Irán activa el Eje de la Resistencia para ampliar el conflicto y presionar por negociaciones

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Irán recurre al debilitado Eje de la Resistencia para regionalizar el conflicto y forzar una negociación

El reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, lanzado el 28 de febrero de 2026, ha rebasado las fronteras persas, amenazando con desestabilizar Oriente Medio. Ante esta grave escalada, Teherán busca la activación del denominado Eje de la Resistencia, una red de grupos armados aliados repartidos por la región, con el objetivo de elevar los costes del conflicto y forzar a Washington y Tel Aviv a sentarse en la mesa de negociaciones.

Operaciones militares y cambio de escenario

La ofensiva, bautizada como Operation Epic Fury por el Pentágono y Operación León Rugiente por Israel, ha golpeado infraestructuras clave en ciudades como Teherán, Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah, incluyendo el complejo residencial del líder supremo Ali Jamenei. El expresidente estadounidense Donald Trump anunció el inicio de «operaciones de combate importantes» con el objetivo de impedir que Irán obtenga armas nucleares y promover «la libertad para el pueblo iraní». Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó que la campaña militar durará «lo que sea necesario».

El Eje de la Resistencia: debilitado pero no neutralizado

A pesar de haber perdido fuerza en los últimos años, el Eje de la Resistencia sigue agrupando a actores relevantes como Hezbollah en Líbano, los hutíes en Yemen, Hamás en Palestina y diferentes milicias chiíes en Irak, además de remanentes en Siria tras la caída de Bashar al Asad.

Durante los dos últimos años y medio, Israel ha alterado profundamente el equilibrio regional: el asesinato del líder histórico de Hezbollah, Hasán Nasrallah, en septiembre de 2024, la derrota del régimen sirio —que bloqueó la principal ruta de suministro entre Irán y Líbano— y la devastación de Gaza han erosionado los pilares sobre los que Irán construyó su influencia en la zona.

Irán, por su parte, también resultó debilitado tras la guerra de junio de 2025. Sin embargo, estimaciones israelíes indican que Teherán aún dispone de entre 1.000 y 1.200 misiles balísticos operativos, mientras que Hezbollah mantiene un arsenal significativo de misiles de corto y largo alcance. Aunque su capacidad se ha reducido, no ha desaparecido, y se prevé que Irán presione a sus aliados para regionalizar el conflicto y generar un escenario que obligue a Estados Unidos e Israel a negociar.

Hezbollah: entre la solidaridad y la precaución

En el Líbano, Hezbollah ha condenado los ataques y manifestado su solidaridad con Irán, aunque no ha declarado formalmente su entrada en la guerra. Fuentes cercanas a la organización han señalado que no intervendrán militarmente ante ataques «limitados», pero consideran una ofensiva directa contra Jamenei como una «línea roja».

En las primeras horas tras el inicio de la ofensiva, se han producido lanzamientos de cohetes desde el sur del Líbano hacia el norte de Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel han respondido con artillería y ataques aéreos contra infraestructuras de Hezbollah. Sin embargo, expertos del Middle East Forum consideran que la respuesta de Hezbollah sigue siendo «calibrada y secundaria», en línea con su actuación durante la guerra de 2025, cuando la mayoría de los aliados de Irán permanecieron en segundo plano.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha rechazado cualquier intento de arrastrar al país a una guerra que amenace su unidad y seguridad nacional. Paralelamente, el presidente Joseph Aoun ha recibido garantías del embajador estadounidense de que Israel evitará una escalada mientras no haya «actos hostiles» desde suelo libanés. No obstante, este delicado equilibrio podría romperse, pues Israel sigue realizando ataques casi diarios sobre el Líbano, desafiando el alto el fuego acordado en noviembre de 2024.

Los hutíes: pieza clave y autonomía relativa

De todos los integrantes del Eje de la Resistencia, los hutíes yemeníes parecen los más dispuestos y mejor preparados para actuar. Controlan desde hace una década amplias zonas del norte y centro de Yemen y han demostrado su capacidad militar, especialmente durante la guerra de Gaza, cuando lanzaron ataques con misiles y drones contra buques comerciales en el mar Rojo y territorio israelí, alterando rutas comerciales estratégicas.

