El activista saharaui Naama Asfari suspende su huelga de hambre tras 46 días en prisión marroquí
Naama Asfari, reconocido activista saharaui encarcelado en Marruecos desde 2010, ha puesto fin a una huelga de hambre que mantuvo durante 46 días en protesta por sus condiciones de reclusión. La administración penitenciaria marroquí confirmó este viernes la suspensión de la protesta, que Asfari inició el 8 de junio para exigir una mejora en sus condiciones carcelarias y atención médica adecuada, así como su traslado a una prisión situada en el territorio del Sáhara Occidental.
Demandas y contexto de la huelga
Asfari, de 56 años, cumple una condena de 30 años en la prisión de Kenitra, al norte de Rabat. Según la administración de este centro penitenciario, el activista presentó una “notificación escrita de su puño y letra” comunicando el fin de la huelga de hambre. Inmediatamente, el personal sanitario de la prisión le tomó las constantes vitales, que se encontraban dentro de los parámetros normales, y se ha dispuesto que continúe bajo vigilancia médica conforme al protocolo establecido para estos casos.
Durante el desarrollo de la huelga, la administración penitenciaria informó que la situación de Asfari era “normal” y que se le aplicaron los procedimientos reservados para internos en protesta alimentaria. Además, el director del centro penitenciario mantuvo conversaciones directas con Asfari en varias ocasiones, intentando persuadirlo para que abandonase la huelga.
Reacciones y posición de las autoridades
Las autoridades marroquíes han declarado que las demandas de Asfari “no tienen ningún fundamento jurídico” y descartaron la posibilidad de trasladarlo al Sáhara Occidental, argumentando que no existen en dicha región centros penitenciarios aptos para albergar a condenados por largas penas.
Por su parte, la Instancia Marroquí de Apoyo a los Detenidos Políticos había solicitado una “intervención urgente” para salvaguardar la vida de Asfari, alertando sobre el grave riesgo para su salud derivado de la prolongada huelga de hambre.
Antecedentes y controversia judicial
Naama Asfari es considerado uno de los líderes del denominado grupo de Gdaim Izik. En 2017, fue condenado a 30 años de prisión por su supuesta implicación en la muerte de once agentes marroquíes durante el desmantelamiento de un campamento de protesta saharaui en 2010, en las proximidades de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental. Junto a él, una veintena de compañeros recibió condenas por homicidio y pertenencia a banda armada, entre otros cargos.
Sin embargo, organizaciones internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado irregularidades procesales en los juicios a los miembros del grupo de Gdaim Izik, poniendo en entredicho la imparcialidad y transparencia de los procedimientos judiciales llevados a cabo por las autoridades marroquíes.
Situación actual y perspectivas
La suspensión de la huelga de hambre por parte de Naama Asfari ha sido recibida con alivio por su entorno, aunque persisten las preocupaciones sobre su estado de salud y las condiciones de su detención. El caso de Asfari continúa siendo un símbolo de la situación de los presos saharauis en Marruecos y mantiene la atención de organizaciones internacionales y colectivos de derechos humanos.
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