Israel se prepara para elecciones clave en medio de polarización y tensión internacional

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Elecciones en Israel: claves, sistema electoral y panorama político

El próximo 27 de octubre, Israel celebrará unas elecciones legislativas cruciales en medio de una profunda polarización social y bajo la mirada de la comunidad internacional. El país, actualmente investigado por la Corte Internacional de Justicia por presuntos crímenes de genocidio, afronta estos comicios tras un periodo marcado por la violencia, el aislamiento diplomático y una transformación interna sin precedentes.

Contexto: un país marcado por el trauma y la polarización

Cuatro años después de la última cita electoral, los ciudadanos israelíes se preparan para elegir una nueva composición de la Knéset (Parlamento), en un clima político especialmente convulso. El ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, la gestión de la crisis de los rehenes, la respuesta militar en Gaza y la creciente presión internacional han dejado cicatrices profundas en la sociedad israelí.

La legislatura saliente, considerada la más conservadora de la historia de Israel, ha sido testigo de una expansión de los asentamientos en Cisjordania, la apertura de nuevos frentes militares con países como Irán y Líbano, y un repunte de tensiones internas. Según el Índice de Democracia israelí de 2025, el país se encuentra en su punto más alto de polarización, con una clara división entre sectores de derecha y de izquierda, aunque cerca del 60% de la población se identifica como de derechas.

La cuestión palestina fuera del debate

Pese a la relevancia internacional del conflicto palestino-israelí, el tema apenas tiene presencia en la campaña electoral. Diversos expertos señalan que la sociedad israelí permanece centrada en el trauma del 7 de octubre, sin considerar el sufrimiento de la población palestina o el debate sobre posibles soluciones de convivencia.

De acuerdo con el Índice de Paz de la Universidad de Tel Aviv (julio de 2026), solo el 24% de los israelíes judíos respaldan la solución de dos Estados, una opción que cuenta con el apoyo del 71% de los árabes con ciudadanía israelí. Sin embargo, la brecha entre ambas comunidades se agranda y la posibilidad de un acuerdo político parece cada vez más lejana.

Sistema electoral: ¿cómo y quién vota?

Israel es una democracia parlamentaria unicameral. La Knéset está compuesta por 120 escaños que se distribuyen proporcionalmente según el número de votos obtenidos por cada lista. Los diputados eligen al primer ministro, al presidente del Estado y al controlador estatal, figuras actualmente ocupadas por Benjamín Netanyahu, Isaac Herzog y Michael Rabello, respectivamente.

El sistema electoral israelí se basa en listas cerradas y una única circunscripción nacional. Para obtener representación, los partidos deben superar un umbral del 3,25% del voto válido. Esta fórmula dificulta el acceso de las minorías, especialmente de los partidos árabes, a un Parlamento donde la mayoría de las formaciones representan intereses de la población judía.

  • Electores: Según el CBS, 7,3 millones de personas tienen derecho a voto (ciudadanos israelíes mayores de 18 años).
  • Composición demográfica: El 76% de la población es judía, el 21,1% árabe y el 2,9% extranjera. Sin embargo, solo el 17% del censo electoral corresponde a ciudadanos árabes, debido a la juventud de esta población y a las dificultades para acceder a la ciudadanía israelí.
  • Participación: La desilusión y la discriminación han reducido la participación árabe, especialmente entre los jóvenes.

Particularidades del voto

Las elecciones se realizan en una sola vuelta y de manera presencial, sin posibilidad de voto por correo ni desde el extranjero. Esto excluye a quienes han emigrado recientemente, un fenómeno en aumento por el clima político y social.

La exclusión de los partidos árabes y la tensión electoral

Uno de los hechos más relevantes de esta convocatoria es la decisión provisional del Comité Electoral Central de prohibir la participación de partidos árabes como Ra’am y la Lista Conjunta (Hadash, Ta’al y Balad), a raíz de impugnaciones presentadas por partidos de extrema derecha. Esta medida está pendiente de revisión por parte del Tribunal Supremo de Israel, cuya decisión podría definir el equilibrio de fuerzas en la próxima legislatura.

Actualmente, los partidos árabes apenas ocupan el 12% de los escaños de la Knéset. La exclusión de sus candidaturas podría consolidar aún más el dominio de los partidos judíos y reducir la representatividad de las minorías. Por otro lado, el Comité Electoral ha rechazado las impugnaciones contra partidos de extrema derecha y fuerzas centristas como el Partido Demócrata.

Principales candidatos y escenarios políticos

Las encuestas sitúan como favorito a Gadi Eisenkot, líder del partido ultraconservador Yashar! y antiguo ministro sin cartera en el gobierno de Netanyahu. Sin embargo, la pugna con el Likud de Netanyahu sigue siendo reñida, y el resultado final dependerá en buena medida de la decisión sobre la participación de los partidos árabes.

  • Gadi Eisenkot (Yashar!): Ultranacionalista, lidera las encuestas y niega cualquier pacto con formaciones árabes.
  • Benjamín Netanyahu (Likud): Actual primer ministro, busca movilizar a su electorado alertando de posibles alianzas contrarias a los intereses judíos.
  • Partidos árabes: Su exclusión o inclusión puede ser determinante para la formación de gobierno, aunque ningún bloque mayoritario desea depender de su apoyo.

El debate electoral se centra en la posibilidad de pactos entre partidos judíos y árabes, aunque tanto Eisenkot como Netanyahu insisten en que no se formarán alianzas de este tipo. Si ningún partido logra una mayoría clara y los partidos árabes son finalmente excluidos, el país podría enfrentarse a una repetición electoral.

Conclusión

Las próximas elecciones en Israel se celebran en un contexto de tensión social, desafíos democráticos y exclusión de minorías. El resultado no solo definirá la composición del Parlamento y el futuro gobierno, sino que también pondrá a prueba la capacidad del sistema político israelí para gestionar la diversidad y responder a las fracturas internas, en un escenario internacional cada vez más complejo.

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