La nueva generación comunista: del País Vasco al resto de España
En los últimos años, el Movimiento Socialista ha cobrado un renovado protagonismo en el panorama político español, impulsado especialmente por las recientes movilizaciones en torno a la crisis de la vivienda. Esta corriente, nacida en Euskadi y extendida por diferentes territorios, reivindica la vigencia de la lucha de clases y el marxismo como herramientas fundamentales para analizar y transformar la realidad actual.
El resurgir del marxismo entre la juventud
La pregunta sobre si el marxismo sigue siendo relevante hoy en día recorre el debate público. Históricamente, las ideas marxistas han estado en la base de conquistas laborales como la jornada de ocho horas o el descanso semanal. Aunque el conflicto de clases ha sido discutido incluso dentro de la propia tradición marxista, muchos jóvenes continúan considerándolo un motor esencial de la historia y lo rescatan como referente para abordar los desafíos contemporáneos.
Según Marta, militante de la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), organización perteneciente al Movimiento Socialista, “la vigencia que tiene el marxismo a día de hoy es completa”. Tras la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética, se popularizó la idea del “fin de la historia” –teorizada por Francis Fukuyama–, que auguraba el fin de las grandes ideologías y la consolidación de la democracia liberal. Sin embargo, la realidad ha desmentido estos pronósticos y ha reavivado debates sobre alternativas al sistema actual.
Marta señala que existe una tendencia a deslegitimar el marxismo, presentándolo como una doctrina superada y ajena al contexto actual. Sin embargo, para ella y otros jóvenes militantes, la menor presencia de estos discursos no responde a su falta de vigencia, sino al riesgo que suponen para el statu quo capitalista. Javier, también miembro de la CJS, añade que el marxismo no es solo un análisis del siglo XIX, sino una herramienta para comprender los mecanismos esenciales del capitalismo contemporáneo.
Orígenes y expansión del Movimiento Socialista
El origen inmediato de esta nueva oleada comunista se remonta a 2018, cuando el sindicato estudiantil Ikasle Abertzaleak rompió con Ernai (juventudes de Sortu), cambiando su nombre a Ikasle Antolakunde Sozialista (IAS). Desde entonces, la organización apostó por una educación socialista y la defensa de un Estado socialista vasco y la autodeterminación.
En 2019 nació la Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) en Vitoria-Gasteiz, y en 2020 se sumó la organización de mujeres Itaia, centrada en la lucha contra las opresiones que afectan a las mujeres trabajadoras. Ese mismo año se creó el Kontseilu Sozialista en Navarra, la primera organización intergeneracional del movimiento.
Un hito importante fue la fundación, en diciembre de 2023, del Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS), que se define como partido político en el País Vasco. Su objetivo es difundir la conciencia socialista, luchar por las libertades políticas y garantizar condiciones básicas de vida para toda la población. El EHKS aspira a convertir de nuevo al comunismo en una fuerza de masas y llama al proletariado mundial a sumarse a la lucha.
Expansión territorial y nuevas organizaciones
El proyecto del Movimiento Socialista se ha extendido fuera del ámbito vasco. En 2022 surgió el medio de comunicación Horitzó Socialista, con presencia en Catalunya, País Valencià y Balears. Esto sentó las bases para la creación, en 2023, de la Organització Juvenil Socialista (OJS), equivalente local de GKS. Su mensaje es claro: no buscan reforzar un sistema que consideran agotado, sino luchar por una revolución generacional.
En Galicia, la Creba Socialista (2024) precedió a la actual Coordinadora da Mocidade Socialista (CMS), que sitúa la reconstrucción del Partido Comunista y la unificación política del proletariado como tareas prioritarias. También en otros territorios del Estado se ha constituido la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), escisión de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE), tras discrepancias internas y una campaña para reconstruir el partido desde posturas más críticas y revolucionarias.
Un nuevo marco de militancia y análisis
La ruptura de parte de la militancia juvenil comunista con el PCE coincidió con el auge del Movimiento Socialista en Euskal Herria, que ofrecía un discurso marcadamente comunista y diferenciador respecto a la izquierda abertzale tradicional. Marta, que inició su militancia en la UJCE, detalla que este proceso abrió la puerta a la creación de un nuevo marco marxista revolucionario, donde el análisis riguroso y la elaboración programática ocupan un lugar central.
A diferencia de los partidos tradicionales, el Movimiento Socialista solo se organiza como partido en el País Vasco y, por el momento, no concurre a elecciones. Su visión de la política y de los partidos es crítica con las dinámicas de la democracia liberal, a la que achacan sucesivas crisis y el fracaso de formaciones que prometieron grandes cambios sin cumplirlos. Javier cita como ejemplo la promesa de derogar la ley Mordaza, que según él no se ha materializado, manteniéndose la represión sobre los movimientos sociales.
Procedencias diversas y convergencia en la lucha
La militancia que hoy integra las coordinadoras y organizaciones del Movimiento Socialista proviene de diferentes activismos. Marta se politizó con el auge del movimiento feminista en 2018 y, tras su paso por la UJCE, se sumó a la CJS. Javier, por su parte, participó en movimientos estudiantiles y de vivienda, pero sentía que estas luchas carecían de un análisis estructural que permitiera abordar problemas como la vivienda, los desahucios, la explotación laboral, la crisis ecológica, el machismo y el racismo. En ese vacío, el marxismo y la organización comunista han aportado las herramientas necesarias para un cambio más profundo.
El papel de la crisis de la vivienda y el futuro del movimiento
El contexto de movilizaciones y acampadas contra la crisis de la vivienda ha dado mayor visibilidad al Movimiento Socialista, permitiendo que sus discursos lleguen a medios generalistas y a un público más amplio. Si este auge se traduce en un impacto político duradero aún está por ver, pero marca una nueva etapa en la historia de los movimientos comunistas revolucionarios en España.
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