El número de desplazados forzosos a nivel mundial desciende por primera vez en diez años
El desplazamiento forzoso global experimentó en 2025 su primera reducción en una década, aunque la mayoría de personas refugiadas siguen atrapadas en situaciones de largo plazo. Así lo revela el informe anual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que insta a la comunidad internacional a intensificar sus esfuerzos para encontrar soluciones duraderas y evitar que la ayuda humanitaria se convierta en el único recurso para millones de personas.
- El número de desplazados forzosos a nivel mundial desciende por primera vez en diez años
- Una disminución impulsada por el retorno, pero en condiciones adversas
- Solicitudes de asilo y principales países de origen
- Retornos históricos y reasentamiento a la baja
- Nuevas crisis y desafíos en 2026
- El reto de los desplazamientos prolongados y la necesidad de nuevas soluciones
- Un objetivo ambicioso: superar la dependencia de la ayuda humanitaria
Una disminución impulsada por el retorno, pero en condiciones adversas
Según el informe Tendencias Globales. Desplazamiento forzoso en 2025, el descenso se debe principalmente al aumento de los retornos de refugiados y desplazados en escenarios de crisis como Afganistán, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Siria. Pese a la reducción, muchos de estos retornos se producen en contextos frágiles, lo que dificulta la reintegración y la estabilidad a largo plazo.
A finales de 2025, la cifra total de personas desplazadas ascendía a 117,8 millones, lo que supone 5,4 millones menos respecto al año anterior, un descenso del 4%. Asimismo, el número de personas que requieren protección internacional disminuyó en 1,2 millones, situándose en 35,6 millones. A este dato se suman cerca de seis millones de palestinos bajo el mandato de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Solicitudes de asilo y principales países de origen
Durante 2025, las solicitudes de asilo superaron a las decisiones adoptadas, generando un incremento de 645.300 solicitantes y alcanzando cerca de nueve millones de personas a la espera de respuesta. En cuanto a los desplazados internos, estos representaban el 58% del total, con 68,6 millones de personas a finales de año, lo que implica una reducción del 7% (4,9 millones) respecto a 2024.
En ese periodo, alrededor de 5,4 millones de personas se vieron obligadas a huir y buscar refugio en otros países, en su mayoría naciones vecinas. El 60% de estos desplazamientos se originaron en ocho países:
- Sudán: 952.700 personas
- Ucrania: 788.100 personas
- Venezuela: 455.300 personas
- Sudán del Sur: 232.800 personas
- Burkina Faso: 221.300 personas
- Afganistán: 191.400 personas
- Malí: 177.200 personas
- Birmania (Myanmar): 165.400 personas
Retornos históricos y reasentamiento a la baja
El retorno de refugiados y desplazados aumentó un 50% respecto al año anterior, alcanzando los 14,7 millones, una de las cifras más altas registradas. El 92% de estos retornos se concentraron en RDC (3,6 millones), Sudán (3,6 millones), Siria (3,3 millones), Afganistán (dos millones), Ucrania (718.300) y Birmania (45.200).
Por el contrario, los programas de reasentamiento y patrocinio internacional, que en 2024 habían alcanzado su máximo en cuatro décadas, experimentaron una caída significativa en 2025, con solo 81.800 llegadas, especialmente por el descenso en países como Estados Unidos.
Nuevas crisis y desafíos en 2026
A comienzos de 2026, el panorama del desplazamiento forzoso se vio alterado por nuevos conflictos, como la ofensiva en Oriente Próximo iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán y la reanudación de hostilidades en Líbano entre el ejército israelí y Hezbolá. Aproximadamente un millón de personas se encuentran desplazadas en Líbano y 3,2 millones en Irán, sin perspectivas claras de retorno a corto plazo, lo que aumenta el riesgo de desplazamientos prolongados y agrava las necesidades humanitarias.
En mayo de 2026, cerca de 549.800 sirios y 678.500 afganos han retornado a sus países de origen desde naciones de acogida, impulsados principalmente por el deterioro de la seguridad en los lugares donde residían. Venezuela, por su parte, ha registrado un aumento de retornos espontáneos y mediante mecanismos estatales, superando el millón de retornos desde 2018.
ACNUR advierte también sobre la posibilidad de nuevos desplazamientos en Malí, debido a la ofensiva de grupos yihadistas y tuareg. Los datos hasta abril de 2026 muestran cifras de desplazamiento similares o levemente inferiores a las de finales de 2025.
El reto de los desplazamientos prolongados y la necesidad de nuevas soluciones
El 70% de las personas refugiadas viven en desplazamiento prolongado, muchos de ellos por debajo del umbral de pobreza. En este contexto, el Alto Comisionado de ACNUR, Barham Salih, ha pedido un cambio de paradigma: pasar de la dependencia de la ayuda humanitaria a estrategias que fomenten la autosuficiencia y permitan a los refugiados tomar el control de su futuro.
Salih subraya la importancia de ofrecer a los refugiados nuevas oportunidades, como el retorno voluntario, la reubicación, el reasentamiento y el acceso a visados humanitarios, especialmente en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de esta población. El objetivo es que los ingresos generados por los refugiados, excluyendo la ayuda humanitaria, lleguen al menos al umbral nacional de pobreza de sus países de residencia.
- Ampliar oportunidades de retorno y reintegración
- Facilitar la inclusión en sistemas educativos, sanitarios y laborales nacionales
- Impulsar el reasentamiento de casos vulnerables y la reunificación familiar
- Asegurar el acceso a permisos de trabajo y becas
El retorno voluntario sigue siendo la solución preferente, pero requiere la resolución previa de los conflictos y la protección efectiva de los derechos de las personas desplazadas. La integración local y las soluciones en terceros países, mediante el reasentamiento y la reunificación familiar, resultan esenciales ante el crecimiento de la brecha entre necesidades y plazas disponibles.
Un objetivo ambicioso: superar la dependencia de la ayuda humanitaria
ACNUR se ha propuesto reducir a la mitad, en la próxima década, el número de refugiados en situación de desplazamiento prolongado y dependientes de la ayuda humanitaria. Para ello, movilizará a todos los sectores de la sociedad, con el fin de promover la autosuficiencia y mejorar la vida de millones de personas en todo el mundo.
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