Trump calma mercados con mensajes ambiguos sobre Irán y el petróleo cae a mínimos recientes

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Trump lanza mensajes ambiguos sobre el fin de la guerra en Irán para frenar la subida del petróleo

El precio del petróleo Brent, que recientemente alcanzó los 120 dólares por barril debido a la escalada del conflicto en Irán, ha retrocedido por debajo de los 90 dólares tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que la operación militar “está casi completada”.

Reacción de los mercados ante los mensajes presidenciales

Durante el fin de semana, los ataques en la región y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz provocaron una fuerte volatilidad en los mercados internacionales. El precio del crudo se disparó a niveles no vistos desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, generando nerviosismo en las principales bolsas.

Sin embargo, poco antes del cierre de una difícil jornada en Wall Street, Trump afirmó que el conflicto en Irán «está casi resuelto». Esta declaración contribuyó a calmar a los inversores: el precio del barril de crudo retrocedió significativamente y el índice Dow Jones, que había caído cerca de 900 puntos al inicio de la sesión, logró recuperarse y cerró con una subida del 0,50%.

Declaraciones contradictorias sobre el futuro del conflicto

En una entrevista con la cadena CBS, Trump indicó: «Creo que la guerra está prácticamente terminada. No tienen barcos de guerra, no tienen comunicación, no tienen fuerzas aéreas». Más tarde, durante una conferencia con miembros del Partido Republicano en Florida, matizó sus palabras asegurando que Estados Unidos no detendría la ofensiva “hasta que el enemigo esté completamente destruido”, aunque pronosticó un final rápido para el conflicto gracias a los avances militares.

«Estamos más determinados que nunca en conseguir una victoria total que ponga fin a ese peligro que ha existido durante 47 años», señaló el mandatario, refiriéndose al régimen iraní. Trump aseguró que “ya hemos ganado de muchas maneras, pero no hemos ganado lo suficiente”, destacando la superioridad militar estadounidense en la región.

Medidas para estabilizar el mercado energético

En una rueda de prensa improvisada, Trump reiteró que se están tomando medidas para aliviar la presión sobre los precios del petróleo. Según el presidente, la campaña militar busca «poner fin a la amenaza [de los ayatolás]» y como resultado, “el precio del petróleo y el gas será más bajo para las familias estadounidenses”.

Entre las soluciones propuestas, se contempla ofrecer seguros contra riesgos políticos a precios razonables para los petroleros que operan en la zona y, si fuera necesario, emplear a la marina estadounidense para escoltar buques a través del estrecho de Ormuz. Estas medidas, ya planteadas la semana anterior por la Casa Blanca, reflejan la preocupación por el impacto energético del conflicto.

Trump también sugirió la posibilidad de levantar algunas sanciones relacionadas con el petróleo para reducir su precio. Esta declaración se produjo tras una conversación telefónica con el presidente ruso Vladímir Putin, cuyo país ha sido objeto de múltiples sanciones estadounidenses sobre el sector energético.

Impacto en la economía y la política interna

El presidente subrayó que el aumento del precio del crudo afecta más a otros países que a Estados Unidos, argumentando que el país posee abundantes reservas de petróleo y gas, además de mencionar a Venezuela como nuevo socio energético. No obstante, la explotación de los recursos venezolanos requiere una significativa inversión en infraestructura, y hasta ahora, solo algunas empresas mantienen operaciones bajo el régimen actual.

Trump también expresó su interés en influir en la elección del nuevo líder supremo de Irán, tras la muerte de Ali Khamenei. Sin embargo, evitó responder si intentaría intervenir directamente en el futuro político del país persa.

Desafíos para la administración Trump

La volatilidad en los precios del petróleo complica la gestión de una campaña militar exterior, especialmente después de que Trump prometiera no involucrar a Estados Unidos en nuevos conflictos. Analistas señalan que la decisión de intervenir en Irán se produce en un contexto de caída de popularidad presidencial, acentuada por problemas internos como el aumento del desempleo y el alza en el coste de la vida.

  • En febrero se destruyeron 92.000 empleos en Estados Unidos.
  • La tasa de paro se sitúa ya en torno al 4,4%, por encima de las previsiones.
  • El incremento del precio del crudo amenaza con encarecer aún más la vida de los estadounidenses.

Las recientes imágenes de violencia policial en Minnesota y la percepción de que las promesas económicas no se cumplen han erosionado la confianza en la Administración Trump, que ahora busca estabilizar la economía y la política exterior en medio de un clima de alta incertidumbre.

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