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El niño Jesús, el guardián del sable de Baquedano

El sable de Baquedano que cuidó un niño del SENAME...

 

“El niño Jesús esa noche durmió como nunca abrazado a un sable; el de Baquedano”

Hace 182 años, Manuel Jesús Baquedano González, escapaba de su casa para embarcarse en el transporte “La Hermosa Chilena” y unirse a las tropas que partían a la Guerra contra la Confederación Perú-boliviana, luego participó en tres batallas y ya a los 16 años cumplidos, había alcanzado numerosas  muertes…

Desde octubre del 2019, que se venía celebrando y padeciendo, lo que se llamó “Estallido Social” y fue en uno de esos días caluroso y efervescente, en  “Dignidad” y sus alrededores, en donde ocurre este mágico relato.

Un día caluroso con 34° de temperatura, los niños, jóvenes y mujeres en situación de calle, salían de las riveras del Mapocho, para ir a tirarse a los verdes y cuidados pastos del Bustamante, ahí no importaba si eras peludo, moreno, rucio,  gordo o hediondo, ahí todos esperaban y compartían alguna cerveza, cigarro o pito si se daba la mano, también, muchos niños/as salían de ahí de abajo del puente y se mezclaban entre el pueblo, sin miedo, sin esconderse, sin vergüenza, sin diferencias.

Muchos y muchas de aquellas personas, fueron claves para resguardar símbolos; como la escultura del “Negro Matapacos” por ejemplo; que durante la noche diferentes grupos de derecha o (lo que sean que fuesen) , se escondían en la impunidad del oscuro manto , para rayar, quemar o decapitar la escultura de uno de los tantos  símbolos del pueblo, “El Negrito” .

Fue uno de esos días de marcha, en que un personaje llamado Jesús (nombre cambiado por su seguridad) se acercó y junto con comentar que había vivido los infiernos del SENAME , destacó una historia, una que lo hace héroe, que lo hace único; mejor que Baquedano, mejor que los milicos, mejor que los pacos y por supuesto mejor que los fachos.

Contextualizando un poco y solo un poco, para no resaltar obras de asesinos, les resumo que Manuel Jesús Baquedano estudió en el Instituto Nacional y fue compañero y amigo de personajes como Eusebio Lillo, cosa que tampoco importa tanto, más que fue también el creador del himno nacional, otro símbolo militar y patriota.

La  historia que nos importa contar , es esta:  El 11 de enero del 2020 ; la PDI detenía  a un  sujeto que tenía el sable de Baquedano, él  que había sido  envuelto en una bandera Chilena para supuestamente ser comercializado en “algún mercado Persa” (No olvidemos que estos objetos no son robados ni encargados por el pueblo, sino por militares retirados o coleccionistas, que gustan de estos símbolos de muerte ) Mientras que un acalorado Ex Ministro Espina , pedía la pena máxima para el acusado, el mismo Alberto Espina que coopero en la dictadura militar de Pinochet.

Bueno; Jesús o el niño Jesús como lo llamaremos, tenía 14 años y una bicicleta, como nos contó, escapó varias veces del SENAME para no volver, a pesar de que es un niño, tiene un peso y contextura de un hombre grande y robusto, pero es un niño envuelto en el infierno de la desprotección del Estado.

La tarde del 8M, Jesús se acerco como otras veces a preguntar cómo estábamos, pero hoy tenía una nueva historia; “alguien en una de las noches sofocantes Santiaguinas , le había entregado un bulto, una bandera…

Por otra parte,  para complementar la historia y encontrar el motivo de el revuelo que tuvo el “sable”; es irónico saber que este pertenecía a un historial de asesinatos de Manuel Jesús Baquedano, a fines de 1868, durante la “ ocupación de la Araucanía”, participando nuevamente como asesino y torturador por el Ejército, esto debido al levantamiento indígena encabezado por Quilapán y otros caciques Mapuches, Baquedano también participó en los enfrentamientos en Malleco y en Renaico entre enero y mayo de 1869, es decir un hombre que no representa nada  nuestra identidad cultural , un hombre que cometía actos genocidas en contra del Pueblo Mapuche hace 151 años atrás, es decir  un asesino más que  en Chile es levantado como héroe.

El sable en cuestión , pertenecía a Baquedano;  un hombre intolerante, narcisista que NO permitía actos fuera de reglamento a sus subordinados, llegando a casos extremos como disparar a matar a un soldado por demostrar cobardía . Tampoco permitía ser aconsejado cuando ya había tomado una determinación. Su frase era «lo dicho, es lo dicho», que indica su carácter terco y obstinado, sin duda un psicópata y un asesino, sin duda Baquedano iría por el rechazo.

Después de la batalla de Tacna, sus tácticas fueron públicamente criticadas por el corresponsal de El Mercurio de Valparaíso, Eloy Caviedes y mientras Baquedano, histérico , ordenaba detener al periodista a bordo de la Corbeta Abtao, negándole todo derecho de informar, lo que nos habla de un hombre fuera de toda normalidad ética y mental.

Sin embargo como en Chile la pobreza intelectual, moral y cultural se avala con grandes construcciones o monumentos” se construyó la escultura del ya muerto Baquedano por pedido de Carlos Ibáñez del Campo quién más ni menos, fundó “Carabineros  de Chile” y siendo además  hijo de “conquistadores españoles”; entonces este señor Ibáñez mando a hacer en los talleres de la Escuela de Artes y Oficios, la actual Universidad de Santiago, la ex Universidad Técnica del Estado”.  la innecesaria escultura, la que según dicen o dijeron “Se hizo con aporte popular y está hecha en bronce fundido . Está apernada por sus cuatro ejes, por lo que es muy difícil que se pudiera derribar”.

Sin embargo, el 11 de enero del 2020 se cuenta otra historia, la espada del genocida había desaparecido misteriosamente y según se cuenta entre los asistentes, esta pasó por muchas manos para ser escondida, pues NUNCA fue el objetivo venderla.

Jesús cuenta que llegó a sus manos un bulto, el cual  sostuvo y ahí, luego de ser su guardián por varias horas durante la madrugada, se quedó dormido abrazado a ese bulto, ese bulto tenía nada menos que “El sable de Baquedano”, luego este siguió de mano en mano, como un “secreto”, como una prenda, como una ofrenda…

El niño Jesús esa noche durmió como nunca, abrazado a un sable ,”El sable de Baquedano” a pocos metros en el parque Bustamante, esa noche Manuel Baquedano debía sentirse orgulloso que aquel niño que hoy vive en la calle, cargara con el arma asesina, la inocencia del niño Jesús protegía el sable , esa noche fue su guardián , esa noche durmió protegido, esa noche nació una nueva y mejor historia que contar “la del sable de Baquedano” esa noche aquel niño Jesús, alto, robusto y moreno (un roto, como le gustaba llamar a Baquedano al pueblo) fue quien cuidó el sable, esa noche Jesús tenía una nueva historia que contar , esa noche Jesús tuvo sin saber el sable que mató a nuestros hermanos Mapuches, Peruanos y Bolivianos, esa noche Jesús durmió con un pedazo de la historia y se despertó cambiando el futuro de todo un país, esa noche Jesús tiene una historia contada en letras…

A JESUS Y TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS QUE VIVEN EN LA CALLE ARRANCANDO DEL INFIERNO DEL SENAME.

 

 

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WARMI

Cronista narrativa no ficción.

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