Nacional

Perro flaco y peces gordos en la ciudad de las bestias…

El pueblo tiene hambre

Dicen por ahí , que si alimentas a un quiltro abandonado, nunca más se irá de tu lado…

Hace algunos días en  Santiago Centro, se instaló un perturbador silencio, producto del toque de queda y la cuarentena y es en ese mismo sigilo , que algo interrumpió la noche.

Es una noche más en el casco histórico de Matta Sur, solo el ruido de alguna sirena y los balazos del Pinar y la Legua, hacen compañía en las noches que resultan interminables, noches que se transforman en días y en donde la ansiedad y el miedo mueven y destacan las tripas.

A eso de las 3:33 am.  Lo que se le conoce como la hora de los muertos, se escucharon unos gritos parecidos a los de una mujer pidiendo ayuda, al mismo tiempo mientras mi compañero se incorporaba para a asistir a quien fuese, volvió silencioso y me dijo -duerme- no es nada.

Aquellos gritos quedaron grabados en mi cabeza, como quién debe ir a una entrevista de trabajo al día siguiente y piensas en posibles preguntas y respuestas una y otra vez.

Durante la mañana, sabiendo que algo había ocurrido, esperaba ansiosa saber sobre el origen de los gritos, mi compañero se levantó salió a la calle y dijo- ya no está- hay que tener cuidado con nuestras gatas…

Luego, mientras me miraba con ese vacío que te antecede la tragedia,  me contó que tres perros grandes y que no había visto en el barrio, habían atacado a un gato en uno de los basureros de la esquina y que entre los tres se lo peleaban tirando de un lado a otro, para arrancar y despedazar a su presa….

Aquello era una premonición de lo que se venía, perros en manada deambulando por territorios desconocidos, atacando por sorpresa a su presa; nuevamente el instinto y salvajismo animal del hambre, se había apoderado de los canes convirtiéndolos en bestias, bestias que peleaban por un mismo fin “saciar el hambre” el resultado, los maullidos de un gato que agonizaba, una víctima de estos pasajeros de la muerte.

Desde el estallido social ,que vimos la figura de un perro negro y mestizo, que rápidamente se transformaba en el símbolo de un grupo importante de chilenas y chilenos, un perro que a pesar de tener un refugio fue apadrinado por los estudiantes, los mismos que fueron capaces de enfrentar  toda fuerza de represión y de “orden”, los mismos que son hijos, nietos, sobrinos o amigos de alguna de las tantas víctimas que fueron torturadas, desaparecidas y asesinadas en dictadura; los mismos estudiantes que hace un par de meses perdieron sus ojos, por exigir demandas, que iban más allá de lo particular académico; el fin “la justicia social” y así mismo se instaló la represión, buscando respuestas violentas, para hacer ver las justas demandas , como delincuencia.

La desigualdad en Chile no es nueva, desde la fundación de Santiago que hemos visto como los pueblos originarios fueron esclavizados, silenciados y aniquilados y desde ahí ,una fuerte clase trabajadora explotada, ha sido el pilar de una sociedad que, a diferencia de otros países , fue denominada como “los jaguares de Latinoamérica” y que hoy entre nosotros, nos cambiamos el nombre y nos hacemos llamar  “los aperrados”, los que trabajan de sol a sombra, los que  ganan poco y deben mucho.

Estos jaguares,  rápidamente dejaron de sentirse felinos y se identificaron con un perro negro y mestizo, el que se alzó en la capital como escultura símbolo y que fue quemado, rayado y arrastrado por las calles de Santiago, en un país que todavía no olvida ni supera, como se tortura la pobreza y el mestizaje…

