Cuba enfrenta los apagones con ayuda de un petrolero ruso, pero la solución es temporal
La llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin a Cuba ha brindado un alivio temporal a la crisis energética que afecta a la isla desde diciembre de 2025. Sin embargo, autoridades y ciudadanos advierten que esta tregua podría durar solo hasta fin de mes, mientras persisten el bloqueo energético y las restricciones a la importación de combustibles.
Un respiro gracias al petróleo ruso
Desde el 18 de abril, las noches en La Habana y el resto del país han recuperado, aunque sea momentáneamente, la normalidad perdida meses atrás. La razón: el arribo del Anatoly Kolodkin, primer buque petrolero en llegar a Cuba desde que Estados Unidos intensificó la interceptación de embarcaciones en el Caribe, bloqueando el acceso a combustibles.
El Kolodkin, con 100.000 toneladas métricas de crudo —unas 740.000 barriles—, atracó en Matanzas el 31 de marzo. Tras dos semanas de refinación en Cienfuegos, el petróleo comenzó a distribuirse en el sistema eléctrico nacional el 17 de abril, lo que permitió reducir de manera significativa los apagones.
Impacto en la generación eléctrica
Según Josué Benavides, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales de la Universidad de La Habana, la situación energética del país mejoró notablemente tras la llegada del crudo ruso. Antes del 18 de abril, la demanda en horario pico superaba los 3.000 megavatios (MW), mientras la disponibilidad apenas superaba los 1.200 MW, generando un déficit de 1.800 MW.
A partir del nuevo suministro, la disponibilidad energética aumentó a 1.800 MW y el déficit se redujo a 1.200 MW en horas pico. Durante varias madrugadas consecutivas, el país logró cubrir por completo la demanda, algo que no ocurría desde febrero.
El alivio, sin embargo, es limitado. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, señaló que el crudo ruso se está racionando para extender su impacto hasta finales de mes. La economía cubana requiere al menos ocho buques mensuales de diferentes combustibles para funcionar normalmente, por lo que la llegada de un solo barco, como el Kolodkin, apenas cubre doce días de consumo parcial bajo estricta racionalización.
La crisis energética y el bloqueo
La situación se agravó desde diciembre de 2025, cuando Estados Unidos intensificó su presión sobre los suministros venezolanos y firmó la Orden Ejecutiva 14380, imponiendo sanciones secundarias a países que abastecieran a Cuba. Esto dejó a la isla con solo un tercio de la electricidad necesaria en momentos críticos, con cortes que superaron las 24 horas en provincias orientales como Holguín, Granma y Santiago de Cuba.
La llegada del Kolodkin fue posible gracias a una autorización de Washington bajo el argumento de tratarse de un “envío humanitario”. Aunque el presidente Trump declaró que no se oponía a más envíos, la realidad es que, hasta el momento, ningún otro país ha podido concretar nuevos suministros, aunque circulan rumores desde la prensa rusa sobre la posible llegada de otro buque.
El papel de las energías renovables
Ante la escasez de combustible importado, Cuba ha incrementado sus esfuerzos en energías renovables. En un año, la participación de fuentes limpias en la matriz energética subió del 3% al 10%. La capacidad instalada de energía solar alcanza los 1.334 MW, aunque solo se pueden aprovechar aproximadamente 500 MW debido a la falta de sistemas de almacenamiento y generación controlable para gestionar la intermitencia de la luz solar.
El país ha instalado 47 parques fotovoltaicos y desarrolla sistemas solares individuales para instituciones estratégicas como hospitales y escuelas, buscando asegurar servicios vitales incluso durante apagones. Además, se están implementando proyectos de baterías —cuatro emplazamientos de 50 MW cada uno— que, según el ministro, permitirán integrar más energía solar a la red y alcanzar picos superiores a 900 MW en horarios de máxima radiación.
Medidas para reducir la presión sobre la red eléctrica
Paralelamente, el gobierno está revitalizando el suministro de gas ciudad en La Habana, con el objetivo de incorporar 25.000 nuevos clientes y así disminuir el uso de electricidad para cocinar en horas pico. El gas ciudad, a diferencia del de bombona, llega a los hogares a través de tuberías, garantizando un uso más estable e ininterrumpido.
- Incorporación de 25.000 nuevos clientes al sistema de gas ciudad.
- Despliegue de sistemas solares individuales para instituciones clave.
- Instalación de baterías para mejorar la integración de la energía solar.
Estas iniciativas buscan que, frente a los cortes, las familias puedan seguir cocinando y se reduzca la demanda eléctrica en los momentos más críticos.
El futuro energético de Cuba
La hoja de ruta gubernamental establece que, para 2030, el 24% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables, con la meta de alcanzar el 50% en 2035 y llegar al 100% en 2050. Alcanzar estos objetivos permitiría a la isla reducir la importación de más de un millón de toneladas anuales de combustible y avanzar hacia la soberanía energética.
Sin embargo, estos plazos resultan lejanos para una población que enfrenta apagones frecuentes y sus consecuencias en la vida diaria. Las autoridades insisten en que, con acceso al mercado internacional, podrían garantizar el suministro sin problemas, pero el bloqueo sigue siendo el principal obstáculo.
Expectativa ante el futuro inmediato
Mientras tanto, los cubanos aprovechan la relativa estabilidad proporcionada por el crudo ruso, aunque saben que es solo una pausa en la crisis. La incertidumbre persiste, tanto respecto a la llegada de nuevos barcos como a la evolución de la política estadounidense. La esperanza se mantiene viva, con la mirada puesta en el horizonte, esperando la llegada de más suministros que permitan sobrellevar la difícil situación energética.
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