Opinión

Un fantasma recorre Chile

Derecha Pinochetista polariza conflicto social.

 

La revuelta popular iniciada en Chile el 18 de octubre de 2019 ha tenido varias consecuencias, a saber: la suma de diversos sectores de la población a las demandas ciudadanas: No + AFP, pensiones dignas, educación de calidad y acceso universal a ella (situación similar ocurre en el plano de la salud), justicia social, no más robos de cuello y corbata, entre tantas otras. En el plano de las movilizaciones sociales ya es sabida la respuesta del gobierno y sus consecuencias en muertos, mutilados, detenidos en gran cantidad, atropello permanente de los DDHH.

El gobierno de corte empresarial y una clase política que ha generado un rechazo de amplio espectro a su actuar, sólo han realizado acciones destinadas a mantener el modelo económico impuesto por la dictadura y que ha acrecentado la brecha social, negando acceso a las demandas sociales; a lo más han realizado promesas que no se ve cuándo llegarán a concretarse.

Pero lo que ha provocado un resentimiento por parte de los herederos políticos de la dictadura cívico militar, es el llamado a reformar o cambiar la Constitución de 1980, generada en plena dictadura y que sólo fue reformada por gobiernos anteriores y que mantiene un modelo donde el Estado es subsidiario de los grandes conglomerados empresariales, dando pie a que se plantee que el modelo económico neoliberal nació en Chile y se mantenga vivo hasta la actualidad. Esta actitud de los sectores minoritarios ha provocado que incluso hasta el conglomerado que compone el gobierno actual (cuyo apoyo ciudadano no sobrepasa el 10%) se divida ante las posturas de aprobación o rechazo al cambio de la Carta Magna.

Los sectores más duros de la derecha, aquellos que persisten en mantener el legado pinochetista, han echado mano a antiguas prácticas y han atacado símbolos sociales y culturales chilenos, pero también han reflotado esa vieja idea de que el comunismo quiere apropiarse de Chile.

En este último aspecto han basado su actuar y sus acciones propagandísticas; manifestando, desde su zona de confort, su temor a perder sus privilegios y agudizando aún más la crisis política y social que afecta  a Chile, crisis que ha sido relegada a segundo plano por los medios de comunicación, pero que se manifiesta en las diferentes actividades sociales que se desarrollan en el país. Un fantasma recorre Chile, un fantasma cuyo asidero es el terror que provocaría el espectro del comunismo (ideología que está lejos de lo planteado por la oposición social chilena), pero que ellos utilizan como argumentación para su opción de rechazo y que mantendría el status quo que dio inicio a las movilizaciones sociales hace ya cuatro meses.

Tito Carreño

Exclusivo para EPI

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