Vito Quiles y Los Meconios: Cuando los agitadores no suman al PP
En el reciente proceso electoral en Aragón, la estrategia del Partido Popular (PP) de incorporar a figuras como Vito Quiles y el dúo musical Los Meconios para atraer al voto joven y disputárselo a Vox ha generado más polémica que resultados favorables. Lejos de frenar el ascenso de la ultraderecha, la maniobra parece haber consolidado su presencia y fortalecido el posicionamiento de Vox como actor central en el espectro político regional.
Una campaña marcada por la improvisación y la confusión
Jorge Azcón, presidente autonómico hasta la convocatoria de elecciones, buscaba aumentar el peso del PP en el parlamento aragonés y reducir su dependencia de Vox. Sin embargo, los cálculos no salieron como esperaba. La decisión de interrumpir la legislatura y adelantar los comicios se tomó bajo la justificación de la imposibilidad de aprobar los presupuestos de 2026, aunque el trasfondo real era más complejo: Azcón pretendía capitalizar el desgaste del PSOE y consolidar su liderazgo.
El optimismo inicial se fue diluyendo a medida que avanzaba la campaña y la formación popular optó por un cambio estratégico de última hora. En un intento de recuperar a votantes indecisos entre Azcón y el candidato de Vox, Alejandro Nolasco, el PP intensificó sus ataques a la extrema derecha y recurrió a dos de sus referentes mediáticos: Vito Quiles y Los Meconios. Esta apuesta terminó siendo contraproducente, ya que Vox fue el partido que más creció y todo indica que buscará asumir un papel protagonista en el próximo ejecutivo regional.
¿Quiénes son Vito Quiles y Los Meconios?
Vito Quiles es conocido por su activismo ultra y un historial de incidentes tanto dentro como fuera del Congreso. Actualmente enfrenta un expediente en la Cámara Baja por grabaciones en espacios restringidos y varias denuncias de acoso a periodistas y colaboradoras de televisión. Su vinculación con el partido Se Acabó la Fiesta (SALF), liderado por Alvise Pérez, lo ha posicionado como uno de los principales portavoces del ultraderechismo digital en España.
Por su parte, Los Meconios ganaron notoriedad al participar en el evento Viva22, organizado por Vox, donde figuras internacionales como Donald Trump, Giorgia Meloni, Viktor Orbán o Javier Milei tuvieron presencia. El dúo ha sido objeto de controversia por letras que han sido señaladas como posibles delitos de odio y ataques a figuras políticas de la izquierda y del feminismo, llegando incluso la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica a solicitar investigaciones a la Fiscalía.
El efecto bumerán de la “ultraderecha digital”
La politóloga Anna López Ortega, experta en la extrema derecha europea, destaca que la estrategia del PP de incorporar a estos perfiles buscaba seducir al electorado joven afín a Vox, especialmente hombres menores de 35 años habituados al consumo de contenidos políticos en redes sociales. Sin embargo, advierte que estas figuras no arrastran votos hacia el centro, sino que consolidan a la ultraderecha en su propio terreno.
“Este tipo de fichajes no desplazan el voto, lo consolidan en el terreno del adversario. El PP no frena a la extrema derecha al asumir sus formas y legitimar su ecosistema, sino que la refuerza y termina de darle centralidad”, señala López Ortega.
El politólogo Javier Sánchez González coincide en que la confusión generada en el electorado tradicional del PP, al adoptar los códigos de la ultraderecha, ha terminado perjudicando a la formación. “Un electorado confundido nunca te va a votar”, resume.
Normalización de la ultraderecha y riesgos para la democracia
La participación de Quiles y Los Meconios en la campaña ha sido interpretada por expertos y analistas como una forma de “normalización” de los agitadores ultra como intermediarios políticos. Esta tendencia preocupa tanto por sus implicaciones en la calidad democrática como por la propia supervivencia de la derecha tradicional.
Según Daniel Cabrera Altieri, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Zaragoza, los jóvenes no se sienten atraídos por las propuestas conservadoras del PP, sino por el tono provocador y combativo que representan SALF o Vox en redes y actos públicos.
- Confusión del mensaje: La adopción de referentes de la ultraderecha digital desdibuja el perfil del PP y dificulta la diferenciación política.
- Refuerzo del adversario: La visibilidad otorgada a estos perfiles termina consolidando el espacio de la ultraderecha.
- Peligro para la democracia: Normalizar discursos y prácticas radicales puede erosionar la convivencia democrática y pluralista.
Reacciones y respuestas dentro del PP
Tras la polémica, Jorge Azcón ha minimizado la relevancia de la presencia de Quiles en el acto final de campaña, asegurando que responde a todos los medios, aunque los hechos demuestran que no siempre ha sido así. Desde la dirección nacional del partido, Miguel Tellado ha defendido al agitador ultra, agradeciéndole su “valentía” y su papel en dar voz a “lo que otros no son capaces de hacer”.
La estrategia ha sido criticada incluso por periodistas afines al espacio conservador, quienes han cuestionado la coherencia del PP al incorporar a estos perfiles mientras se presenta como un “partido de Estado”. Vito Quiles, por su parte, ha intentado justificar su participación, asegurando que solo acudió como invitado y que está dispuesto a sumarse a cualquier movimiento contrario al actual gobierno.
Desconcierto estratégico: ¿Qué le espera al PP?
Expertos consultados coinciden en que el PP atraviesa una etapa de confusión en su relación con Vox, actuando sin una hoja de ruta clara. El sociólogo Iago Moreno advierte que “la extrema derecha quiere sustituir a la derecha” y que el PP debe marcar jerarquías y reivindicarse como partido de gobierno si quiere mantener su espacio.
“Azcón ha sacrificado la diferenciación y el control del marco político para asumir los códigos y referencias de la ultraderecha. El partido asume así que, para hablarle a los jóvenes, tiene que hacerlo desde la ultraderecha”, explica Anna López Ortega.
La pregunta sobre si esta estrategia puede ser efectiva a nivel nacional tiene una respuesta evidente para los analistas: “El PP intenta apagar el incendio acercándose al fuego. Y corre el riesgo de que, finalmente, sea el fuego el que decida quién manda en el espacio de las derechas”.
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