Siria y kurdos ensayan histórica integración militar tras nuevo acuerdo

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Tercer intento de integración kurda en la nueva Siria: avances y desafíos en el acuerdo entre Damasco y las SDF

Tras dos intentos fallidos, el Gobierno interino de Siria y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) han dado un nuevo paso hacia la integración de las milicias del norte en el renovado ejército nacional. El reciente acuerdo, alcanzado el 30 de enero, plantea la posibilidad de una convivencia inédita entre el Estado sirio y las fuerzas kurdas, aunque persisten importantes retos políticos y militares.

Un acuerdo sin precedentes en el norte de Siria

Las SDF y el Gobierno interino sirio han acordado que la integración de las fuerzas kurdas se realice en bloque, manteniendo su propia estructura de mando bajo la supervisión del Ministerio de Defensa. A cambio, el ejército nacional se compromete a cesar los asedios sobre ciudades kurdas como Kobane y a respetar los derechos de las minorías en la región.

Este avance supone un alto al fuego entre ambas partes y representa un giro significativo respecto a las condiciones impuestas por Ahmed Al Sharaa, presidente interino de Siria, apenas dos semanas antes. Según analistas en la región, este cambio responde tanto a la persistente resistencia kurda como a nuevos equilibrios geopolíticos en Oriente Medio.

Contexto político y geopolítico: el papel de Turquía y el PKK

La reciente distensión entre Turquía y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha influido notablemente en el panorama sirio. En febrero de 2025, Ankara inició un proceso de paz con Abdullah Öcalan, líder histórico del PKK. La disolución del grupo en mayo del mismo año abrió la puerta a nuevas negociaciones en la región, aunque Öcalan condicionó la continuidad del proceso de paz a la integración de las SDF en el nuevo Estado sirio.

Este movimiento obligó a Turquía a elegir entre romper el proceso de paz, con el consiguiente riesgo de conflicto, o aceptar la integración kurda en Siria. Expertos señalan que este equilibrio ha sido clave para que Damasco acepte ahora ciertas demandas de las SDF, en busca de estabilidad y evitando una escalada militar que pondría en peligro los avances políticos recientes.

Presión internacional y el interés por la estabilidad

El papel de Estados Unidos también ha sido fundamental. Washington busca consolidar un sistema político sirio compatible con sus intereses y ha mostrado disposición a conceder cierto margen a las comunidades del norte. La reciente conversación entre el embajador estadounidense en Turquía y Masoud Barzani, líder kurdo iraquí, evidencia la preocupación internacional por evitar tensiones y garantizar la estabilidad, especialmente en lo relativo a la seguridad en prisiones y campos de detenidos bajo control de las SDF.

  • Estados Unidos ha iniciado el traslado de algunos prisioneros hacia Irak para evitar fugas.
  • La Unión Europea insiste en la necesidad de estabilidad para evitar un resurgimiento de la violencia.

Desafíos pendientes en la implementación del acuerdo

Pese al acuerdo de alto al fuego, la situación sobre el terreno sigue siendo frágil. El Ejército Sirio aún no ha retirado sus tropas de Kobane y persisten denuncias sobre la situación humanitaria en la zona. Además, Turquía mantiene su presencia en Afrín, territorio ocupado desde 2018, sin señales claras de retirada ni de retorno de la población kurda desplazada.

La integración de las SDF en el ejército nacional tampoco resuelve todas las cuestiones pendientes. Temas como la incorporación del sistema educativo kurdo, la participación en el control fronterizo y la presencia de funcionarios kurdos en la administración estatal siguen sin definirse.

La búsqueda del equilibrio entre centralización y autonomía

Uno de los principales retos es encontrar un equilibrio entre la recienteralización del Estado sirio, impulsada por el Gobierno interino, y el respeto a la diversidad étnica y cultural de regiones como Rojava. Como señalan expertos, el movimiento kurdo no busca la independencia desde hace décadas, sino la democratización de Siria y el reconocimiento de sus instituciones políticas y culturales.

En Rojava, la convivencia entre la identidad nacional siria y la identidad kurda se ha fortalecido, como demuestra la presencia de la nueva bandera siria en edificios públicos. Para la población kurda, la prioridad es el reconocimiento y la participación dentro de un Estado plural.

Precedentes y obstáculos en los intentos de integración

El actual proceso de integración es el tercer intento desde la caída del régimen de Bashar al Asad en enero de 2025. Mientras que otras milicias —como las de corte islamista o proturcas— fueron rápidamente absorbidas por el nuevo ejército nacional, la estructura multiétnica y mayoritariamente kurda de las SDF dificultó su incorporación.

Los primeros contactos entre las autoridades kurdas y el Gobierno interino no prosperaron, y las tensiones culminaron en enfrentamientos en barrios kurdos y árabes de Alepo a principios de 2026. Un segundo intento de acuerdo se presentó en enero como un hecho consumado por parte de Damasco, pero fue rechazado por las SDF al considerarlo un ultimátum.

Con el acuerdo del 30 de enero, ambas partes buscan ahora una integración más sólida y consensuada, aunque el proceso se percibe como frágil y supeditado al cumplimiento efectivo de los compromisos por parte de todas las partes implicadas.

Perspectivas: de la cuestión militar al diálogo político

La implementación del acuerdo requiere avanzar en la retirada de fuerzas militares y en el restablecimiento de la normalidad en las zonas kurdas. Los analistas coinciden en que, una vez resuelta la cuestión militar, deberá abrirse una nueva fase de diálogo político en la que se aborden temas como la educación, la administración y la representación de las minorías.

El proceso, aunque aún lejos de satisfacer completamente las aspiraciones kurdas, representa un paso importante hacia la democratización de Siria y la integración de diversas comunidades bajo un mismo Estado. Sin embargo, el éxito del acuerdo depende de la voluntad política de las partes y del respeto a los compromisos adquiridos, en un entorno regional marcado por la inestabilidad y las presiones externas.

Conclusión: una oportunidad frágil para la paz y la estabilidad

La integración de las SDF en el nuevo ejército nacional sirio marca un hito en el complejo proceso de reconstrucción estatal tras años de conflicto. Aunque el acuerdo está lejos de resolver todas las demandas kurdas y sigue rodeado de incertidumbre, abre la puerta a una convivencia basada en la negociación y el reconocimiento mutuo.

El éxito de esta iniciativa dependerá de la capacidad de las partes para mantener el diálogo, implementar los compromisos y avanzar hacia una Siria plural, democrática y estable.

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