La Policía israelí acordona un barrio de Jerusalén Este para desalojar a decenas de palestinos
La tensión en Jerusalén Este se intensificó este miércoles tras una operación policial de gran envergadura en el barrio palestino de Silwan, donde más de 20 agentes israelíes acordonaron la zona para ejecutar el desalojo de alrededor de 65 residentes palestinos. Las viviendas desalojadas serán entregadas a colonos israelíes, según denunció la organización israelí de derechos humanos B’Tselem.
Aplicación de una ley polémica y discriminatoria
El motivo del desalojo radica en la aplicación de una ley israelí que concede exclusivamente a ciudadanos judíos el derecho a reclamar propiedades en Jerusalén que pertenecieran a judíos antes de 1948, año de la fundación del Estado de Israel en territorio palestino. Esta normativa, calificada de discriminatoria por diversas organizaciones, no otorga el mismo derecho a las familias palestinas que perdieron sus propiedades en ese mismo periodo.
La actuación policial se produjo tras la decisión del Tribunal Supremo de Israel, que rechazó las apelaciones de 20 familias palestinas afectadas por esta ley. Como resultado, estas familias se ven obligadas a abandonar sus hogares, que pasarán a manos de colonos.
Barrio de Silwan bajo fuerte presencia policial
La operación se centró en el barrio de Batn al Hawa, una de las zonas más afectadas por los desalojos. B’Tselem denunció que las fuerzas israelíes impidieron la entrada de periodistas al área, limitando la cobertura mediática de los hechos. La ONG también alertó sobre el uso de la fuerza contra las familias palestinas, incluyendo detenciones y el desalojo violento de sus pertenencias, que en algunos casos fueron arrojadas por las ventanas.
- Más de 20 agentes desplegados en Silwan.
- 65 palestinos desalojados inicialmente.
- Acceso restringido a medios de comunicación.
- Denuncias de violencia policial y detenciones.
Expansión de asentamientos y consecuencias a largo plazo
La organización de colonos Ateret Cohanim, en colaboración con autoridades estatales y financiación extranjera, lidera la presentación de decenas de demandas para expulsar a familias palestinas y facilitar la expansión de asentamientos israelíes en Jerusalén Este, considerados ilegales por la comunidad internacional.
Según B’Tselem, este desalojo marca el inicio de un proceso que podría afectar a unas 2.200 personas en Silwan, muchas de las cuales han librado batallas legales durante décadas para permanecer en sus hogares, especialmente en los barrios de Al Bustan y Batn al Hawa.
Acusaciones de limpieza étnica y manipulación demográfica
La ONG B’Tselem calificó los hechos como una muestra de «limpieza étnica» y denunció la existencia de una política sistemática orientada a modificar el equilibrio demográfico de Jerusalén Este. Según la organización, se busca «judaizar» la ciudad mediante la explotación de leyes discriminatorias y el desalojo forzoso de la población palestina.
La situación en Jerusalén Este continúa siendo un punto crítico en el conflicto israelí-palestino, con profundas implicaciones legales, sociales y humanitarias para miles de residentes palestinos que ven amenazada su permanencia en sus hogares ancestrales.
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