De la Espriella, presidente en TikTok: dos semanas de gobierno marcadas por los vídeos tras el terremoto
Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia, ha convertido las redes sociales en el eje central de su gestión tras el devastador terremoto que sacudió el occidente del país. A tan solo tres días de asumir el cargo, el mandatario enfrentó la peor catástrofe natural del siglo en Colombia: un sismo de magnitud 7,4 que ha dejado hasta ahora 319 muertos, más de 4.500 heridos, 260 personas desaparecidas y más de 31.000 viviendas destruidas.
Una respuesta gubernamental mediática y digital
La estrategia de De la Espriella se ha caracterizado por una presencia constante y activa en plataformas digitales, donde el mensaje visual y la puesta en escena han primado por encima del contenido informativo. Desde el inicio de la emergencia, el presidente suspendió su agenda y se grabó a bordo del avión presidencial, prometiendo liderar personalmente la respuesta y actualizar los balances “cada dos o tres horas”. Su recorrido por las zonas afectadas se documentó en vídeos cuidadosamente editados, con música de fondo y una estética similar a la de su campaña electoral.
En un país donde el 70% de la población tiene perfiles activos en redes sociales, la hiperactividad digital del presidente ha encontrado una audiencia masiva. No obstante, esta estrategia ha generado críticas por priorizar la imagen sobre la información y por la falta de datos consolidados durante los primeros días de la tragedia.
Momentos controvertidos en la gestión del desastre
Uno de los episodios más discutidos ocurrió en Buenaventura, el principal puerto del Pacífico, donde miles de familias permanecían a la intemperie tras el sismo. Desde una camioneta blindada, De la Espriella lanzó balones con el lema de su campaña a la multitud, acto que fue grabado y difundido tanto por el gobierno como por los propios habitantes de la ciudad. Mientras que algunos ciudadanos reprocharon la acción solicitando ayuda material y refugio, el Gobierno defendió que se trataba de un “acompañamiento psicosocial” para los niños afectados.
Otro vídeo mostraba al presidente en El Cairo, Valle del Cauca, saludando desde el vehículo oficial a un grupo reducido de personas, mientras se escuchaban indicaciones para que levantaran las manos, lo que para muchos analistas evidenció un acto coreografiado más que una recepción espontánea.
Comunicación política y religión
La primera intervención nacional televisada del presidente se realizó casi una semana después del terremoto. Durante 19 minutos, De la Espriella pidió un minuto de silencio y ofreció cifras de víctimas que no coincidían con las reportadas por las autoridades forenses minutos antes, aumentando las dudas sobre la autenticidad y el momento de la alocución, que muchos consideraron pregrabada.
El discurso incluyó además referencias religiosas, atribuyendo la tragedia a la voluntad divina en un tono que refuerza su vínculo con el neopentecostalismo evangélico, corriente que ha ganado peso en la política colombiana y en su propio gabinete. De hecho, varios ministros provienen de iglesias evangélicas y el equipo de gobierno realizó un retiro espiritual antes de asumir funciones.
Presencia internacional y narrativa digital
La gestión de la ayuda internacional también se vio marcada por la narrativa digital. Bogotá tardó dos días en autorizar la llegada de equipos extranjeros, siendo los primeros en arribar una delegación militar israelí, en el contexto de un reciente acercamiento diplomático entre ambos países. El despliegue fue documentado en redes sociales mediante vídeos donde la puesta en escena superaba el enfoque en las tareas de rescate.
El impacto de las redes en la percepción pública
Según el Digital News Report 2026 del Instituto Reuters, las redes sociales y plataformas de vídeo han superado por primera vez a los medios tradicionales como principal fuente de información: el 54% de los usuarios en Colombia se informa por estos canales, frente al 51% que recurre a la televisión y prensa. Sin embargo, la confianza en las noticias ha caído drásticamente hasta el 25%, la cifra más baja entre los países latinoamericanos analizados.
- El 70% de los colombianos tiene cuentas activas en redes sociales.
- Seis de cada diez ciudadanos consumen contenido informativo semanalmente de creadores digitales.
- El presidente supera los tres millones de seguidores en Instagram, 2,1 millones en TikTok y cuenta con 480.000 suscriptores en YouTube.
En este entorno digital, las críticas a la teatralidad del presidente tienen mucho menos alcance que los vídeos oficiales, que circulan rápidamente y configuran la percepción de un mandatario activo y cercano, aunque a menudo los datos lleguen con retraso o contradicciones.
El reto de gobernar en la era de las redes
De la Espriella ya había demostrado durante la campaña electoral su dominio del lenguaje digital, priorizando la espectacularidad y la comunicación directa con el público. La crisis tras el terremoto ha puesto a prueba este modelo de “autoritarismo digital”, donde la presencia constante y la imagen cuidadosamente construida pueden tener más impacto que la gestión tradicional y la transparencia informativa.
El futuro de la comunicación política en Colombia parece estar marcado por esta tendencia, donde la velocidad y la viralidad se imponen sobre la profundidad y el análisis, y donde las redes sociales son ahora el principal escenario de la gobernanza.
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