Entrevista a Clara Camps y Mònica Clua: «Mientras exista el capitalismo, no hay posibilidad de generar un Estado no capitalista»
En el contexto actual de Europa, marcado por el avance de las extremas derechas y una creciente desmovilización social, la reflexión sobre el papel y los límites del Estado se vuelve especialmente relevante. Clara Camps Calvet, doctora en Sociología y profesora de la Universitat de Barcelona, y Mònica Clua Losada, doctora en Ciencias Políticas y docente en la Universitat Pompeu Fabra, han coordinado la obra colectiva Estado, clases y poder. Aproximaciones a las teorías críticas del Estado (Bellaterra, 2026). Este libro reúne una decena de capítulos donde se exploran, desde diversas teorías críticas y enfoques marxistas, las posibilidades y contradicciones de transformar el Estado desde dentro y fuera de sus estructuras.
- Entrevista a Clara Camps y Mònica Clua: «Mientras exista el capitalismo, no hay posibilidad de generar un Estado no capitalista»
- Un contexto de movilización y represión
- El Estado capitalista: resistencia, adaptación y límites
- ¿Es posible una transformación real desde dentro?
- El Estado como dispositivo de acumulación del capital
- Contradicciones de la acción transformadora
- ¿Transformar o abolir el Estado?
- Experiencias inspiradoras y el futuro de la resistencia
- Reflexión final
Un contexto de movilización y represión
La idea de realizar este libro surge en un periodo, entre 2018 y 2020, en el que Catalunya vivía un ciclo de movilización política y social intenso, atravesado por episodios de desobediencia civil en defensa del derecho a la autodeterminación y una respuesta institucional sin precedentes. Según Camps, la transferencia de la desobediencia desde las calles a las propias instituciones catalanas ofrecía un escenario inédito que requería herramientas teóricas renovadas para su análisis. Paralelamente, la represión estatal y la criminalización de las disidencias generaban un clima que, lejos de ser exclusivo de Catalunya, afecta a múltiples colectivos y territorios.
Clua subraya que, a pesar de una década de movilización, los límites de ese ciclo se hicieron evidentes rápidamente, lo que impulsó la necesidad de una profunda reflexión teórica. Un ejemplo de estas limitaciones puede verse en el mantenimiento del llamado «régimen del 78» en España, incluso tras la descomposición política de la burguesía catalana.
El Estado capitalista: resistencia, adaptación y límites
Uno de los ejes centrales de la obra es la constatación de que el Estado, aun en contextos de crisis y contestación, demuestra una notable capacidad de adaptación y supervivencia. Décadas de hegemonía neoliberal no han reducido su papel central en la vida política, sino que han reforzado su doble función: garantizar la estabilidad del sistema y gestionar las demandas sociales.
La llegada de figuras como Pablo Iglesias a la vicepresidencia del Gobierno en 2019 tuvo un fuerte valor simbólico, pero según las autoras, su impacto material fue limitado. Del mismo modo, la institucionalización de alternativas como la Barcelona de Ada Colau mostró las dificultades de sostener proyectos verdaderamente rupturistas dentro del aparato estatal.
¿Es posible una transformación real desde dentro?
Camps y Clua coinciden en la necesidad de repensar las estrategias de la izquierda a la hora de relacionarse con el Estado. Más allá de la conquista de cargos ejecutivos y legislativos, plantean la importancia de incidir en otros espacios —como la educación, la sanidad o los servicios públicos— y de cuestionar el propio aparato represivo y coercitivo estatal.
En este sentido, Clua destaca que el Estado español, pese a sus particularidades, no es excepcional: comparte con otros Estados europeos la condición de ser una pieza más dentro de la arquitectura internacional del capitalismo. Además, arrastra elementos estructurales de regímenes autoritarios que nunca han sido completamente desmantelados, lo que condiciona las posibilidades de transformación profunda.
El Estado como dispositivo de acumulación del capital
Una de las conclusiones compartidas por los autores del libro es que el Estado no actúa como árbitro neutral, sino como un actor clave en la reproducción del capitalismo. Sin embargo, reconocen su dinamismo y capacidad de integrar demandas de sectores subalternos, como señaló el sociólogo Nikos Poulantzas, lo que puede dotar de cierta legitimidad y estabilidad al sistema.
- El monopolio de la violencia sigue siendo un recurso fundamental del Estado, tanto en su forma explícita como en su marco legal.
- La resistencia y la contestación social encuentran márgenes de actuación, aunque siempre dentro de las contradicciones propias del sistema.
Contradicciones de la acción transformadora
Las experiencias de gobierno de la izquierda transformadora ponen de manifiesto los límites de la acción institucional en un Estado capitalista. Según Clua, mientras persista el capitalismo, no es posible un Estado no capitalista; cualquier intento de reforma se ve absorbido por las lógicas del sistema, aunque pueda generar avances en derechos sociales o condiciones de vida.
Clua recuerda que incluso servicios públicos como la educación o la sanidad, aunque sirvan a los intereses del capital al mejorar la productividad de la fuerza de trabajo, también pueden convertirse en instrumentos de emancipación y politización. Por tanto, la lucha dentro del sistema es necesaria para dignificar la vida y abrir contradicciones, pero sin perder de vista la necesidad de articulaciones que vayan más allá de la mera reproducción del capitalismo.
¿Transformar o abolir el Estado?
La cuestión de fondo, según Clua, es que cualquier intento real de transformación debe pasar por una ruptura con el Estado capitalista y la creación de instituciones autónomas. Aprender de errores pasados, como la subordinación de los movimientos sociales al ritmo institucional, es clave para mantener la vitalidad y la autonomía de las luchas.
- La obsesión por «tomar el poder» puede neutralizar la capacidad transformadora de los movimientos sociales.
- La construcción de contrapoderes y espacios de autonomía, como el cooperativismo, los ateneos o el movimiento por la vivienda, es esencial.
- La judicialización de las luchas, aunque necesaria en determinados momentos, puede llevar a la desmovilización y a la pérdida de participación popular.
Experiencias inspiradoras y el futuro de la resistencia
El libro analiza también procesos constituyentes en América Latina, donde sujetos colectivos como los pueblos indígenas y las mujeres han logrado ampliar la democracia y crear nuevas soberanías. Las autoras consideran fundamental revisar estas experiencias para extraer aprendizajes sobre cómo transformar el Estado desde abajo.
Otros ejemplos destacados son las experiencias autogestionarias de los zapatistas en México, los piqueteros en Argentina, el cooperativismo en Catalunya y la revolución social catalana de 1936. También se destaca la labor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y los procesos de movilización ciudadana que han forzado cambios legislativos desde fuera de las instituciones.
Reflexión final
La obra coordinada por Clara Camps y Mònica Clua invita a repensar el papel del Estado en las luchas emancipatorias, a no caer en el fatalismo ni en la resignación, y a combinar la construcción de institucionalidades alternativas con la presión y la conquista de derechos desde dentro y fuera de las estructuras estatales. En un momento de desafíos y reflujo, la organización popular y el pensamiento crítico siguen siendo herramientas imprescindibles para imaginar y construir futuros más justos.
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