Israel levanta un nuevo muro que aísla el Valle del Jordán palestino

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Israel construye un nuevo muro que aislará el Valle del Jordán palestino

Israel ha iniciado la construcción de una nueva barrera de separación en la región norte del Valle del Jordán, un proyecto que recorrerá aproximadamente 480 kilómetros desde la frontera con Siria, en el norte, hasta la ciudad de Eilat, al sur. Esta infraestructura, que discurrirá paralela y a unos 12 kilómetros al oeste de la frontera con Jordania, supondrá el aislamiento de extensas áreas agrícolas y de pastoreo palestinas en Cisjordania ocupada.

Un muro de gran impacto territorial y humano

La nueva muralla, conocida como ‘Hilo Carmesí’ por el Ejército israelí, ya ha supuesto la emisión de órdenes de confiscación sobre 116 hectáreas de tierras, en su mayoría de propiedad privada palestina, especialmente en la aldea agrícola de Atuf, en la gobernación de Tubas. En esta zona, el Ejército ha excavado una zanja de gran profundidad donde se prevé erigir 22 kilómetros de muro, junto a una carretera exclusiva para colonos israelíes, con una anchura de unos 50 metros.

El impacto de la obra va mucho más allá de las hectáreas directamente afectadas. Según Dror Etkes, fundador de la organización Kerem Navot, dedicada al seguimiento de la política israelí en Cisjordania, miles de hectáreas adicionales quedarán inaccesibles para la población palestina, extendiendo las restricciones a numerosos agricultores y pastores de la región.

Consecuencias para las comunidades palestinas

Durgham Bsharat, ingeniero y agricultor de Atuf, relata la pérdida del 90% de sus cultivos tras quedar sus tierras dentro del área cercada por el nuevo muro. “Arrancaron los cultivos, las tuberías y dañaron toda la red de agua, que quedó inservible. Ahora no puedo acceder a parte de mi tierra ni regarla”, afirma. Bsharat añade que en sus terrenos trabajaban 30 agricultores, cada uno responsable del sustento de sus familias.

El proyecto, que según el Ejército israelí responde a necesidades de seguridad ante el presunto contrabando de armas, ha sido motivo de fuerte controversia. Las autoridades militares justifican la construcción alegando que la zona representa uno de los principales puntos vulnerables para el ingreso ilegal de armamento, citando la influencia de actores externos como Irán y el tráfico de artefactos explosivos y armas ligeras.

Argumentos enfrentados sobre seguridad y anexión

La decisión de levantar la nueva barrera se vio impulsada por incidentes de seguridad, como el asesinato de un joven israelí en el cruce de Mehola en agosto de 2024, en un ataque reivindicado por el brazo armado de Hamás. Sin embargo, líderes locales palestinos rechazan las justificaciones oficiales. Abdulá Bisharat, jefe del consejo de Atuf, sostiene que la verdadera motivación es la anexión de tierras fértiles en beneficio de los asentamientos y colonos, y niega que existan pruebas de contrabando en la zona.

El Valle de Tamún y la llanura de Al Baqia, conocidos como el ‘granero de Cisjordania’, son áreas de alta productividad agrícola, donde trabajan diariamente unas 3.000 personas en el cultivo de tomates, dátiles, plátanos y melones. La construcción del muro amenaza con aislar aún más a localidades palestinas como Tamún, Tubas y Tayasir, cuyos habitantes ya deben cruzar controles militares con horarios restringidos para acceder a la principal vía de la región, la carretera 90.

Restricciones diarias y deterioro de las condiciones de vida

Basam abu Zakra, ganadero de Atuf, denuncia la imposibilidad de dar agua a su rebaño de cien ovejas tras el corte del suministro por parte del Ejército y la destrucción de tuberías por colonos de nuevos asentamientos cercanos. Tanto su familia como los animales dependen ahora de un tanque de agua, lo que agrava la precariedad de su situación.

  • Pérdida de acceso a tierras agrícolas y de pastoreo
  • Destrucción de infraestructuras básicas, como sistemas de riego y suministro de agua
  • Dependencia de fuentes de agua alternativas e inestables
  • Creciente tensión y enfrentamientos con colonos armados

Extensión del impacto a otras comunidades

El muro ya está afectando a municipios colindantes, algunos de ellos habitados parcialmente por comunidades beduinas, como Ras Al Ahmar, Khirbet Yarza y Ein al Hilweh. En este último, una orden judicial provisional del Tribunal Supremo israelí intentó frenar las demoliciones y desalojos, pero las fuerzas militares han continuado con las operaciones.

Durante el último fin de semana, la confiscación de tierras y la destrucción de infraestructuras persistieron. Colonos armados impidieron el retorno de los residentes a sus hogares, y al menos diez personas resultaron heridas en los incidentes.

Un futuro incierto para el Valle del Jordán

La construcción de esta nueva barrera refuerza el aislamiento de las comunidades palestinas en el Valle del Jordán y profundiza la fragmentación territorial en Cisjordania. Para muchos de sus habitantes, esto supone una amenaza directa a su modo de vida y a su seguridad, en un contexto de creciente presión sobre los recursos y las tierras agrícolas.

Mientras las autoridades israelíes insisten en la necesidad de la medida por motivos de seguridad, la población palestina afectada denuncia la pérdida de derechos, la falta de acceso a sus recursos y la expansión de los asentamientos como objetivos reales de la nueva infraestructura.

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