene como un tema de gran interés y preocupación para amplios sectores de la ciudadanía, que consideran vital no olvidar los episodios más oscuros de la historia reciente del país.
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