Dicen que perro que ladra no muerde y bien lo demuestra Sebastián Izquierdo, el símbolo del fascismo actual, la carne de cañon, el sabueso policial; el que como perro con rabia mordía a todo aquel que se le cruzara; figuraba durante el estallido impunemente torturando, ladrando, amenazando y burlándose de los grupos manifestantes, de los detenidos desaparecidos en dictadura, de los que perdían sus ojos, o de los que pacíficamente salían a exigir sus demandas todos los días y cada viernes desde el 18 de octubre 2019. Alimentándose así, del miedo de los que no tenían protección, porque a diferencia de los perros mestizos y callejeros, Izquierdo tenía un amo y se llamaba fascismo…

La represión policial eran sus aliados, hasta que hace una semana, la fiscalía luego de varios meses , lograra formalizar a este individuo que con acciones violentistas, defendía lo que llamó “capitalismo revolucionario” en base a golpes, insultos y amenazas.

Cuesta creer que una persona de sus orígenes y sin ninguna instrucción y preparación académica superior y con antecedentes de una participación  escolar precaria, pretendiera  liderar y validar acciones que sin duda dejan a descubierto, los serios problemas de ignorancia y violencia, que han sido avalados por la derecha Chilena; y aunque hoy la UDI le quita el piso , los mismos que fueron  cómplices en la fabricación de escudos y facilitadores de material de tortura en las manifestaciones ,  hoy lo habían abandonado, como a otro perro mestizo más .

Todos estos hechos hablan y dan cuenta de la marginalidad y del desamparo, de los que no tienen derecho ni oportunidad, los “perros flacos” que son débiles para la manada y un problema para aquel humano que quiera alimentarlo, nadie quiere tenerlo a su lado , un animal famélico, sin raza, con parásitos y otras enfermedades , un quiltro sin pedigrí, desprovisto de belleza y superficial ternura, la miseria humana y la rabia se están apoderando de la humanidad…

Esa es la situación que se vive a lo largo de Chile, “el abandono” que ha sido una vez más el síntoma frecuente de los pobres, de la periferia, de los marginados, aquellos que son vistos por “políticos” como “cafiches del Estado” sin dar cuenta de la situación y la crisis que el país vive y que esta pandemia acrecienta con síntomas de desempleo, de hambre, de tortura y de desigualdad.

El país de los perros flacos y los peces gordos, luchas de clases sociales , de privilegios y carencias, el hambre y el abandono, perros flacos como nuestra sociedad, con estómagos cargados de parásitos, “parásitos” que se niegan a bajar sus dietas parlamentarias, que gustan de matinales para ganar popularidad, que excusan a sus hijos ante la justicia, “los zorrones” que exigen un trato diferente por nacer con “pedigrí” por ser alimentados y cobijados sin necesidades; con internet, agua, gas , luz y comida, los futuros perros guardianes de Chile, los que toman a un cachorro sin raza y lo acarician , como lo hacen con las niñas de las poblaciones; que luego de preñarlas,  se alejan para ir por una de pedigrí y prolongar sus apellidos y descendencia ; los que son “educados” para hacer trucos, para hacer gracias, para enterrar huesos.

Hoy he visto la muerte caminar por mi vereda, hombres y mujeres sencillas con equipamiento precario retirar contagiados del edificio continuo, mientras pasa un camión cargado de milicos, que se apresuran para hacer cordones periféricos hacia el Pinar y la Legua, por que los “pobres” no pueden  tener hambre, deben estar en sus casas silentes para mostrar al mundo, quién es el perro que ladra más fuerte, el milico armado.

Hoy será una noche más de balazos, de hambre y de ladridos, hoy será en Santiago de Chile, otra noche más de vida o de muerte, en lo que hoy parece ser , la ciudad de la bestias…

En honor a todos nuestras y nuestros compañeros caídos y a nuestros quiltros en su día.

FOTOGRAFÍA: “EL HAMBRE NO TIENE QUE SER BELLA”

Fotografía desde Recoleta hacia Independencia y Cerro Renca con larga exposición de luz led en movimiento.

Créditos foto: Matías Peralta Lepe y  Diego León.

Mayo 2020.

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WARMI

Cronista narrativa no ficción.

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