Trump afianza su poder en Texas y desplaza al viejo liderazgo republicano

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Trump consolida su dominio en Texas: el viejo Partido Republicano se desvanece

Las recientes primarias republicanas en Texas han evidenciado que la influencia de Donald Trump sobre su partido sigue siendo abrumadora, a pesar de los desafíos y la caída en su popularidad. La victoria de Ken Paxton, aliado del expresidente, frente al veterano senador John Cornyn resalta el cambio de paradigma dentro del partido y marca la desaparición del antiguo establishment republicano.

Un duelo decisivo en Texas

La contienda por la candidatura al Senado en Texas se convirtió en uno de los enfrentamientos internos más relevantes del Partido Republicano. Con más de 135 millones de dólares invertidos en publicidad, la campaña fue vista como una batalla entre los restos del antiguo orden y la nueva corriente liderada por Trump.

Texas, tradicionalmente un bastión republicano y cuna de figuras como George Bush padre e hijo, representaba uno de los últimos reductos del partido previo a la era Trump. Sin embargo, la contundente victoria de Ken Paxton, quien obtuvo más del 63% de los votos frente a Cornyn, confirma la consolidación del trumpismo en el estado.

El perfil de Ken Paxton: polémica y resiliencia

Ken Paxton, fiscal general de Texas, ha estado rodeado de controversias durante años. En 2015 fue acusado de fraude a inversores, un proceso judicial que se prolongó durante casi una década. A pesar de las imputaciones, Paxton logró ser reelegido en dos ocasiones y finalmente, en 2024, alcanzó un acuerdo extrajudicial que incluyó el pago de cerca de 300.000 dólares y la realización de 100 horas de servicio comunitario.

Este historial no impidió que Trump brindara su respaldo a Paxton, quien, a su vez, supo capitalizar el apoyo de las bases republicanas, demostrando que las acusaciones de corrupción no han mermado su popularidad entre los votantes conservadores.

El trumpismo avanza más allá de Texas

La influencia de Trump no se limita al estado tejano. En Kentucky, el senador Thomas Massie, uno de los últimos opositores a Trump en el Congreso tras la salida de Marjorie Taylor Greene, fue derrotado por Ed Gallerin, candidato respaldado directamente por el expresidente.

La primaria en Kentucky fue interpretada como una prueba para medir la capacidad de supervivencia de la disidencia interna en el partido. El resultado fue contundente: Gallerin se impuso, confirmando que el control de Trump sobre la formación y su electorado es prácticamente total.

  • En la campaña de Gallerin se invirtieron más de 35 millones de dólares, una cifra sin precedentes en una primaria para el Congreso.
  • La derrota de Massie elimina prácticamente cualquier oposición significativa a Trump dentro del partido.

Un partido transformado

Las recientes primarias han dejado claro que el Partido Republicano ha experimentado una transformación profunda. Las voces críticas, tanto por políticas exteriores como por divisiones internas, parecen no tener cabida en el nuevo esquema. Trump y sus aliados han logrado consolidar un dominio que deja poco margen a la disidencia, relegando al antiguo establishment a un segundo plano.

Con Texas y Kentucky como ejemplos, la tendencia parece irreversible: el Partido Republicano actual es, esencialmente, el partido de Donald Trump.

Nota:

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