La derecha convierte el desahucio de Maricarmen Abascal en arma mediática y la criminaliza

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La criminalización mediática de Maricarmen Abascal: una campaña de la derecha tras su desahucio

El desahucio de Maricarmen Abascal, una anciana de 87 años, no solo marcó el final de una larga batalla judicial por la vivienda en la que residió durante siete décadas. Desde el mismo día en que fue desalojada, el 23 de septiembre, la cobertura mediática de ciertos sectores de la derecha transformó su caso en un fenómeno político y social, instrumentalizándolo y, posteriormente, atacando personalmente a la protagonista hasta llegar al insulto y la difamación.

Del símbolo social al blanco de la controversia

Inicialmente, Maricarmen fue presentada como víctima de la especulación inmobiliaria. Sin embargo, conforme avanzaron los días, varios medios y figuras de la derecha mediática y política la convirtieron en un supuesto instrumento de distracción para ocultar otras crisis, como la de Ceuta, y finalmente la acusaron de aprovecharse de «privilegios». Este giro de narrativa no se limitó a las redes sociales, sino que fue amplificado por periódicos, televisiones y radios de amplio alcance.

El caso de Maricarmen captó la atención nacional e internacional y movilizó a grupos de activistas en defensa del derecho a la vivienda. Sin embargo, ni siquiera su fallecimiento logró detener la ola de ataques: apenas minutos después de conocerse la noticia, surgieron acusaciones infundadas contra el Gobierno, acusándolo de ser responsable de su muerte y reutilizando su figura como herramienta política de cara a la campaña electoral del 29N.

El inicio de la ofensiva mediática

El mismo día del desahucio, José Javier Esparza, presentador de “El gato al agua” en Toro TV, sugirió que el caso era una “cortina de humo” creada por el PSOE para desviar la atención de supuestos escándalos. OKdiario y otros medios como The Objective y Vox replicaron este enfoque, acusando a la izquierda de utilizar a Maricarmen para tapar crisis políticas y casos de corrupción.

El discurso pronto derivó en la acusación de que Maricarmen disfrutaba de “privilegios”, como vivir en el distrito de Retiro pagando una renta antigua, supuestamente gracias a leyes franquistas derogadas por gobiernos socialistas. Políticos como Isabel Díaz Ayuso reforzaron esta narrativa, señalando la supuesta injusticia de mantener beneficios en el alquiler, mientras la prensa y la televisión sumaban argumentos para deslegitimar su situación.

De la victimización a la descalificación personal

La cobertura mediática fue escalando: The Objective publicó varios artículos en tono burlesco, tildando a Maricarmen de “farsa” y “musa de la izquierda”, mientras que en programas como “Horizonte” se sugería que la movilización en torno a su caso era parte de una estrategia política coordinada. Columnistas y opinadores en La Razón y Libertad Digital llegaron a calificarla como “buitre” o “sinvergüenza”, invirtiendo el relato y presentando a los propietarios del piso como víctimas de una supuesta “jugada financiera” de la anciana.

El ataque no se limitó a cuestionar su derecho a la vivienda, sino que incluyó menciones a su vida personal: se difundieron rumores sobre sus hábitos, se la señaló como “mala vecina”, y se amplificaron testimonios anónimos que buscaban desacreditarla. Medios como El Español y programas de televisión recurrieron incluso a la opinión de personajes ajenos al caso para reforzar la campaña de descrédito.

Del insulto a la conspiración

La escalada de descalificaciones derivó en insultos directos. Se la tildó de “jeta”, “sinvergüenza” y “buitre”, mientras algunos tertulianos sugerían que poseía cuentas bancarias abultadas o que había explotado el sistema de alquiler. La situación alcanzó su punto más grave cuando un político local llegó a insultarla públicamente durante una reunión municipal.

Tras su muerte, la narrativa conspirativa cobró fuerza. Voces como la de Herman Tertsch exigieron una autopsia, insinuando que el Gobierno podría estar vinculado a su fallecimiento. Otros, como Javier Negre y Vito Quiles, lanzaron acusaciones graves contra el Ejecutivo, sin pruebas, alimentando teorías conspirativas y aumentando la polarización social.

Claves de la estrategia mediática contra Maricarmen

  • Deshumanización progresiva: Se pasó de cuestionar su situación legal a atacar su carácter y reputación, hasta llegar al insulto.
  • Instrumentalización política: Diversos medios y figuras políticas la utilizaron para desviar la atención de otros temas y desacreditar a sus adversarios.
  • Difusión de bulos y rumores: Se propagaron datos no acreditados sobre su supuesto patrimonio y se recurrió a testimonios anónimos.
  • Escalada en el discurso: Los ataques crecieron en intensidad, pasando de la crítica política a la acusación y la descalificación personal.
  • Persistencia tras su fallecimiento: Ni siquiera su muerte puso fin a los ataques, que derivaron en teorías conspirativas y cuestionamientos sobre las causas del fallecimiento.

Reflexión final

El caso de Maricarmen Abascal revela hasta qué punto la polarización y la instrumentalización mediática pueden transformar una situación de vulnerabilidad en una batalla política y personal. La anciana, inicialmente símbolo de la lucha contra los desahucios, terminó siendo objeto de una campaña de descrédito que, lejos de detenerse tras su fallecimiento, se intensificó con la propagación de bulos y teorías conspirativas.

Este episodio pone de manifiesto la necesidad de un periodismo responsable y de un debate público alejado de la desinformación y el ataque personal, especialmente cuando están en juego derechos fundamentales y la dignidad de las personas más vulnerables.

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