Mette Frederiksen, la socialista danesa que endurece la política migratoria junto a Meloni
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, se ha posicionado como una de las figuras clave en el impulso de políticas migratorias más restrictivas dentro de la Unión Europea (UE). A pesar de liderar un gobierno socialdemócrata, su postura en materia migratoria la sitúa más cerca de la derecha e incluso de la extrema derecha, alineándose con dirigentes como Giorgia Meloni, primera ministra de Italia.
Un escenario europeo marcado por la derechización
El panorama político de la Unión Europea ha experimentado un giro hacia la derecha sin precedentes. Por primera vez, la derecha y la extrema derecha suman mayoría en el Parlamento Europeo, y la presencia socialdemócrata en la Comisión Europea se reduce a solo tres comisarios. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, es el único líder del Partido Socialista Europeo (PSE) al frente de una de las grandes economías del bloque.
En este contexto, la atención estaba puesta en las recientes elecciones danesas, donde Mette Frederiksen, una de las pocas jefas de gobierno socialistas de la UE, logró mantenerse en el poder. Su victoria fue favorecida en parte por su firme respuesta a la amenaza de Donald Trump de invadir Groenlandia, territorio danés, lo que le valió un aumento significativo de popularidad. Sin embargo, para formar gobierno, dependerá del apoyo del partido de los Moderados.
Dinamarca: a la vanguardia de las políticas migratorias restrictivas
A pesar de su origen socialdemócrata, el gobierno de Frederiksen ha adoptado una de las posturas más estrictas en materia de migración dentro de la UE. Dinamarca se ha convertido en un referente para los sectores más duros, llegando a ser uno de los principales aliados de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, reconocida por su enfoque ultraconservador en temas migratorios.
Incluso cuando la UE aún debatía la conveniencia de adoptar políticas inspiradas en el modelo italiano, Frederiksen ya defendía públicamente estas medidas. Ha sido una de las impulsoras del giro hacia la derecha en la gestión migratoria del bloque, abogando por la creación de centros en terceros países para deportar a migrantes que ya se encuentran en territorio comunitario.
- Apoyo a la creación de centros de deportación fuera de la UE.
- Defensa de la externalización de la gestión de personas migrantes y solicitantes de asilo.
- Respaldo a la no obligación de repartir proporcionalmente a los migrantes entre los Estados miembros.
Finalmente, estas propuestas han sido asumidas por la Comisión Europea, que incluyó en la reciente reforma migratoria un marco legal para la creación de estos centros fuera de las fronteras comunitarias. Esta iniciativa, anteriormente cuestionada por su compatibilidad con los derechos humanos, fue aprobada en el Consejo de la UE, con solo España y Eslovenia votando en contra entre los gobiernos socialdemócratas.
Reforma migratoria y nuevas competencias legales
La reforma promovida en gran medida por Dinamarca permite también que los países miembros envíen a solicitantes de asilo y migrantes en situación irregular a terceros países con los que no tengan ningún vínculo familiar ni de origen. Asimismo, elimina la obligación de redistribuir de manera proporcional a las personas migrantes entre los Estados miembros, una medida que afecta especialmente a los países del sur de Europa, principales puntos de entrada al continente.
Avances sociales y ambientales, en contraste
Al margen de la política migratoria, el gobierno de Frederiksen ha impulsado iniciativas sociales y medioambientales, destacando la expansión del Estado de bienestar y el fomento de las energías renovables. En estos ámbitos, Dinamarca suele alinearse con los países más progresistas de la UE, como España.
Presión para reformar la protección de los derechos humanos
Frederiksen y Meloni han intensificado la presión sobre el Consejo de Europa para reformar la interpretación del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), con el objetivo de obtener una mayor flexibilidad legal en la aplicación de medidas restrictivas contra migrantes y solicitantes de asilo. El Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) supervisan la aplicación de estos derechos en los 46 estados miembros, incluidos los 27 de la UE.
La justificación de los gobiernos danés e italiano es que los desafíos actuales requieren respuestas distintas a las del pasado. Según señalaron en un comunicado conjunto, «lo que antes era correcto quizás ya no es la respuesta de hoy», reflejando un cambio de paradigma en la gestión de la migración en Europa.
Conclusión
La trayectoria de Mette Frederiksen ilustra cómo, en el contexto actual, las líneas ideológicas tradicionales pueden difuminarse en cuestiones sensibles como la migración. Su liderazgo ha influido no solo en la política nacional de Dinamarca, sino también en la postura de la Unión Europea, marcando una tendencia hacia el endurecimiento de las políticas migratorias, incluso desde gobiernos nominalmente progresistas.
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