Los talibanes excluyen de la educación secundaria a 2,4 millones de niñas afganas
Afganistán se ha convertido en el único país del mundo que prohíbe formalmente a las niñas y mujeres acceder a la educación secundaria, una medida que la UNESCO califica como una “vulneración sistemática” de los derechos fundamentales. A cinco años del retorno de los talibanes al poder, la situación educativa de las niñas afganas se agrava, generando preocupación internacional y proyecciones alarmantes para el futuro del país.
Un ciclo educativo perdido para millones de niñas
Actualmente, 2,4 millones de niñas afganas se encuentran excluidas de la enseñanza secundaria. Según datos de la UNESCO presentados en agosto de 2026, esta cifra representa un aumento de 200.000 respecto al año anterior y un millón más en comparación con estimaciones previas. Antes de la toma de Kabul por los talibanes en 2021, cerca de un millón de niñas estaban matriculadas en secundaria.
La restricción no solo se limita al nivel secundario. Desde diciembre de 2022, las mujeres también tienen prohibido el acceso a la universidad, lo que ha dejado a más de 100.000 jóvenes sin posibilidad de continuar con estudios superiores.
Perspectivas preocupantes para el futuro
De mantenerse la prohibición, se estima que cerca de 4 millones de niñas podrían quedar privadas de educación secundaria en 2030, a medida que nuevas generaciones completen la primaria sin opción de avanzar. Este escenario amenaza con condenar a Afganistán a décadas de potencial humano desaprovechado y mayor pobreza estructural.
La UNESCO advierte sobre el impacto económico de estas restricciones. Si la prohibición de la educación superior femenina persiste, unas 600.000 mujeres podrían verse forzadas a abandonar el mercado laboral de aquí a 2066, lo que supondría una pérdida acumulada de ingresos de aproximadamente 9.600 millones de dólares.
Efectos en el sistema educativo y social
La exclusión de las niñas de la educación también genera un efecto dominó en el propio sistema educativo. La UNESCO calcula que, para 2030, Afganistán enfrentará una escasez de más de 11.000 maestras cualificadas, agravada por la emigración de docentes y la falta de nuevas generaciones de profesionales formadas.
“Cada vez hay menos niñas que pueden estudiar, menos mujeres que pueden convertirse en profesoras y profesionales, y poco a poco el sistema educativo pierde el capital humano necesario para recuperarse”, alertó Hoda Jaberian, coordinadora de Educación en Emergencias de la UNESCO.
Una crisis educativa más allá del género
La crisis educativa en Afganistán no afecta solo a las mujeres. Más de dos millones de niños en edad de cursar primaria siguen sin escolarizar. Además, más del 90% de los menores de 10 años no puede leer un texto sencillo y casi la mitad de las escuelas carece de servicios básicos como agua, saneamiento o calefacción. A esto se suman los efectos de desastres naturales, como terremotos e inundaciones, que han provocado el cierre de más de 1.000 escuelas desde 2021.
Iniciativas alternativas y desafíos pendientes
Ante el cierre de las vías de educación formal, la UNESCO ha impulsado programas comunitarios de alfabetización y formación en 20 provincias y más de 2.600 localidades. Desde 2021, cerca de 70.000 jóvenes han participado en estas iniciativas, de las cuales el 70% son niñas y mujeres. Un tercio de las participantes señala haber mejorado la producción y los ingresos familiares gracias a estos programas.
Sin embargo, la organización subraya que estas alternativas no pueden sustituir la educación formal. “No hay sustituto para una escuela, un profesor cualificado y el derecho a aprender”, enfatizó Jaberian. Además, para muchas jóvenes, estas clases representan una fuente de dignidad y esperanza en medio de la incertidumbre.
Llamado internacional por el derecho a la educación
La UNESCO hace un llamado al restablecimiento “inmediato e incondicional” del derecho de las niñas y mujeres afganas a la educación. Según la agencia de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, “tienen derecho a aprender, a trabajar, a moverse libremente y a forjar su propio futuro”.
- Actualmente, 2,4 millones de niñas están excluidas de la secundaria en Afganistán.
- En 2030, la cifra podría acercarse a los 4 millones si no se revierte la prohibición.
- La falta de acceso educativo impacta gravemente en el futuro económico y social del país.
- La UNESCO insiste en la urgencia de restituir el derecho básico a la educación para mujeres y niñas afganas.
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