Veinte universidades españolas mantienen colaboraciones con Israel en proyectos europeos pese a haber anunciado su boicot
Un total de veinte universidades españolas continúan asociadas con entidades israelíes en proyectos de investigación del programa Horizonte Europa, a pesar de haber anunciado públicamente la suspensión de relaciones con instituciones vinculadas al sector de la defensa israelí. Estas colaboraciones, en las que también participan universidades de Países Bajos, Italia y Bélgica, han supuesto para las instituciones españolas la recepción de 6,6 millones de euros en financiación europea.
- Veinte universidades españolas mantienen colaboraciones con Israel en proyectos europeos pese a haber anunciado su boicot
- Presión judicial y contradicciones institucionales
- Colaboraciones extendidas en toda Europa
- Ejemplos destacados de proyectos y posturas institucionales
- El papel de las tecnologías de doble uso y la presión económica
- Retos legales y riesgos reputacionales
- La postura de las autoridades y el futuro de la cooperación
- Conclusión: ética, economía y el dilema universitario europeo
Presión judicial y contradicciones institucionales
El caso de la Universidad de Granada ilustra la tensión existente entre las declaraciones institucionales y la realidad de los acuerdos de investigación. En mayo de 2024, la universidad comunicó su intención de romper lazos con entidades israelíes que no acreditasen un compromiso con la paz y el cumplimiento del derecho internacional humanitario. Sin embargo, la institución se encuentra actualmente inmersa en una batalla legal tras ser demandada por la organización ACOM, que defiende los intereses de Israel en España. El litigio ha llegado hasta el Tribunal Supremo, cuya decisión podría sentar un precedente de gran relevancia para el resto del sistema universitario nacional.
Paradójicamente, mientras defiende en los tribunales su postura de boicot, la Universidad de Granada se incorporó en mayo de 2025 al proyecto europeo Proactif, que cuenta con la participación de la empresa israelí Mellanox —ahora propiedad de Nvidia, pero aún registrada como israelí en la base de datos de Horizonte Europa—, así como de grandes compañías europeas de defensa como Safran y Leonardo. Este proyecto busca desarrollar vehículos autónomos para la seguridad civil, aunque sus tecnologías tienen potencial de doble uso, es decir, pueden aplicarse en ámbitos militares.
Colaboraciones extendidas en toda Europa
El fenómeno no es exclusivo de España. Según una investigación conjunta de los medios Investigate Europe y Reporters United, 34 universidades de cuatro países europeos han firmado desde 2024 treinta y ocho proyectos de Horizonte Europa con entidades israelíes vinculadas al sector militar. Estos acuerdos, muchos de los cuales se mantienen pese a las declaraciones públicas de boicot, han generado en total cerca de 15 millones de euros en financiación para las universidades implicadas.
En España, destacan instituciones como la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica de Madrid, que participan en proyectos junto a empresas como Weebit Nano —especializada en semiconductores de uso dual civil y militar— y Mellanox. Algunas universidades argumentan dificultades para desvincularse de consorcios internacionales, dado el riesgo de perder futuras oportunidades de financiación y la complejidad contractual de estos acuerdos.
Ejemplos destacados de proyectos y posturas institucionales
- NeAIxt: Proyecto en el que participan la Universidad de Sevilla y la Autónoma de Barcelona, junto a la empresa israelí Weebit Nano. Aunque la UAB reconoce el conflicto ético, sostiene que la decisión final de suspender relaciones debería depender de una directriz europea.
- Castor: Iniciativa con la participación de la Universidad de Murcia y Mellanox. La universidad enfatiza que no mantiene convenios con universidades israelíes, aunque sí colabora con empresas del país.
- Smarty: Proyecto liderado por la Politécnica de Madrid para el desarrollo de inteligencia artificial segura, también con Mellanox como socio.
En el resto de Europa, universidades como la de Groninga y Eindhoven (Países Bajos) y la de Bolonia (Italia) han experimentado situaciones similares, anunciando inicialmente el cese de colaboraciones con entidades israelíes, pero después retomando su participación por motivos legales o contractuales. En Francia, la Universidad Paris-Saclay colabora en seis proyectos de Horizonte Europa con entidades israelíes del sector defensa, pese a las recomendaciones éticas internas de suspender estos vínculos.
El papel de las tecnologías de doble uso y la presión económica
Un punto especialmente controvertido es el potencial de doble uso de las tecnologías desarrolladas en estos proyectos. Empresas como Mellanox han suministrado componentes a la industria militar israelí y a organismos como el Departamento de Defensa de EE.UU. Según la investigación, seis de los treinta y ocho proyectos europeos con socios israelíes en defensa presentan explícitamente aplicaciones tanto civiles como militares.
Las universidades justifican su continuidad en estos consorcios por la presión financiera y el temor a quedar excluidas de futuras oportunidades de financiación europea. La reducción de los presupuestos públicos dificulta aún más la toma de decisiones basadas exclusivamente en criterios éticos, según argumentan responsables académicos consultados.
Retos legales y riesgos reputacionales
La retirada unilateral de los proyectos europeos puede acarrear consecuencias legales y financieras significativas, como han reconocido universidades como la de Delft (Países Bajos) y Gante (Bélgica). Esta última calculó que abandonar todos los proyectos con participación israelí le supondría decenas de millones de euros en pérdidas. Solo tras encontrar socios sustitutos y el consenso del consorcio logró desvincularse de un proyecto concreto.
En España, algunas universidades han optado por renunciar a proyectos por motivos éticos, asumiendo el coste económico y la posible pérdida de reputación como socios poco fiables ante futuros consorcios internacionales. Es el caso de la Universidad de La Rioja, que rechazó continuar en un proyecto coordinado por el Instituto Technion de Israel, perdiendo la oportunidad de contratar investigadores y una financiación de casi 200.000 euros.
La postura de las autoridades y el futuro de la cooperación
De los 19.203 proyectos firmados en el marco de Horizonte Europa hasta mayo de 2026, 793 cuentan con participación israelí, lo que equivale a uno de cada veinticuatro. Según la investigación, el 77% de estos acuerdos involucran entidades israelíes con vínculos en el sector de la defensa o instituciones estatales.
La Asociación de Rectores de Universidades Israelíes defiende que su participación en el programa europeo responde a criterios de excelencia científica y al cumplimiento estricto de los mecanismos éticos supervisados por la Comisión Europea. Desde Bruselas, la Comisión subraya que la evaluación de cada caso es individualizada y que todos los proyectos deben respetar la normativa ética y legal tanto europea como internacional. No obstante, admite la posibilidad de que los resultados desarrollados puedan tener aplicaciones de doble uso.
Conclusión: ética, economía y el dilema universitario europeo
La investigación revela la compleja realidad a la que se enfrentan las universidades europeas: la tensión creciente entre los compromisos éticos y los condicionantes económicos y legales. Mientras crecen las presiones sociales y políticas para desvincularse de entidades israelíes del sector defensa, la dependencia de la financiación europea y la estructura de los consorcios internacionales dificultan la aplicación efectiva del boicot académico.
El debate sigue abierto y la decisión final sobre la legitimidad y viabilidad de estas colaboraciones, especialmente en el caso español, dependerá en gran medida de las resoluciones judiciales y de la evolución de la política europea en materia de investigación y derechos humanos.
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