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COVID-19 y Chile: los beneficios económicos de la crisis

China, EE.UU y Chile en la jugada

Tercera parte y final:

El escenario macroeconómico que enfrenta la economía chilena ha tenido un rápido y significativo deterioro producto de la expansión global del COVID-19 y las turbulencias financieras asociadas, lo que está afectando negativamente a la economía, impactando a hogares y empresas.

En respuesta a estos desarrollos, diversos bancos centrales han adelantado sus decisiones de política monetaria y han anunciado una serie de medidas complementarias destinadas a facilitar la provisión de liquidez y el normal funcionamiento de los mercados de crédito, lo que lo único que haría sería detener el cobro , pero el aumento de la moneda hará que su posterior pago sea aún igual o mayor.

Pensemos entonces si se congelan los créditos en el banco central, se cierran los mall, las personas mayores de 60 años en algunos lugares de trabajo no deben asistir, se cierran las fronteras, no se puede viajar, no se recomienda tomar bebidas congeladas, los colegios suspendieron sus actividades por 14 días, el alcohol gel sube, los supermercados se quedan desabastecidos mientras la gente entra en una suerte de paranoia por quedar sin alimentos.

¿Quiénes se benefician de todo esto? Hoy nos encontramos ante la polémica que Sebastián Piñera quiere arrendar hoteles y centros de evento para combatir la crisis sanitaria y atender enfermos, pero es realmente necesario hacer esa inversión en privados sin antes declarar “estado de excepción constitucional” lo que significaría que podría hacer uso legítimo de cualquier espacio sin la necesidad de pagar.

¿A quiénes sigue favoreciendo Sebastián? ¿Es un nuevo favor empresarial que el cuestionado presidente usa su cargo una vez más en privilegio de estos? ¿Por qué no usa ese dinero para hospitales o subsidiar a quienes más lo necesitan? ¿Qué pasa con el hospital de Cerro Navia o el edificio Clínico Nuñoa, el que sigue abandonado y sin funcionamiento, (luego de la enorme inversión que tuvo y el propicio espacio para atender enfermos) ¿A quienes sigue privilegiando Piñera?

¿En necesario seguir trayendo guanacos de represión en un estado de emergencia de salud?
Tantas son las preguntas que tenemos qué hacernos, para no perder las ganas de salir a votar este plebiscito, sabemos que el cambio de la constitución en lo profundo es difícil más aún si carecemos de la participación de las asambleas constituyentes, pero no perderemos las ganas por que sabemos que acá seguirán primando intereses personales, económicos y de amiguismos entre los mismos y lo último que les interesa es la salud y el bienestar legítimo de los chilenos y chilenas y menos de la tercera edad, entendiendo que se pedían las mejoras en las pensiones y hoy una gran parte de esta población se encuentra en riesgo por el COVID-19 y la tardía reacción del gobierno y del Ministerio de Salud y su déspota Ministro Mañalich.

Si seguimos indagando en “razones” Por otra parte, el Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos fue firmado el 6 de junio de 2003, entrando en vigencia el 1° de enero de 2004.

La suscripción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EE.UU fue un objetivo tenazmente buscado por Chile desde 1990, cuando el entonces presidente estadounidense, George W. Bush lanzó su Iniciativa para las Américas. Sin embargo, fue en la Cumbre de APEC del año 2000, celebrada en Brunei Darussalam, en donde los expresidentes Ricardo Lagos y Bill Clinton acercaron posiciones para un Tratado de Libre Comercio.

Posteriormente -el 29 de noviembre de ese mismo año- desde California, EE.UU . el expresidente Lagos anunció el inicio de las negociaciones comerciales entre ambos países. Dos años más tarde y luego de 14 rondas de negociaciones, el 11 de diciembre de 2002 se dieron por finalizadas las tratativas.

Este acuerdo se recuerda como histórico para Chile, pues significó consolidar y profundizar su estrategia de economía abierta, competitiva y apoyada en el dinamismo de las exportaciones y las explotaciones. El inicio de “la nueva economía” como el comercio electrónico y el tratamiento moderno de los temas ambientales y laborales, fueron instalados saltándose principios éticos, para que estos no significaran entorpecer el comercio.

El 1° de enero de 2017, el Tratado de Libre Comercio de Chile con EE. UU comenzó su décimo tercer año de vigencia, la relación comercial entre ambos países traía buenos resultados ¿Entonces sería conveniente una crisis social en ámbitos comerciales para ambos países? Claro que no, el capitalismo es despiadado y es capaz de abandonar y dejar morir a sus residentes con tal de no afectar a economía, pero no a cualquier “residente” Es cosa de detenerse a ver como la población Haitiana y Venezolana, esta siendo “cuidada” ¿será esta nueva forma de cuidar a los “ neo- esclavos”? Los que no necesitan pelear por pensiones, los que trabajan por el mínimo, ¿los que no se sindicalizan?

Cabe entonces preguntarse, ¿a quienes teme y a quienes quiere salvar Sebastián Piñera realmente? ¿Puede el presidente de un país que mantiene serios vínculos con EE. UU., separar el modelo capital para enfocarse en las personas? ¿Cabe separar la crisis y congelar los precios? ¿A quién directamente beneficia el alza del dólar? Claramente no es a Chile ni los chilenos, pero si las inversiones de esta familia y toda su nefasta clase política, la misma que el día de hoy tiene a Chile en la paranoia y al borde de la muerte por falta de salud, espacio y recursos, pero vigilada y entregada al poder simbólico nuevamente a los militares.

 

 

FINAL

ILUSTRACIÓN:@dieleoon

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WARMI

Cronista narrativa no ficción.

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