Ali Larijani toma protagonismo en Irán tras la muerte de Jameneí

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Ali Larijani: El ascenso del pragmático como figura clave en Irán tras la muerte de Jameneí

La repentina muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en un ataque aéreo, ha provocado un reordenamiento inmediato en la cúpula del poder iraní. En medio de este escenario convulso, Ali Larijani, veterano político y figura destacada del régimen, ha emergido como uno de los hombres más poderosos y decisivos en la estructura política del país.

Un líder experimentado al frente de la transición

Larijani, quien anunció la creación de un consejo de liderazgo temporal para gestionar la transición, ha estado gestionando asuntos clave para Irán en los últimos años. Su papel ha abarcado desde la supervisión de las negociaciones nucleares hasta el control de la respuesta estatal ante protestas internas y la gestión de las relaciones con aliados estratégicos y rivales en la región.

Miembro de una influyente familia clerical y con una larga trayectoria en la administración pública, Larijani fue sancionado por Estados Unidos en enero, acusado de coordinar la represión de manifestaciones antigubernamentales. A pesar de ello, ha mantenido su posición como interlocutor central en temas sensibles, como las negociaciones nucleares y la seguridad nacional.

Acusaciones y advertencias en un contexto de tensión

Tras los ataques que costaron la vida a Jameneí y al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Mousavi, Larijani no dudó en acusar a Estados Unidos e Israel de buscar la desintegración de Irán. Además, advirtió a los grupos secesionistas sobre la dureza de la respuesta del Estado ante cualquier intento de desestabilización, reafirmando así el control del régimen sobre el país.

Trayectoria y pragmatismo en la política iraní

Larijani fue nombrado en agosto como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC), sumando este cargo a una carrera marcada por la lealtad a Jameneí y su capacidad para negociar con distintas facciones del complejo sistema político iraní.

Su experiencia en asuntos internacionales se evidenció recientemente en un viaje a Omán, donde preparó nuevas conversaciones indirectas con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní. Larijani también ha visitado en varias ocasiones Moscú, reforzando la cooperación con Rusia en materia de seguridad.

No es la primera vez que Larijani lidera el SNSC; ya lo hizo hace dos décadas, y tras el conflicto aéreo entre Irán e Israel del año pasado, su regreso al centro del poder en materia de seguridad fue visto como una señal de continuidad y pragmatismo.

Postura sobre el programa nuclear y relaciones internacionales

En sus declaraciones públicas, Larijani ha adoptado un tono pragmático respecto al programa nuclear. Según sus propias palabras, “esta cuestión se puede solucionar”, refiriéndose a las negociaciones con Estados Unidos y asegurando que las preocupaciones occidentales pueden ser abordadas.

Sin embargo, su papel en la represión de las protestas de enero lo colocó en el punto de mira de Washington, que lo responsabilizó de coordinar acciones violentas para sofocar las manifestaciones, las más graves desde la Revolución Islámica de 1979. Diversos grupos de derechos humanos denuncian que miles de personas murieron durante la represión.

Larijani ha diferenciado entre las protestas pacíficas por motivos económicos y los actos violentos, a los que atribuye la influencia de Israel. Ha calificado a los manifestantes armados como “grupos urbanos cuasiterrotistas”, defendiendo la respuesta del Estado como necesaria para mantener el orden.

Negociador y defensor de la soberanía nuclear

Entre 2005 y 2007, Larijani fue el principal negociador nuclear de Irán, abogando firmemente por el derecho del país a enriquecer uranio. Durante este periodo, mostró su habilidad diplomática y fue percibido como un pragmático capaz de dialogar con Occidente, aunque sin renunciar a los intereses nacionales.

Durante su presidencia en el Parlamento (2008-2020), contribuyó a la consecución del acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y seis potencias mundiales. Sin embargo, la retirada de Estados Unidos del pacto en 2018, bajo la presidencia de Donald Trump, supuso un duro golpe para la política exterior iraní.

  • Larijani ha advertido que el programa nuclear iraní es irreversible y que el conocimiento tecnológico adquirido no puede ser eliminado por presiones externas.
  • Ha mantenido una activa agenda internacional, reuniéndose con el presidente ruso Vladimir Putin y negociando acuerdos estratégicos, como el pacto de cooperación a 25 años con China firmado en 2021.

Obstáculos políticos y vida personal

A pesar de su perfil destacado, Larijani no ha conseguido presentarse como candidato en las elecciones presidenciales de 2021 y 2024, siendo vetado por el Consejo de Guardianes por motivos relacionados con su estilo de vida y vínculos familiares en el extranjero.

Nacido en Nayaf (Irak) en 1958, en el seno de una familia clerical iraní, se trasladó a Irán durante su infancia y obtuvo un doctorado en Filosofía. Varios de sus hermanos han ocupado también posiciones relevantes en la administración y el poder judicial. En el plano personal, una de sus hijas perdió su puesto como profesora de medicina en la Universidad Emory de Estados Unidos tras las protestas de activistas iraníes-estadounidenses por el papel de Larijani en la represión de las manifestaciones.

Perspectivas para el futuro político de Irán

Con la muerte de Jameneí, Ali Larijani se consolida como la figura clave en el proceso de transición y en la definición de la política exterior e interior de Irán. Su perfil pragmático, su experiencia negociadora y su firme defensa de los intereses nacionales lo colocan en el centro de la toma de decisiones en un momento crucial para el futuro del país.

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