Andy Burnham logra revertir la caída laborista y sitúa al partido en cabeza de los sondeos
El Partido Laborista británico ha recuperado el liderazgo en las encuestas tras la llegada de Andy Burnham a la jefatura del Gobierno, rompiendo así una tendencia negativa que se prolongaba desde la primavera de 2025. Según la media de los últimos siete sondeos publicados, los laboristas alcanzan el 26% de la intención de voto, superando tanto a la formación de ultraderecha Reform UK (24,3%) como a los conservadores (19,7%). Aunque la ventaja se mantiene dentro del margen de error, supone un punto de inflexión tras quince meses de retroceso.
Un nuevo liderazgo tras una etapa de crisis interna
El ascenso de Burnham a Downing Street, el pasado 20 de julio, se produce tras la renuncia de Keir Starmer, quien no logró contener las disputas internas ni frenar el desgaste electoral. Starmer anunció su dimisión el 22 de junio, seis semanas después de las elecciones locales del 7 de mayo, en las que el laborismo perdió el control de 35 ayuntamientos y cerca de 1.500 concejales, quedando empatado con los conservadores en tercer lugar según la proyección de voto nacional. Además, en los comicios al Senedd galés, los laboristas dejaron de ser la primera fuerza en Gales, un hito sin precedentes desde la instauración de la autonomía.
La debacle electoral aceleró el relevo en el liderazgo, en un proceso permitido por el sistema parlamentario británico, que autoriza al partido gobernante a sustituir al primer ministro sin necesidad de convocar elecciones generales. Un mecanismo utilizado previamente por figuras como Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak.
Unidad interna y un gabinete de consenso
Burnham accedió al liderazgo del laborismo sin oposición interna, tras recibir el respaldo de 379 diputados, más del 94% del grupo parlamentario. Esta situación evitó una contienda interna que habría desgastado al partido durante el verano, aunque obligó al nuevo primer ministro a equilibrar las cuotas de poder en la formación de su gabinete.
- John Healey, ministro de Defensa durante la etapa de Starmer, asume ahora Economía y Hacienda.
- Ed Miliband, referente de la izquierda ecologista y exlíder laborista, se convierte en ministro de Exteriores.
- Louise Haigh, figura de la izquierda moderada, ocupa la Oficina del Gabinete como número dos del Ejecutivo.
- Angela Rayner, representante del ala sindical, regresa al área de Vivienda.
- Yvette Cooper, del centro del partido, pasa a Sanidad.
- Wes Streeting, del sector blairista, asume Defensa.
Entre los relevados destacan Rachel Reeves, David Lammy y Peter Kyle, todos ellos vinculados al núcleo de la anterior dirección.
Decentralización y apuesta por el poder local
La principal seña de identidad del nuevo Ejecutivo es la descentralización, un área que Burnham conoce de primera mano tras su experiencia como primer alcalde metropolitano del Gran Mánchester. El Gobierno ha anunciado el marco “Rewiring the State”, que anticipa un libro blanco para finales de octubre y que contempla dotar a los alcaldes metropolitanos de mayores competencias, así como la posibilidad de retener parte de los impuestos recaudados en sus territorios.
Entre los gestos más significativos destaca la apertura de una oficina del Gobierno en Mánchester, el llamado “Número 10 Norte”, desde donde el primer ministro planea trabajar al menos un día a la semana. Además, Burnham ha iniciado una ronda de contactos con los líderes nacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, en un contexto inédito en el que las tres administraciones autónomas se encuentran en manos de partidos nacionalistas.
Retos fiscales y primeras medidas
El margen de maniobra fiscal del Ejecutivo está condicionado por las reglas heredadas, que obligan a financiar el gasto corriente exclusivamente con ingresos tributarios, reservando la deuda para inversión. A ello se suma el compromiso de no aumentar el impuesto sobre la renta, las cotizaciones sociales ni el IVA, así como el mantenimiento de inversiones en defensa y bienestar. Por el momento, el Gobierno se ha decantado por medidas de impacto inmediato y coste contenido, como la eliminación del IVA en la factura eléctrica doméstica a partir del 1 de octubre y la imposición de un tope de dos libras en el billete de autobús.
Política exterior: firmeza ante Rusia y cautela con la UE y Estados Unidos
En su primer viaje internacional, Burnham eligió Kiev para mostrar el respaldo británico a Ucrania en el aniversario de su independencia. Durante la visita, presidió la Coalición de Voluntarios junto a Emmanuel Macron y Friedrich Merz, y anunció la autorización para que Ucrania pueda ensamblar misiles SCALP con tecnología británica. La respuesta del Kremlin no se hizo esperar, acusando al Reino Unido de “echar leña al fuego”, a lo que Burnham respondió con firmeza.
Con la Unión Europea, el nuevo primer ministro busca una relación más estrecha pero sin modificar las líneas rojas del programa electoral. En cuanto a Estados Unidos, la relación se presenta distante, con la administración Trump mostrando escepticismo hacia el nuevo Gobierno británico y sus nombramientos.
Perspectivas y desafíos inmediatos
La recuperación del liderazgo en los sondeos no oculta la persistente insatisfacción de la ciudadanía: siete de cada diez británicos siguen descontentos con la gestión gubernamental, aunque el porcentaje de satisfechos ha aumentado ligeramente hasta el 18%. Reform UK mantiene un respaldo estable y las próximas elecciones municipales en Gales, previstas para 2027, pondrán a prueba el impacto real de la descentralización fiscal impulsada por el Ejecutivo.
El Parlamento reanuda sus sesiones esta semana, y Burnham afrontará su primera comparecencia de control ante la líder conservadora Kemi Badenoch, en un contexto en el que la “luna de miel” del nuevo Gobierno podría ser breve si no logra traducir sus anuncios en mejoras tangibles para la ciudadanía.
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