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Presupuesto, cuidado con los “gastos hormiga”.

Por Pablo Ruiz

Todos los días recibimos una amplia oferta de productos tanto de manera física como virtual, cuyo propósito es gatillar en nosotros una intención de compra inmediata. ¿El resultado? Un gasto impulsivo de algo que, por supuesto, no habíamos planeado.

Un delicioso café, un helado o algún atractivo pack promocional de chocolates son sólo algunos ejemplos que forman parte de este amplio abanico de posibilidades que el mercado nos presenta como un “premio hacia mi persona”, pero que objetivamente son “gastos hormiga”.

Vistos uno a uno, corresponden a pequeñas sumas de dinero que gastamos sin cuestionar demasiado si tenemos una real necesidad, si es el momento o lugar apropiado y mucho menos cuánto representará ese monto en nuestro presupuesto.

Pero analicemos lo siguiente, si diariamente nos tentamos con un café camino al trabajo y gastáramos entre $750 y $900 por este concepto, al año obtendríamos una suma de $300.000, una cifra levemente superior al actual sueldo mínimo.

Sin duda, se trata de una cantidad muy significativa para gran parte de la población en Chile, dado sus actuales niveles de ingresos y endeudamiento. De hecho, según reveló el último estudio USS-Equifax, en el tramo de ingreso hasta $225.000 aumentó un 19% la cantidad de morosos totales a septiembre 2016, versus mismo período anterior.

Como vemos, los “gastos hormiga” están presentes permanentemente y esto nos obliga a ser aún más racionales en nuestro presupuesto. Para comenzar con esta nueva perspectiva y potenciar los hábitos asociados a gestionar eficientemente nuestros recursos, intente el siguiente ejercicio.

1. ¿Lo necesito ahora? Antes de efectuar esa compra impulsiva, pregúntate si realmente lo necesitas y si éste es el mejor momento, en condiciones propicias y lugar adecuado para efectuarla.

2. Dinero en efectivo. Comienza a utilizar el dinero en efectivo más que las tarjetas de crédito o débito, por lo menos hasta que sientas que adquieres el hábito. Pronto te darás cuenta que llevarás un mejor control de tu presupuesto en el día a día y harás durar más el dinero.

3. Visualiza tu objetivo. Recuerda siempre que este esfuerzo lo estás haciendo por un motivo que te beneficiará en el mediano o largo plazo.

4. Disfruta. Cuando realices alguna “compra hormiga” que hayas planificado en tiempo y forma, construye sobre esta experiencia un momento grato, simple y diferente, de conciencia plena.

Con lo anterior, en cuestión de semanas ya empezarás a cosechar buenos resultados. Incluso, si además involucras a tu círculo cercano en esta actividad, verás que los beneficios serán mayores.

*Pablo Ruiz es Ingeniero Civil Industrial, Magíster en Gestión Empresarial de la Universidad Federico Santa Maríay MBA. Universitat de Lleida, España.

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