El PP adapta el feminismo a su discurso ante el 8M, pero evita compromisos clave

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A pocos días de la conmemoración del 8 de marzo, el Partido Popular (PP) ha intensificado sus esfuerzos por incorporar el concepto de feminismo en su discurso oficial, aunque lo hace vaciando de contenido algunos de sus principios fundamentales. El partido llega a esta fecha clave sin una postura clara en cuestiones esenciales para la libertad sexual de las mujeres, al tiempo que legitima parte del discurso de Vox y redefine el significado del feminismo para hacerlo compatible con su ideario político.

Un feminismo reinterpretado

La presidenta del PP en Extremadura, María Guardiola, sorprendió recientemente al afirmar: «El feminismo que defiendo, estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox». Esta declaración llegó poco después de la publicación de su programa electoral, en el que la palabra «feminismo» no aparecía en ninguna de sus más de 200 medidas.

En la Ponencia Política del PP, publicada en junio de 2025 y considerada referencia ideológica para el partido, el término «feminismo» solo figura una vez y con connotaciones negativas. El documento sostiene que existe «un discurso político que, amparado en versiones extravagantes del ecologismo o el feminismo, busca convertir la maternidad y la paternidad en algo sospechoso o directamente reaccionario».

El discurso de Feijóo: apropiación y confrontación

Durante un acto reciente del PP, Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, pronunció en once ocasiones la palabra «feminismo», planteando su propia visión del término. Feijóo defendió la idea de un «feminismo de verdad» y afirmó que «el feminismo no es selectivo» y que «no depende de las circunstancias, ni del contexto, ni de la ideología». Sostuvo además que «se puede ser feminista sin ser de izquierdas» y criticó lo que denominó «feminismo de salón», en referencia a la izquierda, contraponiéndolo al «feminismo real que se juega la vida en las calles de Teherán».

Feijóo también confrontó el feminismo con los derechos de las personas trans, asegurando que «el borrado de las mujeres que persigue la izquierda es un retroceso».

Indefinición en políticas clave

El PP sigue sin una posición definida en temas fundamentales como el aborto, limitándose a reiterar que «el aborto no es un derecho» y oponiéndose a su blindaje constitucional. Además, propone derogar tanto la ley trans como la ley de libertad sexual (conocida como la ley del ‘solo sí es sí’). Estas posturas alinean al PP con los planteamientos de Vox en el espacio público.

Escándalos internos y respuesta desigual

En el último año, el PP se ha visto envuelto en varios casos de acoso sexual y laboral en distintas regiones de España:

  • Galicia: Alfonso Villares, consejero del Gobierno gallego, dimitió en junio tras trascender una denuncia de acoso sexual que llegó a los tribunales. El partido fue informado de la situación antes de que se hiciera pública.
  • Algeciras: El alcalde José Ignacio Landaluce fue denunciado por acoso sexual y suspendió su militancia para defenderse, aunque el partido no adoptó medidas hasta que la denuncia trascendió.
  • Navalmoral de la Mata (Extremadura): Paula González Morato, concejala del PP, denunció al alcalde Enrique Hueso y acusó al partido de encubrir el caso.
  • Móstoles (Madrid): Manuel Bautista, alcalde de la ciudad, fue acusado de acoso laboral y sexual contra una concejala, que finalmente abandonó su cargo. Según informaciones, el PP no respaldó a la víctima y presuntamente intentó encubrir la denuncia.

A pesar de estos escándalos, la respuesta interna del PP ha sido desigual. Mientras que en otros partidos se han exigido dimisiones en bloque ante situaciones similares, la dirección del PP ha optado por medidas más discretas o por respaldar a los implicados.

Una batalla cultural sin definición

La estrategia del PP revela una batalla cultural en la que el partido intenta atraer tanto a votantes conservadores como a sectores de centro. Esta ambigüedad, sin embargo, le impide adoptar una postura firme en temas como los derechos de las mujeres y la igualdad, perpetuando así su indefinición en asuntos clave para la agenda feminista.

En el contexto del 8M, el intento del Partido Popular de apropiarse del feminismo sin asumir sus reivindicaciones históricas y sin una política clara sobre derechos fundamentales, plantea interrogantes sobre el futuro de la igualdad de género en el discurso político español.

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