Opinión

El MITO DE OCCIDENTE

Coronavirus e ideología (segunda parte)

Por Diego León: Teatrista, Escritor y Profesor.-

Coronavirus e ideología (Segunda parte)

Si eres usuario de una red social ya estás representandóte a ti mismo en un perfil, si tienes más de una son mínimo dos, y digo mínimo porque también comienzan a operar allí la forma en que “nos relacionamos” con otro perfiles y, en el mejor de los casos, con las personas reales que hay más allá de la red; con reales me refiero a esas personas con las cuales puedes tocarte, reír o interactuar sin mediaciones en un espacio común.

Y como si esto fuera poco, mientras el proyecto para el planeta Tierra parece ser el agotar sus recursos de forma indiscriminada, la proliferación de nuevas plataformas de interacción nos llevan a ser representaciones de datos binarios en una nueva forma de entender el espacio público, llevando incluso las formas de organizar un territorio a la puesta en escena basada en algoritmos de redes sociales y sus formas de organizar inclusive hasta nuestros gustos, redefiniendo incluso lo que creemos es políticamente correcto como colectividad humana, en la cual el ethos o zeigeist se nos aparece bajo la pantalla de un nihilismo exhacerbado guiado por la creencia de que el fin del mundo viene en cualquier momento y bajo formas en las cuales nada tiene que ver el sistema económico actual y su brutal forma de funcionamiento.

Para quienes nacimos en occidente en los años 90s, el mundo ya ha tenido fecha de caducidad al menos unas cinco veces y el culpable jamás ha sido de forma directa occidente, siempre han sido amenazas externas o de la antigüedad o del espacio exterior o desde asteroides que atraviesan el cosmos e incluso hasta bíblicas o de parte de antisociales que quieren romper con el orden establecido que tan bien funciona… y ahora un virus que fue gestado en la terrible dictadura comunista de los chinos, como si esto del neoliberalismo y su falsa careta de la libertad de elección que vivimos en occidente no fuera ya un control total de nuestras acciones, cuerpos, inclusive pensamientos, qué terrible pensar que quizá ya hay algo que me hace tener que pensar todo esto.

Lo que tienen ambas ideas en común, oriental y occidental, es que evidentemente las necesidades espirituales han sido socavadas de forma brutal por el nuevo dios de nuestra era: el capital, mito de progreso a quien se le rinde culto mediante ritualidades que conforman nuestro gran rito de vida, el cual descansa en el ser exitosos y viajar mucho, por poner los dos ejemplos inocentes que ejemplifican y desenmascaran la propagación de la pandemia actual.

continuará…

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WARMI

Cronista narrativa no ficción.

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