La «pedagogía de la crueldad» de Ben Gvir: Humillaciones a prisioneros palestinos y la reinstauración de la pena de muerte
El 20 de mayo, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, volvió a situarse en el centro de la polémica internacional tras difundir un vídeo en redes sociales en el que se burla de los tripulantes de la Global Sumud Flotilla, capturados en aguas internacionales un día antes. Este episodio es solo el último de una serie de acciones y declaraciones que han consolidado el perfil ultraderechista y provocador de Ben Gvir, especialmente en el contexto del conflicto en Gaza.
Un ascenso basado en la controversia y la confrontación
Ben Gvir saltó a la fama global en 2022 cuando, apenas diez meses después del 7 de octubre, publicó un vídeo en el que abogaba abiertamente por la ejecución sumaria de prisioneros palestinos. «Deberían ser asesinados. Un tiro en la cabeza», afirmaba ante la cámara. Dos años más tarde, ese discurso se materializó en una reforma legal que reintroduce la pena de muerte en Israel, pero exclusivamente para ciudadanos árabes, instaurando la horca como método de ejecución.
El camino político de Ben Gvir comenzó en los márgenes de la extrema derecha israelí, opuesta a los procesos de paz de los años noventa. Su estrategia comunicativa, marcada por declaraciones incendiarias y una imagen informal —kipá ladeada y camisa desarreglada—, le permitió conectar con sectores ultranacionalistas y antiárabes, especialmente durante los periodos de inestabilidad y protestas en Jerusalén previos a las elecciones de 2021.
Del activismo radical al liderazgo político
Antes de su entrada en política institucional, Ben Gvir se desempeñó como abogado de la ONG Honenu, conocida por defender a israelíes acusados de ataques contra palestinos. Entre sus defendidos destaca Amiram Ben Uliel, condenado en 2020 por el incendio mortal de la aldea palestina de Duma.
Su historial de incitación a la violencia y defensa de posturas etnonacionalistas le costó, en 2025, la imposición de sanciones y vetos de entrada por parte de ocho países: Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Eslovenia, Países Bajos y España. Las imágenes recientes humillando a activistas de la Flotilla de la Libertad solo han reforzado su imagen de intransigencia.
Orígenes y radicalización
Descendiente de judíos kurdos iraquíes, Ben Gvir creció en un entorno conservador pero no estrictamente religioso. Su despertar político llegó durante la Primera Intifada (1987-1993), tras una serie de ataques que, según él mismo declaró, le motivaron a buscar «soluciones» al conflicto.
Durante su juventud, militó en organizaciones de extrema derecha como Kach, prohibida por su ideología supremacista y antiárabe. En 1995, participó en protestas contra los Acuerdos de Oslo y se hizo conocido tras sustraer el emblema del automóvil del entonces primer ministro Isaac Rabin, asesinado poco después por un extremista judío. Su historial delictivo ligado al odio y la violencia le impidió ejercer la abogacía hasta 2012.
De asesor a líder ultranacionalista
Ben Gvir trabajó como asesor parlamentario antes de unirse al partido Poder Judío, fundado por su mentor Michael Ben Ari. En 2019, asumió el liderazgo de la formación tras el veto judicial a Ben Ari por su radicalismo. Desde entonces, Ben Gvir ha defendido abiertamente el sionismo teocrático y la idea del «Gran Israel», que implica la expansión territorial y la expulsión de los palestinos a otros países árabes mediante lo que denomina «migración voluntaria».
Asentamientos ilegales y discurso supremacista
Desde principios de los años 2000, Ben Gvir reside en Kiryat Arba, un asentamiento israelí en la zona ocupada de Hebrón, considerado ilegal por la ONU. Allí fortaleció lazos con figuras como Bentzi Gopstein, también sancionado por incitación a la violencia contra palestinos.
Para llegar al Parlamento israelí, Ben Gvir atraviesa zonas palestinas cada vez más fragmentadas por puestos de control y asentamientos, realidades que él mismo considera parte de su «misión» y derecho sobre esas tierras.
Un símbolo de la ultraderecha global
- Al igual que otros líderes populistas y de extrema derecha como Javier Milei, Donald Trump o Călin Georgescu, Ben Gvir ha construido su proyección pública a base de escándalos y discursos provocadores, potenciados por el impacto de las redes sociales.
- Su figura representa una inflexión en la política israelí, donde las posiciones extremas y la retórica de la crueldad han dejado de ser marginales para ocupar espacios de poder institucional.
La trayectoria de Ben Gvir, marcada por la defensa del supremacismo judío, la violencia y la humillación pública de sus adversarios, plantea serias preocupaciones sobre el rumbo de la política israelí y su impacto en el conflicto con el pueblo palestino. La reciente reinstauración de la pena de muerte exclusivamente para árabes y su actitud desafiante en episodios como el de la Flotilla de la Libertad refuerzan la imagen de una «pedagogía de la crueldad» como estrategia de gobierno.
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