PP y Vox eliminan el programa de lengua árabe y cultura marroquí en las escuelas públicas
Los gobiernos autonómicos liderados por PP y Vox han iniciado el proceso de supresión del programa de Enseñanza de Lengua Árabe y Cultura Marroquí en los centros educativos públicos de varias comunidades. Este plan, vigente en España desde 1985 tras un convenio bilateral entre el Gobierno de Marruecos y el Ministerio de Educación, tenía como objetivo favorecer la inclusión y el respeto intercultural, además de facilitar la relación entre las familias de origen marroquí y los centros escolares.
Un programa con décadas de historia
El programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí se ha desarrollado durante más de 35 años en varias comunidades autónomas, bajo la administración educativa de cada región. Según el Ministerio de Educación, la selección y contratación de los docentes corresponde íntegramente al Gobierno de Marruecos, que también asume su retribución. Las comunidades, a través de los equipos directivos de los centros, se encargan de proporcionar las aulas y organizar los horarios, ya sea en horario escolar o extraescolar.
Actualmente, según datos oficiales, el programa sigue activo en siete comunidades autónomas, aunque su continuidad se ve amenazada por los recientes acuerdos políticos. Extremadura y Aragón ya han eliminado el programa este curso; en Murcia fue suprimido previamente y la Consejería de Educación de Andalucía ha anunciado su desaparición para el curso académico 2027-2028.
Motivos e impacto de la eliminación
Desde la Junta de Andalucía se argumenta que la supresión del programa responde a los acuerdos de gobierno entre PP y Vox. La Consejería destaca que la iniciativa es voluntaria, se realiza fuera del horario lectivo y está financiada por Marruecos. El curso pasado, en Andalucía, participaron 95 centros y alrededor de 1.800 alumnos, lo que representa una fracción mínima del total de estudiantes. Sin embargo, desde 2020, la cifra de alumnado se ha reducido prácticamente a la mitad.
El debate sobre la eliminación ha generado preocupación entre el profesorado y los sindicatos educativos, que defienden la utilidad y el valor pedagógico del programa. Según Enrique Javier Díez Gutiérrez, catedrático de la Facultad de Educación de la Universidad de León, el plan tiene una doble dimensión: lingüística e intercultural, favoreciendo tanto la integración del alumnado como el respeto a la diversidad.
Valoraciones de docentes y expertos
Entre el personal docente existe un amplio consenso sobre los beneficios del programa. Directores de centros donde se imparte subrayan que la iniciativa facilita la comunicación con las familias de origen árabe, fomenta la convivencia y sirve de puente cultural. “Nunca hemos tenido ningún problema. El programa ayuda a la buena convivencia y a la integración, y su supresión supone perder un recurso fundamental”, señala la directora de un colegio público andaluz.
El programa, insisten los docentes, no incluye contenidos religiosos y está abierto a cualquier alumno que desee participar, independientemente de su origen. Además, los profesores marroquíes actúan como mediadores e intérpretes, facilitando la relación entre las familias y el centro educativo.
Argumentos pedagógicos a favor del programa
- Bilingüismo y mantenimiento de la lengua de origen: Permite a los estudiantes transformar el conocimiento familiar en una competencia académica.
- Continuidad entre familia y escuela: Favorece la comunicación con familias que pueden tener un dominio limitado del castellano.
- Reconocimiento de la identidad lingüística y cultural: La escuela reconoce y respeta la diversidad, sin obligar a elegir entre ser español y conservar la lengua familiar.
- Educación intercultural: El programa está abierto a todo el alumnado, promoviendo la inclusión y el respeto entre culturas.
Estas razones, según Díez Gutiérrez, se alinean con el currículo educativo vigente (LOMLOE) y con las recomendaciones internacionales de organismos como la UNESCO sobre multilingüismo y educación inclusiva.
Críticas de los sindicatos y comunidades educativas
La decisión de eliminar el programa ha sido rechazada por los sindicatos USTEA y CCOO, que consideran que responde a “criterios ideológicos” y no a necesidades pedagógicas. USTEA denuncia que la medida “convierte la diversidad cultural en un problema y alimenta discursos xenófobos”, mientras que CCOO califica la supresión como una maniobra populista que desvía la atención de los verdaderos retos de la educación pública.
Los sindicatos insisten en que el programa es voluntario, se desarrolla fuera del horario lectivo y fomenta la convivencia, al tiempo que advierten sobre el riesgo de criminalizar a una parte del alumnado por motivos de origen o lengua.
Contexto político y social
El trasfondo de estas decisiones se encuentra en la nueva correlación de fuerzas políticas tras la entrada de Vox en los gobiernos autonómicos junto al PP. Expertos y sindicatos alertan de que la eliminación del programa se produce en un contexto de aumento de discursos de odio relacionados con la inmigración y la diversidad cultural, especialmente tras los recientes acontecimientos en Ceuta y el auge de narrativas discriminatorias detectadas por el sistema de monitorización FARO.
Reflexión final
El debate sobre la permanencia del programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí en las escuelas ilustra las tensiones existentes en torno a la gestión de la diversidad cultural en el sistema educativo español. Mientras una parte del profesorado y los sindicatos reclaman su conservación como herramienta de inclusión y convivencia, los actuales acuerdos políticos avanzan en su eliminación, abriendo un debate de fondo sobre el modelo de escuela pública y el reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural en las aulas.
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