Ammán: un oasis de calma entre las alarmas antiaéreas y la guerra regional
Mientras Oriente Medio vive sumido en la inestabilidad y el conflicto tras el inicio de la operación “El Rugido del León” por parte de Estados Unidos e Israel, Jordania destaca como un enclave de relativa tranquilidad. Desde el 28 de febrero de 2026, la región ha sido escenario de ataques e intercambios de misiles, pero la capital jordana, Ammán, mantiene una vida cotidiana casi inalterada, pese a las constantes alarmas antiaéreas.
Jordania: neutralidad y diplomacia en medio del conflicto
A lo largo de las décadas, Jordania ha logrado mantener la paz en una de las zonas más convulsas del mundo. Sin embargo, su política pacifista no la ha eximido de verse involucrada en el actual conflicto. El primer día de hostilidades, dos misiles balísticos iraníes fueron interceptados en su espacio aéreo. La base militar de Al Azraq, situada al este del país y compartida por tropas estadounidenses y alemanas, ha sido uno de los principales objetivos. El ataque más significativo se produjo la noche del 9 de marzo, cuando 60 misiles y 59 drones fueron lanzados contra territorio jordano, aunque todos fueron interceptados. El incidente dejó 19 heridos leves por metralla, ya dados de alta.
Vida cotidiana bajo las alarmas
A pesar de la tensión, la vida en Ammán transcurre con sorprendente normalidad. La ciudad, como el resto del mundo árabe, atraviesa el mes de Ramadán; las calles están más tranquilas de lo habitual, los turistas escasean y la actividad se reduce. Las alarmas antiaéreas forman parte del paisaje sonoro diario, pero la población ha aprendido a convivir con ellas. “Los misiles están lejos. No me molesta cuando suenan las alarmas y los misiles cruzan el cielo”, comenta Yassen, un joven comerciante local. Nadie busca refugio cuando las sirenas aúllan: la mayoría sabe que los misiles tienen como destino Israel.
Rubí, hija de padre jordano y madre palestina, lo resume así: “Este es el lugar más seguro en todo Oriente Medio. Nuestro rey aboga por la paz”. Incluso quienes quedaron varados en la ciudad, como Mohamed, un palestino residente en Estambul, aseguran no sentir temor: “Jordania nunca es blanco de los ataques, todos sabíamos que iría a la base americana”.
Un aliado clave de Palestina y Occidente
Jordania desempeña un papel central en la diplomacia árabe, especialmente durante la actual crisis en Gaza. El país, históricamente aliado de Occidente, ha insistido en la necesidad de poner fin a la ocupación israelí como condición para la estabilidad regional. Sin embargo, la política de limpieza étnica en Palestina y la recurrente narrativa en algunos sectores del gobierno israelí que identifican a Jordania como el “verdadero Estado palestino” generan gran preocupación en Ammán. Estas tensiones están estrechamente relacionadas con la composición demográfica del país.
La cuestión palestina en el corazón de Jordania
Jordania acoge a una de las mayores comunidades palestinas fuera de los territorios ocupados. Se estima que entre el 50% y el 70% de la población tiene raíces palestinas, muchas de ellas con familiares al otro lado de la frontera en Israel y Cisjordania. Cabe recordar que parte de lo que hoy se conoce como Cisjordania formó parte del reino hasta la Guerra de los Seis Días en 1967.
Según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), más de 2,2 millones de refugiados palestinos están registrados en Jordania, la mayoría con ciudadanía plena. Sin embargo, cerca de 140.000 originarios de Gaza cuentan solo con pasaportes temporales y no pueden votar ni trabajar en el gobierno. Existen 10 campamentos oficiales de refugiados y tres no oficiales, tres de ellos en la propia capital.
Boicot económico y solidaridad social
La estrecha relación entre Jordania y la causa palestina también se refleja en la economía. Tras los acontecimientos de octubre de 2023, la sociedad jordana impulsó el boicot a empresas vinculadas con la ocupación israelí. Marcas como Pepsi, McDonald’s y Starbucks han visto una notable caída en su presencia y ventas en el país, en favor de productos nacionales.
Escenario regional: una guerra abierta
Mientras la guerra continúa, el Pentágono mantiene su objetivo de debilitar la capacidad militar de Irán. En dos semanas de conflicto, 16 soldados estadounidenses han muerto en ataques a bases militares en la región. Los enfrentamientos han causado más de 50 heridos en Zarzir, al norte de Israel. En Irán, la situación es crítica tras el asesinato del líder Ali Jameneí y las heridas sufridas por su sucesor, Mojtaba Jameneí. El número de víctimas mortales en Irán se estima en al menos 1.700, aunque podría ser mayor. En Líbano, los ataques han provocado el desplazamiento de 800.000 personas y más de 800 muertes, incluidos 350 miembros de Hezbolá.
La calma persiste en Ammán
En contraste con la violencia que sacude la región, la vida en Ammán continúa. Cada noche, durante el iftar, las calles recuperan su vitalidad y la comunidad se reúne para romper el ayuno. En estas dos semanas de conflicto, ningún ciudadano jordano ha perdido la vida y los heridos han sido leves. La incertidumbre sobre el fin de la guerra persiste, pero la serenidad de la capital jordana permanece intacta.
Jordania, a pesar de las amenazas y su compleja geopolítica, se mantiene como un refugio de estabilidad y convivencia en medio del caos regional.
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