El exchófer de Bárcenas denuncia ante el tribunal presiones para colaborar en la operación Kitchen

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El exchófer de Bárcenas declara que fue presionado para colaborar como confidente en la operación Kitchen

Sergio Ríos, quien fuera chófer de la familia Bárcenas, compareció este miércoles ante el tribunal que investiga la operación Kitchen. Durante su declaración, aseguró que aceptó colaborar como confidente debido a la presión ejercida por el comisario José Manuel Villarejo, quien le advirtió de posibles consecuencias legales si se negaba a cooperar.

Presiones y amenazas de Villarejo

Según el testimonio de Ríos, Villarejo —identificándose bajo el alias “Tomy”— le insinuó que, de no colaborar, podría verse implicado en delitos relacionados con el blanqueo de capitales. Ríos explicó que su trabajo como chófer incluía el manejo de grandes sumas de dinero en efectivo, principalmente billetes de 500 euros, que le entregaban Luis Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias. Villarejo le advirtió que esta circunstancia podría ser utilizada en su contra judicialmente.

“Me explicó que si no colaboraba podría meterme en un lío”, declaró Ríos. Añadió que Villarejo le solicitó información sobre los desplazamientos y contactos de Rosalía Iglesias, así como sobre las personas con las que se reunía. También le pidió acceso a números de teléfono utilizados por Iglesias, quien frecuentemente empleaba el móvil del propio chófer.

Negación de entrega de documentación

Ríos, actualmente suspendido de su cargo como agente de la Policía Nacional, negó de forma tajante haber entregado a Villarejo cualquier tipo de documentación o dispositivo electrónico perteneciente a Bárcenas o su entorno. Su papel, según su versión, se limitó a recolectar información sobre los movimientos de los Bárcenas a petición de Villarejo.

La introducción de Ríos a la operación Kitchen

Antes de la declaración de Ríos, el tribunal escuchó al comisario Andrés Gómez Gordo, también acusado en la causa. Gómez Gordo fue director general de Documentación y Análisis de la Junta de Castilla-La Mancha durante el mandato de Dolores de Cospedal. Relató que fue él quien presentó a Sergio Ríos al comisario Villarejo, siguiendo órdenes del entonces Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional.

Gómez Gordo explicó que conocía a Ríos por su anterior trabajo como conductor del exconsejero madrileño Francisco Granados. Tras su regreso a la Policía tras una excedencia, fue destinado a la DAO y participó en la operación Kitchen cumpliendo órdenes superiores, según sus declaraciones.

Oficialización de la operación y vínculos políticos

Gómez Gordo admitió haber introducido en la base de datos policial Gati la reseña de la investigación sobre el entorno de Bárcenas, con el objetivo de dar apariencia oficial a la operación Kitchen. Negó haber informado a Dolores de Cospedal, ex secretaria general del Partido Popular, o a su esposo sobre el desarrollo de la operación, pese a que Villarejo se refería a él como “Cospedín” en sus agendas, aludiendo a su relación con Cospedal.

Pagos y acusaciones

El comisario Gómez Gordo también reconoció haber realizado pagos a Sergio Ríos por su labor como confidente, alegando que actuó siguiendo instrucciones. No obstante, negó haber influido para que Ríos aprobara la oposición a policía nacional.

Contexto de la operación Kitchen

La operación Kitchen es una pieza clave en la investigación sobre el espionaje ilegal al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, con el objetivo de sustraer información comprometida sobre la supuesta contabilidad paralela del partido. La Fiscalía Anticorrupción solicita hasta 15 años de prisión para algunos de los implicados, entre ellos Gómez Gordo.

El juicio continúa, y se esperan nuevas declaraciones que puedan arrojar más luz sobre la implicación de altos cargos policiales y políticos en la operación.

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