Grupos de ultraderecha respaldados por activistas europeos impulsan un «verano nacional» contra el Gobierno
Organizaciones ultraderechistas como Democracia Nacional y Núcleo Nacional han intensificado sus esfuerzos para movilizar a sus seguidores en España, combinando el discurso antiinmigración con recientes acusaciones de corrupción al Gobierno, con el objetivo de reactivar protestas callejeras contra el PSOE. La estrategia, respaldada por redes de activistas europeos, busca recuperar el llamado «espíritu de Ferraz», que marcó las movilizaciones de la extrema derecha en 2023.
Un contexto de tensión: regularización de migrantes y acusaciones de corrupción
En las últimas semanas, los principales grupos neofascistas y neonazis han detectado lo que consideran una «tormenta perfecta» para fortalecer su presencia en las calles. A la ya habitual retórica xenófoba sobre la regularización de personas migrantes, han sumado las recientes denuncias de corrupción que salpican al Gobierno, en especial tras las revelaciones que afectan al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Bajo el lema «verano nacional», Democracia Nacional ha anunciado una campaña de actividades orientada a reactivar las protestas. Este eslogan es un guiño directo a «noviembre nacional», utilizado en 2023 para convocar manifestaciones frente a la sede del Partido Socialista en la calle Ferraz, que derivaron en varios disturbios y enfrentamientos con la Policía.
El «espíritu de Ferraz» como símbolo de la ultraderecha
El acoso a las oficinas del PSOE en Ferraz se ha convertido en un símbolo para la ultraderecha española, que hasta entonces tenía dificultades para movilizar a un número significativo de simpatizantes. El pasado 29 de mayo, coincidiendo con nuevas acusaciones de corrupción, los grupos ultras regresaron a Ferraz para revivir aquellas protestas.
El líder ultraderechista británico Nick Griffin, figura destacada en la escena europea y miembro de la Alianza por la Paz y la Libertad (APF), celebró públicamente las protestas recientes. Griffin destacó que «España está viviendo actualmente protestas a pequeña escala y malestar social, que los nacionalistas pretenden liderar en oposición a lo que describen como un gobierno Antifa corrupto». Sus mensajes, difundidos a través de canales de Telegram con miles de seguidores, refuerzan la coordinación internacional entre estos grupos.
Redes europeas de apoyo y coordinación
Democracia Nacional es parte activa de la APF, una red europea de organizaciones ultraderechistas y xenófobas. El 30 de mayo, el responsable internacional de Democracia Nacional, Gonzalo Martín, participó en una cumbre en Belgrado junto a representantes de Forza Nuova (Italia), K21 (Grecia) y el Partido Nacionalista Serbio. En el encuentro, Martín denunció una supuesta “invasión” migratoria en España y abogó por una estrategia unificada de la extrema derecha europea.
La APF está liderada por el italiano Roberto Fiore, condenado por el asalto a la sede del sindicato CGIL en Roma en 2021. Por su parte, el líder de Democracia Nacional, Pedro Chaparro, también cuenta con antecedentes judiciales por su implicación en el asalto a la librería Blanquerna en 2013.
La presencia de Núcleo Nacional y nuevas formas de movilización
Núcleo Nacional, otro grupo neonazi, ha compartido espacios de protesta con Democracia Nacional. Ambos reivindican su participación en las protestas de 2023 en Ferraz y mantienen un discurso centrado en el «peligro» de la regularización de migrantes y la «corrupción» gubernamental.
Durante las recientes movilizaciones del 29 de mayo, Núcleo Nacional promovió la participación de activistas encapuchados, difundiendo imágenes con simbología nazi y apelando a una «movilización total». Esta organización cuenta con registro oficial y está habilitada para actuar como partido político bajo la marca «Noviembre Nacional», legalizada en enero de este año, aunque sus estatutos aún no se han hecho públicos.
Perspectivas y riesgos
La reactivación de estas redes ultraderechistas, alimentadas por alianzas internacionales y el aprovechamiento de la coyuntura social y política, representa un desafío para la convivencia democrática. El uso de campañas coordinadas y la instrumentalización de la protesta social para promover agendas excluyentes y discursos de odio son señales de alerta que ponen en evidencia la necesidad de seguimiento y respuesta institucional ante el auge de la extrema derecha en España y Europa.
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