El Parlamento Europeo frena acuerdos clave con Mercosur y EE. UU., desafiando a Bruselas

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La Eurocámara desafía a Bruselas: obstáculos a Mercosur y retrasos en el acuerdo con Estados Unidos

En las últimas semanas, el Parlamento Europeo ha intensificado su papel como contrapeso en la toma de decisiones de la Unión Europea, complicando la agenda tanto de la Comisión Europea como de los Estados miembros en asuntos clave como los acuerdos comerciales con Mercosur y Estados Unidos.

Un Parlamento con voz pero limitado en poder

El Parlamento Europeo es la única institución comunitaria cuyos representantes son elegidos directamente por los ciudadanos de la Unión. Sin embargo, su capacidad real de influencia suele verse eclipsada por el peso de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo formado por comisarios propuestos por los gobiernos nacionales, y especialmente por el Consejo de la Unión Europea, que representa directamente a los Estados miembros.

En este contexto, la Eurocámara suele desempeñar un papel de mediación, logrando, en el mejor de los casos, pequeñas concesiones en grandes expedientes legislativos. La arquitectura europea continúa privilegiando la soberanía de los Estados, que marcan la hoja de ruta de la integración.

Freno al acuerdo con Mercosur

Uno de los ejemplos más recientes de la creciente asertividad del Parlamento Europeo se evidenció en el acuerdo comercial con Mercosur, que llevaba más de un cuarto de siglo en negociaciones. Cuando todo apuntaba a su inminente entrada en vigor, la Eurocámara logró paralizar el proceso. Por un estrecho margen de diez votos, el Parlamento votó a favor de remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para determinar su compatibilidad con los tratados comunitarios. Esta decisión, independientemente del fallo judicial, retrasa la implementación y genera incertidumbre sobre el futuro del acuerdo.

Aunque la Comisión Europea tiene la posibilidad de activar provisionalmente el acuerdo hasta que reciba la ratificación parlamentaria y el aval legal del tribunal, este movimiento es objeto de debate. Mientras países como Alemania y España abogan por una aplicación temporal, el Parlamento Europeo aumenta la presión para que Bruselas no avance sin su consentimiento, consciente de que una eventual negativa parlamentaria podría bloquear definitivamente el pacto.

Retrasos en la ratificación del acuerdo con Estados Unidos

La Eurocámara también ha mostrado reticencias frente al pacto comercial entre la Comisión Europea y la administración estadounidense, diseñado en parte para contrarrestar las amenazas arancelarias del expresidente Donald Trump. Pese a la firma inicial, el Parlamento ha pospuesto varias veces la votación necesaria para su ratificación, argumentando que el acuerdo resulta desigual y perjudicial para los intereses europeos.

El primer aplazamiento se produjo cuando Trump amenazó con nuevos aranceles a productos europeos, incumpliendo el espíritu del pacto alcanzado con Bruselas. Además, las tensiones diplomáticas aumentaron por las declaraciones del entonces presidente estadounidense sobre una posible intervención en Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, socio de la UE y aliado de la OTAN. A pesar de la aparente distensión en los últimos días, el Parlamento Europeo volvió a posponer la votación sobre el acuerdo comercial la semana pasada.

Defensa de los derechos de los consumidores

El Parlamento Europeo ha consolidado su reputación como la institución más receptiva a los intereses de los ciudadanos, especialmente en cuestiones de consumo. Un ejemplo significativo es la reciente oposición al cobro por equipaje de mano adicional en vuelos, una medida adoptada por la mayoría de los Estados miembros, con la excepción de España. El mes pasado, todos los grupos parlamentarios votaron a favor de permitir que los pasajeros puedan llevar un bulto extra de manera gratuita.

Asimismo, la Eurocámara se resiste a reducir las compensaciones por cancelaciones o retrasos de vuelos, mientras que varios gobiernos nacionales buscan flexibilizar estas obligaciones para las aerolíneas. Esta actitud firme se extiende incluso a expedientes legislativos de menor impacto, donde el Parlamento utiliza sus limitados resortes para condicionar la acción de la Comisión Europea y los Estados miembros.

Un Parlamento cada vez más reivindicativo

Estos episodios reflejan la determinación de la Eurocámara por reforzar su protagonismo en la política comunitaria, aunque su margen de maniobra formal continúe siendo limitado frente a los Estados miembros y la Comisión. El resultado es una mayor complejidad en la gobernanza europea, con un Parlamento decidido a hacer valer el voto directo de los ciudadanos y a influir en decisiones que afectan al futuro inmediato del bloque.

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