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Cuando la dignidad estaba de moda

llega la primavera con olor a lacri...

Por : Diego León.

¿Te acordai?

¿Te acordai cuando la dignidad estaba de moda?

Escribía como poseído en mi mente la foto de la plaza sitiada de pacos; convertida en un meme de esos pretenciosos… así pegado mientras, sin querer, miraba a la demás gente del puente. Dice mi mamá que no me oyó llorar cuando nací y en cambio miraba todo con atención, como queriendo darle sentido a todos los detalles; lo hago por inercia hasta el día de hoy. En eso, una encapuchada con una piedra en la mano me pregunta de forma hostil, ¿qué es lo que mira tanto compa? y yo ahí, pensando en responder que en particular ella me recordaba a alguien, pero siguió de largo mirándome con desconfianza, sin esperar respuesta, a pesar de que había hueonxs con teléfonos y pedazos de cámara entremedio y yo sólo andaba con una polera blanca recién sacada del cajón y también, como mencioné antes, algo pegado…

Traté de hacer contacto visual de nuevo con ella para explicarle que no era sapo, ¡me estay hueveando que voy a ser sapo!, si hace exactamente un año, mientras moría el compa hoy homenajeado, yo estaba a una cuadra de aquí, rodeado de más de veinte pacos dispuestos a todo sólo por andar con unas lacris en la mochila y ese coligüe, el mismo con el que andaba para todos lados antes de la gran decepción del “Apruebo”.

¿Sapo, yo? Que en ese mismo puente, en donde miraba pegado, ya había sido sapeado dos veces por el mismo hueón que se hacía el amable en bici y te preguntaba de todo en ese octubre del 2019; y en vez de pensar un comentario sarcástico de que esos que abundan en las redes sociales, hacia aquella chica la entendí; podría decirse que se lo que es andar perseguido; la penúltima vez que había ido a una manifestación, me habían perseguido hacia mi barrio, la noche del aniversario del estallido. Cuando la dignidad estuvo unos días de nuevo de moda, cuando cayó en picada la cometa encumbrada de lo que NO fuimos con ella en tan inédita primavera; para finalmente aterrizar en los fuegos de la calle apagados por los guanacos, humaderas febriles que se extendieron por días, semanas, casi un mes, hasta dos días después del accidente de tránsito en bici que tuve; una semana antes de hacerle un harakiri a mi corazón abandonado en el camino de los perros, cuando me hizo vomitar la coincidencia de haber soñado con la mujer a la que me recordaba esta encapuchada de voz hostil porque super que había soñado algo similar, como una especie de sueño complemento del mío.

Entonces tendría que haberle explicado a la encapuchada por qué estaba pegado en ese lugar y responder qué es lo que miraba tanto, porque en verdad sólo miraba fantasmas y recuerdos y que estoy acá probablemente por causas similares a las tuyas, que me llamaron de mi última pega para pedirme que devolviera plata porque se habían equivocado en el depósito, que me dolía pasar por Pio Nono y ver los bares llenos con el olor a lacri a unas pocas cuadras, que me daba pena todo lo que había perdido este año, no por muerte, sino que sintiéndome con una crisis de inmoralidad por haber sufrido de hueás tan hedonistas para algunxs, en lugar de muertes por esta enfermedad culiá extraña;que nos ronda y de la que no sabemos casi nada, pero se mata con jabón y agua y ahora tiene vacuna en fase experimental, me imagino que ningunx entiende qué chucha, me vi pegado nuevamente, porque siento que se me rompió el alma la noche del 25 de octubre y posteriormente… pensándolo bien, no sé si vine a lo mismo que tú hoy, no tengo idea a lo que vine… o ¿sabís qué? sabís que sí, vine a llorar un rato aprovechando el olor a lacris y por eso abro los ojos y miro tanto, para que me entré bien en los ojos esta realidad charcha y químicos de mierda.

Me miró de nuevo y me encogí de hombros de forma exagerada para que dejara de mirarme, olvidaba que yo también estaba semi encapuchado y mis expresiones faciales no servían de nada, segundos antes de que un guanaco me mojara la pierna mientras todxs corrían.

Por Diego León.

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Madonna Aymara

Cronista narrativa no ficción.

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