Tras el inicio de la ofensiva contra Irán, líderes hutíes han anunciado la reanudación de sus operaciones contra rutas marítimas en el mar Rojo y contra Israel. Se espera que los primeros ataques sean inminentes. La organización naviera BIMCO ha alertado a sus asociados sobre el riesgo para buques vinculados a intereses estadounidenses o israelíes, recomendando buscar refugio en aguas de Estados neutrales. La capacidad de los hutíes para amenazar el estrecho de Bab el-Mandeb, vital para el comercio global, les otorga una ventaja estratégica única dentro del eje.

Sin embargo, la autonomía de los hutíes frente a Teherán es motivo de debate. Aunque su vínculo con Irán es claro, su decisión de actuar responde también a dinámicas internas propias del conflicto yemení.

Irak: amenazas y ataques directos

En Irak, la red de milicias chiíes pro-iraníes, agrupadas principalmente en las Fuerzas de Movilización Popular, ya había anticipado la posibilidad de abrir frentes contra Estados Unidos. Entre ellas, Kataib Hezbollah, con estrechos lazos con la Guardia Revolucionaria Iraní, llamó a sus filas a prepararse para una «guerra prolongada».

Poco después del ataque a Irán, un bombardeo aéreo alcanzó el cuartel general de Kataib Hezbollah en Jurf al-Sakhar, cerca de Bagdad, causando víctimas mortales. Aunque Israel no ha reivindicado formalmente la autoría, el objetivo parece ser anticiparse a una posible respuesta iraquí. El gobierno de Irak, presionado entre Washington y Teherán, ha condenado la ofensiva contra Irán, cerrado su espacio aéreo y pedido una desescalada inmediata, mientras se reportan ataques a bases militares en el país.

Hamás y Yihad Islámica: retórica sin capacidad operativa

Hamás ha condenado las «hostilidades sionistas-estadounidenses» e instado a la unidad del mundo árabe y musulmán, mientras que la Yihad Islámica Palestina ha defendido el derecho de Irán a responder. Sin embargo, ambas organizaciones están gravemente debilitadas tras más de dos años de ataques israelíes en Gaza y actualmente carecen de capacidad operativa significativa para abrir nuevos frentes.

Solidaridad retórica y cautela militar

En estas primeras horas de la nueva escalada, el patrón dominante es la disonancia entre las declaraciones de apoyo a Irán y la acción militar efectiva. Esta cautela refleja tanto el desgaste acumulado del Eje de la Resistencia como un cálculo estratégico: una intervención prematura y mal coordinada podría desencadenar represalias devastadoras sobre actores que aún buscan recuperarse.

Teherán se enfrenta a la paradoja de necesitar que sus aliados demuestren capacidad de daño para elevar los costes del conflicto y forzar una negociación, mientras que estos mismos aliados prefieren no exponerse en exceso. Los gobiernos de Irak y Líbano intentan mantener el control frente a actores no estatales respaldados por Irán, conscientes de que una escalada descontrolada podría llevar a una guerra abierta con Israel.

¿Un eje irrelevante o aún peligroso?

No obstante, sería un error descartar la posibilidad de una activación total del Eje de la Resistencia. Si Irán percibe que su supervivencia está en juego —y los ataques contra el complejo de Jamenei sugieren esta intención—, es probable que presione a sus aliados para aumentar la intensidad de sus operaciones contra intereses estadounidenses e israelíes, asumiendo el riesgo de una escalada regional.

Aunque debilitados, estos actores aún pueden afectar los cálculos estratégicos de la región, especialmente mediante ataques a infraestructuras energéticas y rutas comerciales. Las próximas horas serán decisivas para determinar si el Eje de la Resistencia se limita a la solidaridad retórica o si Irán logra convertirlo en la herramienta de presión que necesita para forzar un alto el fuego que, por el momento, parece lejano.

Nota:

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